Columna de José Antonio Lizana: Ya no hay respeto por la historia

¿Cómo es posible que el mausoleo donde descansan los héroes del Mundial de 1962 esté cubierto de stickers y autoadhesivos, como si se tratara de un muro cualquiera? Es una falta de respeto brutal y una señal clara del deterioro cultural que arrastramos hace décadas.

Imagen del autor

Por José Antonio Lizana
Actualizado el 3 de abril de 2026 - 3:03 pm

La denuncia la hizo la familia de Leonel Sánchez, a cuatro años de su partida / Foto: INSTAGRAM

Lo he dicho durante veinte años, en Chile existe una profunda crisis social, cultural y espiritual. Y no soy el único. Incluso Marcelo Bielsa, con la lucidez que lo caracteriza, lo advirtió con crudeza, en nuestro país no hay verdaderos hinchas, sino espectadores que sólo aparecen cuando hay triunfos.

A mí no me lo contaron los libros, me lo enseñaron en casa. Crecí escuchando sobre Leonel Sánchez, Eladio Rojas, Honorino Landa, Sergio Navarro y tantos otros gigantes de la selección del 62. Se me inculcó que su legado merecía respeto, memoria y orgullo. Que ese tercer lugar en el Mundial del 62, no era sólo una hazaña deportiva, sino parte del alma de este país.

También aprendí a admirar a otras figuras como David Arellano, Sergio Livingstone o los grandes del boxeo como Heriberto Rojas, Simón Guerra, Tani Loayza o Arturo Godoy. También a Marlene Ahrens en el atletismo y a Anita Lizana y Lucho Ayala en el tenis, entre otras y otros. Se me enseñó que el deporte no es sólo competencia, sino valores, respeto por el rival, admiración por el talento, y cuidado por la historia. Hoy, todo eso parece haberse perdido.

Patrimonio cultural

Pero esto que ocurre en ese mausoleo no es casualidad, es reflejo de una sociedad que ha dejado de valorar su propia memoria. Un país donde el patrimonio deportivo se abandona, donde el respeto se diluye, y donde las autoridades brillan por su ausencia o por decisiones que profundizan aún más esta decadencia.

Las sociedades anónimas del fútbol tampoco han estado a la altura. Han convertido a los clubes en negocios, vaciándolos de identidad e historia. Para ellos, los ídolos no son legado, son cifras. Y mientras tanto, el patrimonio se deteriora y la cultura deportiva se empobrece. Ojalá se les acabe la fiesta con la reforma a la ley de sociedades anónimas deportivas, recién salida del Congreso.

¿Alguien cree que algo así ocurriría con las tumbas de Johan Cruyff, Franz Beckenbauer o Eusebio? ¿Alguien imagina sus lugares de descanso convertidos en muros intervenidos sin respeto?

Y entonces la pregunta es inevitable: ¿dónde están la Municipalidad de Recoleta y la ANFP? ¿Cómo es posible que no sean capaces de coordinar algo tan básico como la mantención de un espacio que forma parte del patrimonio deportivo y cultural de Chile?

Esto no es sólo abandono. Es negligencia. Es desinterés. Y, sobre todo, es una muestra más de que como sociedad estamos fallando en algo esencial: el respeto por quienes nos dieron historia, identidad y categoría.