River Plate hizo vivir un infierno zarandeando a Colo Colo: 4-0
Tras un primer tiempo bastante digno, aunque no más que eso, el Cacique se derrumbó por completo tras la segunda conquista “millonaria”. El cuadro de Quinteros se vino abajo por completo, extravió los papeles y por largos momentos experimentó la peor de las pesadillas.
Por EDUARDO BRUNA
Por la jerarquía del rival, la derrota de Colo Colo frente a River Plate era más que previsible. Lo que pocos esperaban, sin embargo, es que el Cacique fuera aplastado y vapuleado como lo fue en ese segundo tiempo de espanto. Un infierno, una pesadilla que redondeó una catastrófica caída de 4-0 en el Monumental de Núñez y que, de no haber sido por Brayan Cortés, hasta pudo escalar a cifras todavía más humillantes. Y es que el arquero albo, que nada tuvo que hacer en los goles, salvó dos o tres ocasiones más clarísimas, jugándose en el mano a mano.
Es habitual, como se ha venido observando a todo nivel, que Colo Colo baje ostensiblemente en los segundos tiempos. Pero lo de esta vez no fue una simple baja: fue un desplome absoluto y total, que se produjo además temprano en la segunda etapa. Perdieron una vez más los albos en la salida y, como siempre ocurre en tales circunstancias, el fondo quedó absolutamente desarmado e inerme ante un equipo que no perdona. Se fue Barco, metió el centro pasado, por el otro lado, destapado, Fernández la cacheteó hacia el arco y sobre la línea De la Cruz sólo tuvo que empujarla para anotar el segundo gol “millonario”. Un gol que terminó por derrumbar a un Colo Colo que, hasta ese momento, había hecho un papel digno, pero no mucho más que eso.
Salvo un buen inicio, en que Colo Colo llevó un par de ocasiones sobre el arco de River, ambas desperdiciadas por Lucero, el cuadro argentino comenzó a mandar sin contrapeso luego de esos sofocones. Ambos trataban de marcar y de salir rápido hacia posiciones ofensivas, pero mientras River claramente tenía mejores intérpretes, los jugadores albos no ganaban gran cosa quitando o interceptando, porque rápidamente volvían a perderla. Y es que mientras el jugador argentino está acostumbrado a ese ritmo, en que no hay tiempo para nada, los nuestros en eso son todavía unos aprendices, porque la técnica también es distinta. Mientras River resolvía con mucha más solvencia la labor de quitar y hacerse de la pelota, a Colo Colo, conforme iban avanzando los minutos, le costaba cada vez más resolver de buena forma y en espacios reducidos.
Con todo, cuando terminó la primera etapa, y siendo mejor River Plate, nunca se esperó el verdadero desplome que vivió Colo Colo, en todas sus líneas. El cuadro millonario, a pesar de atacar más y mejor, tampoco se había procurado claras ocasiones para abrir la cuenta. El fondo albo, no sin problemas, sacaba el partido adelante, obligando a los jugadores de River a buscar batir a Cortés mediante remates en las inmediaciones del área. Hasta que llegó el minuto 42, y en un balonazo rasante y violento, Palavecino tuvo la suerte de que la pelota lo encontrara para producir el rebote que, agarrando una parábola inesperada, dejó sin opción alguna a Cortés.
Pero más allá de la inferioridad alba, el partido estaba todavía ahí. No iba a ser la primera vez que un cuadro superado sacara fuerzas de flaqueza y emparejara. Y la gran posibilidad la tuvo Costa, de bajísimo primer tiempo, pero que, comenzado el segundo, se mandó una buena jugada por la banda derecha, metiéndole un túnel al central Martínez para limpiarse el camino y quedar en posición de remate. Su violento disparo dio contra el vertical, cuando Centurión, arquero argentino, no habría tenido que disculparse de nada en el caso de haber sido batido.
Pero vino esa segunda conquista de River y Colo Colo perdió por completo la línea. Fue un mazazo del cual el cuadro de Quinteros no se pudo recuperar, porque extravió los papeles de tal forma que el elenco de Galllardo por momentos se dio un festín. Al Cacique le llegaban por todos lados y a cada rato. Incluso Falcón y Amor, que venían en buen nivel y respaldando en buena medida la solidez del fondo, enloquecieron por completo y no sólo no podían ganar una, sino que, cuando algún delantero llegaba a equivocarse, la tiraban para cualquier parte, la mayoría de las veces hacia donde estaba un rival.
Como decíamos, si la derrota era previsible, la pesadilla que vivió Colo Colo no se la imaginó nadie. Fueron cuatro, pero perfectamente pudieron seis o siete. Un resultado lapidario, no sólo respecto de este partido, sino que de lo que viene. Porque la semana próxima, y tras la esperada victoria de Fortaleza frente a Alianza de Lima, al Cacique sólo le sirve un triunfo para clasificar entre los 16 que pasan a octavos. La diferencia de gol le juega absolutamente en contra, lo que supone un encuentro donde habrá que tomar muchos más riesgos de los habituales.
Y, se sabe, si eso implica habitualmente un peligro, ante un cuadro brasileño asumir riesgos desde el pitazo inicial puede perfectamente implicar un suicidio.
Lo otro que resta saber es si este duro golpe con la realidad que experimentó Colo Colo frente a River Plate podrá ser bien digerido. Porque cualquier equipo, tan elogiado como hasta aquí había sido el albo, naturalmente que puede llenarse de dudas tras experimentar un contraste tan duro y haber sido tan inclementemente zarandeado.
PORMENORES
Partido válido por el Grupo F de la Copa Libertadores. Quinta fecha.
Estadio: Monumental de Núñez.
Público: 72 mil espectadores, aproximadamente.
Arbitro: Andrés Matonte, de Uruguay.
RIVER PLATE (4): Centurión; Mammana (79’ Herrera), Díaz, Martínez, Casco; Zuculini, Fernández, De la Cruz (87’ Romero), Palavecino (71’ Simón); Barco (79’ Paradela), Alvarez.
COLO COLO (0): Cortés; Opazo, Falcón, Amor (87’ D. Gutiérrez), Suazo; Gil (64’ B. Gutiérrez), Fuentes, Pavez; Solari (76’ Villanueva), Lucero y Costa (76’ Bolados).
GOLES: Palevecino a los 42’, De la Cruz a los 52’, Martínez a los 65’ y Barco a los 68’.
Tarjetas amarillas: En Colo Colo, Opazo.
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