Desarrollan embrión sin utilizar óvulos ni espermatozoides
- Investigación con células madre da el salto que faltaba para completar lo que parecía imposible.
Foto: La doctora Magdalena Zernicka-Goetz / Facebook.
Científicos de Cambridge consiguieron llevar la ciencia ficción a la realidad: crearon embriones sintéticos de ratón en el laboratorio, sin usar óvulos ni espermatozoides.
“Es un sueño hecho realidad”, celebra la doctora Magdalena Zernicka-Goetz, profesora de desarrollo de mamíferos y biología de células madre en Cambridge y profesora de Biología en el Instituto Tecnológico de California (Caltech). La investigación fue publicada en la revista Nature.
Los investigadores consiguieron hacer crecer a partir de células madre embriones de ratón que muestran evidencia de un cerebro y un corazón que late.
Duraron ocho días, y son clave para comprender los inicios del desarrollo de los órganos y también cuestiones sobre fertilidad, abortos y problemas de embarazo.
El equipo lleva trabajando en las primeras etapas del embarazo durante la última década. Replicando de forma sintética estos procesos naturales, encontraron cómo lograr en el laboratorio la interacción correcta de tres tipos de células madre de ratones para que crecieran y se convirtieran en embriones.
Las células madre se “autoorganizaron” en estructuras que progresaron a través de las sucesivas etapas de desarrollo hasta tener corazones y las bases del cerebro, así como el saco vitelino donde el embrión se desarrolla y obtiene los nutrientes en sus primeras semanas.
A diferencia de otros embriones sintéticos, los modelos desarrollados por Cambridge alcanzaron el punto en el que todo el cerebro, incluida la parte anterior, comenzó a desarrollarse.
Este paso implica una clara mejora de los métodos anteriores de desarrollo in vitro: ese modelo pudo progresar por sí solo para desarrollar un sistema nervioso equivalente a un embrión de ratón natural a los 8,5 días después de la concepción.
Este embroide sintético con células madre también contenía tejido cardíaco fundacional que se contrajo, y el comienzo de un intestino, así como el comienzo de estructuras que en un embrión real podrían construir partes del esqueleto, músculos y otros tejidos debajo de la piel.
Estos embriones artificiales podrían servir para comprender por qué fallan tantos embarazos y cómo se podría evitar. Además, la ventaja del estudio en estas células madre individuales supondría una alternativa ante la experimentación animal, y un modo de probar la eficacia de fármacos potenciales.
“Lo que hace que nuestro trabajo sea tan emocionante es que el conocimiento que surge de él podría usarse para hacer crecer órganos humanos sintéticos correctos para salvar vidas y que actualmente se pierden esperando durante años un trasplante de órganos”, dice Zernicka-Goetz.
Y remata con entusiasmo: “Este período de la vida humana es muy misterioso, por lo que poder ver cómo sucede en una placa de Petri, tener acceso a estas células madre individuales, comprender por qué fracasan tantos embarazos y cómo podríamos evitar que eso suceda, es bastante emocionante”.
