Un Colo Colo bipolar fue superado en toda la línea por Palestino

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Por Eduardo Bruna
Actualizado el 17 de febrero de 2018 - 10:17 pm

Cayendo por 2 a 1 ante un equipo que ni siquiera figura como candidato en este Torneo Nacional, el cuadro de Guede cumplió una pésima actuación, dejando planteadas las dudas acerca de lo que puede ser su opción en la Copa Libertadores. El cuadro árabe fue superior de principio a fin y se llevó los tres puntos con todos los merecimientos.

 

¿Cuál es el verdadero ColoColo? ¿Aquel que le pasa por encima a Audax Italiano en una primera etapa llena de luces o este que cayó inapelablemente por 2 a 1 frente a Palestino en el Estadio Nacional?

Porque cuesta definirlo. Entre la ausencia obligada de Opazo por suspensión, y los cambios que determinó Guede, que al parecer está convencido de que tiene un plantel digno de una Premier League inglesa, ColoColo fue una expresión deslavada ante un cuadro que, como Palestino, parece tener la fórmula para sacarle el mejor partido a sus virtudes y reducir al máximo las del rival.

Y es que Guede no ha podido ganarle a Cavalleri, el director técnico palestinista. No puede ser casualidad que, en los últimos confrontes, el cuadro “árabe” haya sido mejor o, por lo menos, un cuadro capaz de jugarle de igual a igual a quien ostenta con todo derecho el rótulo de campeón vigente.

Marcando bien en todos los sectores de la cancha, recurriendo una y otra vez al anticipo, Palestino era claramente superior a un ColoColo que, a la ausencia obligada de Opazo, sumaba por disposición técnica las de Barroso y Paredes.

Y no tuvo que transitar mucho el encuentro para apreciar que el Cacique es una cosa con su equipo titular, y otra bien distinta cuando a la cancha deben ingresar jugadores que no dan el ancho, y que con su rendimiento explican el por qué no son inamovibles, apenas una cuestionable opción.

Guede, que había probado a Baeza como líbero frente a Alianza de Lima, perseveró con el volante para suplir la ausencia de Barroso, al paso que, para reemplazar a Paredes, se decidió por el juvenil volante Villanueva, pensando acaso que, frente al elenco itálico, había dejado de lado la disposición reglamentaria de contar con un Sub 20 durante un determinado número de minutos a través de la competencia.

Como está claro que frente a cuadros en teoría más potentes bien puede saltarse tal cláusula, Guede estimó que este partido ante Palestino era un encuentro mucho más propicio para cumplir con lo exigido.

El problema es que Baeza no anduvo como último hombre, porque a falta de costumbre superaba a cada rato la línea de sus stoppersZaldivia e Insaurralde, el juvenil Villanueva no pesaba ni en la elaboración de juego ni en la marca y por la derecha Véjar, llamado a suplir a Opazo, repetía lo que han sido sus actuaciones de siempre: insinuar mucho y no concretar nada. Ni desborda ni mete buenos centros, y como en la marca tampoco se muestra muy eficiente, la banda derecha de la defensa popular queda absolutamente coja.

No fue, por cierto, culpa exclusiva de estas incorporaciones. ColoColo se vio siempre mal –además- porque tuvo demasiados puntos bajos. El fondo jamás dio seguridad, Valdivia y Valdés hicieron un partido para el olvido y ofensivamente toda la producción alba quedó prácticamente entregada, durante los primeros 45 minutos, a lo que pudiera hacer Orellana, solitario atacante.

Y Orellana, mal asistido por los volantes, carece del talento y la habilidad para arreglárselas por sí solo desairando jugadores mediante un dribling. Lo suyo es velocidad y potencia, sólo que, cuando pudo sacarle partido a sus virtudes, terminó invariablemente rematando desviado, dejando ir las escasas oportunidades que ColoColo había podido procurarse.

Superado en toda la línea el Cacique, a nadie le hubiera extrañado que Palestino se hubiera ido arriba en el marcador ya en la primera etapa. Del gol lo privaron apenas la falta de pericia de los delanteros que tres o cuatro veces habían quedado a tiro de gol.

Consciente de que su cuadro se encaminaba a una derrota, Guede intentó cambiar las cosas para la segunda etapa. Sacó a Baeza de último hombre para retornarlo al medio campo, ubicando a Insaurralde de líbero y a Campos como stopper. Y si bien defensivamente ColoColo algo se compuso, respecto del juego mismo seguía dramáticamente al debe.

Mientras el “Pajarito” Valdés perdía una pelota tras otra, y era incapaz de sacudirse de las marcas para meter un buen pase, Valdivia cumplía sin lugar a dudas la actuación más baja que se le visto desde su regreso a ColoColo. Salvo una buena apertura para Campos, cuando ya se iba la primera etapa, que terminó con el centro de este y el empalme de apuro de Orellana en la boca del arco para estrellar su remate en el palo, el “Mago” no produjo nada más.

Dicho con toda claridad, el cero a cero que se prolongaba era poco premio para Palestino y excesiva recompensa para un ColoColo que no aparecía por ninguna parte.

A los 57 minutos, sin embargo, la justicia se hizo presente en el Nacional. Un tiro libre a favor de Palestino rebotó en la barrera y Cortés, cazando el rebote, la metió de aire el área para sorprender absolutamente solo a un “Pájaro” Gutiérrez que aprovechó de maravillas la lenta salida de Insaurralde, que los habilitó a todos. El goleador se la puso por arriba a Orión, porque mirándolo de reojo ya lo había visto adelantado.

A juego perdido, Guede sumó a Rivero a un Paredes que ya había ingresado por el juvenil Villanueva nomás comenzada la segunda etapa. Y el uruguayo, peleando y ganando un pelotazo largo metido al área por Zaldivia, aprovechó que el meta Pérez había quedado absolutamente descolocado como fruto de su apresurada salida para retrasarla hacia un Paredes que, con el arco desguarnecido, marcaba su sexta conquista en el campeonato y la número 197 en Torneos Nacionales.

Y a pesar de que Palestino había sido mejor, pareció que todo terminaba con un reparto de puntos. Con mayor razón luego que, en el minuto 90, el “Pájaro” Gutiérrez se perdiera un gol increíble, en las mismas barbas de Orión, luego que Baeza fallara en la salida.

Sólo que, a la jugada siguiente, con ColoColo volcado sobre el área rival, aunque más guapeando que recurriendo al buen fútbol, del fondo palestinista surgió un rechazo que pilló absolutamente mal parada a la defensa alba. Y el meta Orión, intentando neutralizar un intento que no tenía muchos visos de prosperar, cometió un manifestó error de cálculo: superado por el bote, le dejó el balón servido a Gutiérrez, que se relamió ante el inesperado regalo que le había caído del cielo. Con el arco desguarnecido, y pudiendo rematar, prefirió enganchar para hacer pasar de largo el desesperado cierre de Insaurralde y entonces sí hacer llegar el balón a las mallas.

Los postreros minutos de descuento se consumieron entre la justificada euforia tricolor y la desesperación alba, que arremetía cual toro herido, pero sin la más mínima claridad.

La tempranera pérdida del invicto albo en este campeonato que recién comienza tiene que llamar obligatoriamente a la preocupación. Porque, salvo reconocer que ColoColo jugó mal, y a ratos verdaderamente mal, el Cacique no tiene excusas para aminorar el contraste. Sencillamente fue superado en todos los aspectos por un cuadro que ni siquiera figura entre los candidatos.

Y eso, siendo grave para sus pretensiones en el torneo casero, son mucho más graves si se considera que, en pocos días más, deberá debutar en la Copa Libertadores nada menos que frente a Atlético Nacional.

Porque jugando así como esta vez jugó, realmente no tiene por dónde…

PORMENORES

Torneo Nacional. Tercera fecha
Estadio: Nacional.
Público: 14 mil espectadores, aproximadamente.
Arbitro: Julio Bascuñán.

PALESTINO: Pérez; Tapia, Vidal, Rosende; Soto, Fernández, Cortés (72’ Rodríguez), Torres, Muñoz (90+3’ Díaz); M. Campos (72’ Manzano), Gutiérrez.

COLO COLO: Orión; Zaldivia, Baeza, Insaurralde; F. Campos (67’ Carvallo), Valdés (61’ Rivero), Carmona, Véjar; Valdivia, Villanueva (46’ Paredes), y Orellana.

GOLES: Para Palestino, Gutiérrez a los 57 y 91 minutos; para ColoColo, Paredes a los 67’.

Tarjetas amarillas: en Palestino, Cortés, Torres y Manzano; en ColoColo, Baeza, Valdés, Paredes y Orellana.