Y no es mentira: la U sigue perdiendo fuera y dentro de la cancha…
Un gol de Rubio y otro de Orellana le dieron la victoria a los penquistas, que impusieron su solidez colectiva frente a un equipo impulsado por esfuerzos individuales insuficientes.
Primero, precisar una verdad tan grande como la historia y el prestigio de la U. El técnico uruguayo partió con el pie izquierdo, amparado en una mentira torpe que, en rigor, revela una especie de hábito del club de tomar decisiones sin respeto a los protocolos de la transparencia. Y con la misma turbiedad que lo hizo Beccacecce hace un par de año, cuando negoció con los dirigentes, mientras Martín Lasarte aún le daba charlas al plantel, esta vez Arias mintió descaradamente al decir que había llegado después de la desvinculación del maltratado Kudelka. Y en su segunda conferencia de prensa debió reconocer, con evidente vergüenza, que ya el martes estaba en Santiago cuando aún, supuestamente, el directorio y los jugadores trataban de convecer al DT argentino para que se quedara… Luego de aquel episodio increíble, Arias tuvo dos prácticas para armar el equipo e iniciar un ciclo cuyo bautismo de fuego fue en Concepción, pero que ya había tenido una partida falsa, demasiado falsa…
En rigor, el partido tuvo menos morbo e historia, porque la U. de Conce impuso su mayor jerarquía colectiva frente a un equipo de empujes y afanes individuales. Ni siquiera el gol prematuro de Matías Rodríguez, a los 2′, definiendo con un derechazo alto un cruce desde la izquierda, le dio a la U la consistencia de juego de la que carece en el torneo. En el trajín de una lucha intensa, con ventajas penquistas en el manejo de la pelota gracias al mejor pie de su cofradía de zurdos -Cordero, Droguett, Orellana, Maturana- y una dinámica bien internalizada por un cuadro que incluso llama la atención en la Copa Libertadores.
El local tejió mejor su madeja en el segundo tiempo y cuando la U deshizo su línea defensiva de tres centrales y dos laterales, el Campanil aprovechó mejor los espacios. El empate fue una jugada colectiva magistral en que tocaron cinco antes de que Pato Rubio encajara un remate arrastrado, inatajable para Herrera. En el intertanto hubo además un zurdazo de Droguett en el travesaño y otro pelotazo de Orellana que el arquero salvó con la cara.
La inercia del dominio llevó naturalmente a la ventaja determinante del segundo gol, tras tiro libre de Droguett que Orellana mandó de cabeza al fondo del arco. Luego vino el lanzamiento masivo de fuegos artificiales a la cancha por parte de la hinchada azul y el despliegue de carteles contrarios a la dirigencia, pero nada hizo varias un triunfo merecido pero estrecho en relación a la superioridad exhibida por la U del sur.
Tras una semana borrascosa, ni siquiera protegida por la cábala del cambio de técnico, los azules sumaron otra derrota e incrementaron sus males con la entrevista final del cuestionado Alfredo Arias en el CDF. Allí reiteró su falsedad del viaje anticipado a Chile y se atrevió a interpretar que «si lo hace el Real Madrid con Solari y Zidane, nadie lo cuestiona…» Peor, imposible, sobre todo si -en definitiva- la derrota de la U no fue mentira.
PORMENORES
Estadio Ester Roa, de Concepción
Àrbitro: Carlos Bascuñán
U. DE CONCEPCIÓN (2): Muñoz; Pacheco, Rolín, Mencia, Cordero; Ballón; Camargo, Droguett; Maturana, Rubio y Orellana (Portillo).
U. DE CHILE (1): Herrera; Rodríguez, Carrasco, Alarcón, Vittor y Campos Toro; Caroca, Martínez y Parra (Oroz); Guerra (Torres) y Henríquez (Arancibia).
GOLES: 2′ Rodríguez (U); 50′ Rubio; 71′ Orellana.
