Teatro Ictus: 70 años de búsqueda y creación

La compañía fundada en 1955 celebra siete décadas de trabajo ininterrumpido, marcadas por una fuerte vinculación con la sociedad chilena. Su directora artística, Paula Sharim, repasa sus hitos.

Imagen del autor

Por Rodrigo Cabrillana
Actualizado el 22 de noviembre de 2025 - 1:30 pm

Algunos de los referentes de los años ’70: Nissim Sharim, José Manuel Salcedo, Patricio Contreras y Jaime Vadell. Foto: ARCHIVO

El Teatro Ictus cumple 70 años y lo hace recordando el impulso que dio origen a la compañía, en 1955. Surgió cuando estudiantes del Teatro Ensayo de la UC decidió independizarse por diferencias con la línea artística del TEUC (Teatro Ensayo de la Universidad Católica).

Desde entonces, el colectivo inició una búsqueda propia de temas y repertorios que, según Nissim Sharim, marcó su primera etapa hasta 1962. Ese año el grupo consolidó un sello ligado al teatro contemporáneo y al trabajo en equipo.

Ya en 1959, Ictus se había constituido legalmente como una corporación de derecho privado sin fines de lucro y se organizaba como una cooperativa financiada principalmente por la taquilla de la sala La Comedia.

En las décadas siguientes, la compañía reunió a un elenco decisivo para la escena chilena. Entre ellos, Claudio Di Girolamo, Grimanesa Locket, Nissim Sharim, Jaime Celedón, Delfina Guzmán y Jaime Vadell.

Pensamiento crítico

Además, fortaleció vínculos con la dramaturgia de la Generación del ’50, especialmente con Jorge Díaz, con quien montaron obras imprescindibles de los años ’60. Continuaron en los ’70 y ’80 con creaciones colectivas que abordaron la contingencia política y el contexto de dictadura. Durante ese período también impulsaron la producción y distribución de material audiovisual para comunidades populares.

Paula Sharim, hija de Nissim Sharim y actual directora artística de Ictus.

Su trayectoria quedó recogida en 2002 con la publicación de “Ictus: la palabra compartida”, antología de las principales obras del prestigioso grupo.

El Ágora conversó con su actual directora artística, la actriz Paula Sharim, quien puso énfasis sobre los momentos trascendentales de la compañía.

-¿Cómo ha cambiado el Ictus y el teatro en estos 70 años?

-A lo largo de estos 70 años Ictus ha cambiado igual que el país. Si pensamos en los movimientos más rebeldes y contestatarios de Chile, vamos reconociendo respuestas y cuestionamientos que buscan sus integrantes. Pensemos que una característica fundamental de este grupo es convivir con su entorno. Es poner en escena e intentar develar circunstancias que inquietan y representan a las personas. Incentivar el pensamiento crítico y estimular la búsqueda de nuevas verdades que hagan enriquecer nuestras circunstancias.

Por lo tanto, podemos decir que la evolución de Ictus se ve directamente relacionada con la contingencia nacional y con quienes lideran la compañía. Un buen ejercicio es revisar por décadas, desde los años ’60 a través de sus obras, las temáticas que se exponen. Y vincularlas con lo que sucede en Chile y, obviamente, también en el mundo.

Vínculos sociales

-¿Qué ha hecho que el Ictus siga siendo actual y querido por el público?

-Creo que son dos razones fundamentales. Por un lado, la fidelidad del público que se identifica con temáticas y expresiones artísticas que encuentra en el grupo. Personas que buscan hablar lo que en otras partes no se habla y así generar vínculos y encuentros.

Por la otra, la actualidad del grupo también tiene relación con la apertura a nuevas fórmulas artísticas que aportan nuevos integrantes. Eso hace que se renueve la expresión estética, lo que contribuye a formar nuevas audiencias. Porque la existencia de un grupo pasa necesariamente por una línea de contenidos que aportan sus integrantes y que son reconocidos por el público.

-El Ictus siempre fue un teatro con mirada social. ¿Cómo es eso hoy?

-La mirada social, como dije anteriormente, es uno de los puntos centrales de nuestro relato. No es posible separar nuestra mirada del mundo, nuestras afinidades ideológicas, del contenido y producto de nuestra actividad. No solo obra de teatro, sino que también nuestros vínculos con la comunidad.

Los grandes clásicos

-En este aniversario, ¿qué mensaje le daría al público?

-Le diría a la gente que cualquier manifestación artística es enriquecedora, que el teatro significa movimiento y ganas de existir. Que nuestra vida merece instancias que eleven nuestro pensamiento y que el cotidiano necesita también experiencias que te hagan sentir vivo. Y, por último, algo fundamental… el humor. ¡70 años es para celebrar!

-¿Qué obras del Ictus marcaron más su historia?

  • “Cuestionemos la cuestión”, que da inicio a la larga experiencia de improvisación y creación colectiva.
  • “Tres noches de un sábado”, que consolida al grupo, impregnándole un sello de humor inconfundible. Es también una obra marcadora, pues fue la obra que pudo atravesar los primeros años del golpe militar.
  • “Lindo país esquina con vista al mar”.
  • “Primavera con una esquina rota”.
  • “La noche de los volantines”.
  • “Okupación”, adelantándose a la revolución pingüina.
  • “Einstein”, que marca una pausa de la creación colectiva.

En lo personal: “La noche de los volantines” y “Okupación” en el Ictus más antiguo. Y “Los niños están grandes” en las producciones de estos últimos cinco años.