Columna de José Antonio Lizana: Milad y un ejemplo de ineptitud y mediocridad

Pablo Milad ha demostrado hasta el cansancio su absoluta incapacidad al mando de la ANFP y, como si eso no bastara, se permite además emitir declaraciones desconectadas de la realidad en los medios.

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Por José Antonio Lizana
Actualizado el 29 de enero de 2026 - 12:24 pm

Con MIlad al mando el fútbol chileno ha caído a sus niveles más bajos / Foto: ARCHIVO PHOTOSPORT

La salida de Pablo Milad de la cúpula del fútbol chileno debió concretarse hace tiempo, quedar fuera de dos mundiales consecutivos y apostar por tres entrenadores que resultaron ser fracasos rotundos sería causal suficiente de despido en cualquier federación seria. Sin embargo, Milad sigue instalado, cómodo e impune.

Bajo su gestión, el fútbol chileno navega sin rumbo ni proyecto. No existe una hoja de ruta clara, porque simplemente no sabe hacia dónde va. Hoy anuncia, con total liviandad, que recién después del Mundial de 2026, dará a conocer al nuevo técnico de La Roja. Es decir, pretende esperar hasta después del 19 de julio, en cinco meses más. El nivel de desconexión es alarmante, es como si alguien con una enfermedad grave o sin empleo decidiera “ver el tema” a mitad de año. Los problemas urgentes se enfrentan de inmediato, pero a este dirigente más promotor político que líder deportivo, el bienestar del fútbol chileno parece importarle poco o nada.

El proceso rumbo al Mundial de 2030, debió comenzar en el mismo instante en que salió Ricardo Gareca. No hacerlo es hipotecar otra clasificación antes incluso de empezar. Y pretender que Nicolás Córdova fuera la solución sólo confirma la improvisación permanente que marca esta administración.

Mientras en Sudamérica prácticamente todos los países aseguran su presencia en el Mundial 2026, Chile debe resignarse a verlo por televisión. No por falta de talento, sino por la desidia, la ineptitud y la mediocridad de un mandamás que se limita a calentar el asiento.

Esta realidad no es desconocida, la FIFA y la Conmebol la tienen clara, y por eso mismo le retiraron a Chile la sede del Mundial 2030, entregándole como consuelo un Mundial sub 20. Un premio menor que no alcanza para maquillar el fracaso de una gestión que ha llevado al fútbol chileno a uno de los momentos más pobres de su historia.