“Brasil 1970 era una maravilla, pero a mí me gustaba Unión Española…”
Iniciamos una nueva sección. Se trata de periodistas conocidos, dirigentes, jugadores y cualquier personaje destacado como para ser conocido a nivel nacional, hablando acerca del origen de su pasión futbolera por determinados colores. Porque, en el caso de los periodistas, más allá de la objetividad a la que estamos obligados, y en buena hora, todos somos hinchas y seguidores de un club. Partimos con Alvaro Lara, por años voz identificada con Radio Cooperativa, por mucho que su trayectoria es, ciertamente, mucho más extensa.
Por ÁLVARO LARA
“Félix; Carlos Alberto, Brito, Piazza, Everaldo; Clodoaldo; Jairzinho, Gerson, Pelé, Tostao y Rivelinho…
Esa alineación la aprendí de memoria y la recito hasta el día de hoy.
Mediados de 1970, Mundial de México, mi primera relación con el fútbol. Partidos vistos en un televisor marca Pye, enorme y necesariamente en blanco y negro. Para prenderlo y ver alguna imagen debía pasar un minuto por lo menos. Al apagarlo quedaba un puntito blanco al medio de la pantalla por un buen rato.
Sólo se podían sintonizar dos canales en Viña del Mar: el 4 y el 6. UCV Televisión y Televisión Nacional de Chile respectivamente… con el perro Tevito bailando al ritmo de la música de Inti Illimani. “Charagua” es el nombre de esa melodía, algo que descubrí sólo años después.
Mis primos y hermanos -todos mayores que yo- sentados frente al televisor para ver cada partido que daban, cumplíamos todo un ritual. No los transmitían todos y algunos los daban en diferido. De hecho, fue el primer Campeonato del Mundo transmitido vía satélite. Imposible olvidar a mi primo Hernán decir «este lo gana Italia 4-3″… Se trató de la mejor semifinal jugada alguna vez y había que verla, aunque ya se supiese el resultado.
Y vino esa final, con el 4 a 1 contundente, categórico, rotundo, irrefutable, absoluto. Con Clodoaldo echándose el equipo al hombro, con Rivelinho irreconocible y con Pelé tocando la pelota apenas un par de veces hasta ganar un cabezazo increíble y poner el 1 a 0 para la “canarinha”.
Los errores defensivos habituales en el “scratch” y el empate de los italianos antes del final del primer tiempo. Y el segundo tiempo vino rápido: 2-1, 3-1, y hasta que se produce esa jugada que termina con el mejor gol colectivo de la historia de los mundiales y el capitán Carlos Alberto reventando la red.
La “Copa Jules Rimet” para siempre en manos de los brasileños.
Y un tiempo después… ¿días?, ¿semanas?, ¿meses?, jugando con una pelota de plástico le digo a mi hermano mayor «a mí me gusta la selección de Brasil». Me mira y me dice «¿pero a ti no te gusta la Unión Española?».
Y ahí empezó otra historia… que sigue abierta hasta el día de hoy…”.
