Paulucci siguió el mismo camino de Poyet
El ciclo del último técnico campeón de la UC terminó. Con la caída en Talcahuano, Cristián Paulucci -que dejó la decisión en manos de la directiva- se quedó sin crédito para continuar con el proyecto.
Por MATÍAS ALCÁNTARA
Católica se transformó en un equipo nervioso, de esos que se hacen expulsar por acciones absurdas, como la de Saavedera en Rancagua o la de Valencia en Talcahuano. Jugadores que fácilmente pierden el control y dejan a sus compañeros y a su técnico con uno menos por acciones en las que si no intervenían terminaban en saques de costado. Esas reacciones nunca se vieron con Paulucci en la temporada anterior, cuando pasó de ser técnico ayudante a interino.
Cristián Paulucci fue ayudante de Quinteros, Holan y Poyet, estableciendo una relación con jugadores conscientes de que ese sería su lugar sin importar el técnico de turno. Cercano a los futbolistas, debe haber sido el primero en notar que con el DT uruguayo el plantel dejó de entrenar con el mismo entusiasmo que cuando llegó, como lo reconoció Felipe Gutiérrez en el micrófono deTNT.
Ya como interino, Paulucci logró motivar a sus futbolistas, logrando que volvieran al rendimiento acostumbrado antes de Poyet, que sólo se sostuvo en el cargo por la obtención de la Supercopa y la campaña en la Libertadores, certamen que también le dio un poco de respiro al entrenador cuya salida es inminente, porque de haber perdido con Sporting Cristal seguramente ya no seguiría en San Carlos.
Los problemas fuera de la cancha se hicieron evidentes tanto con Poyet como con Paulucci. Mientras el cuerpo técnico del uruguayo -especialmente Diego, el hijo del entrenador- tenía conflictos con los jugadores, el staff del argentino todavía no puede limar aperezas con uno de los futbolistas mejor pagados del equipo. El misterio que ronda el caso de Fabián Orellana es el mejor indicador de que el camarín no ha estado ajeno a los conflictos.
Seis derrotas en diez fechas era algo que la UC no registraba desde fines de los ochenta. Una temporada que sumando los frentes muestra apenas cinco victorias y la no despreciable cifra de ocho derrotas. Los números hablan por sí solos.
En el plano local está más cerca del último (a seis puntos), que del primero (a ocho). Algo poco usual en Católica pero que sin embargo tiene margen para mejorar. A diferencia de la temporada pasada, la UC recién lleva disputado un tercio del torneo, y también al menos un tercio de su participación internacional. Además tiene en el horizonte la Copa Chile, certamen del que los precordilleranos ya habían sido eliminados antes de cambiar de entrenador el año anterior.
En materia de declaraciones, Poyet dejó malos recuerdos -entre otras cosas- por sus absurdas discusiones con periodistas, mientras que Paulucci cada vez que interviene en los micrófonos parece menos entrenador. En Talcahuano mencionó la expulsión de Valencia como única explicación de la derrota, como si fuera imposible ganar o al menos empatar con un hombre menos a partir de una influencia desde la banca
Mientras tanto, luego de la derrota ante Huachipato, Cristian Paulucci dejó en manos de la directiva la decisión de un eventual cambio de timón: “Eso está en evaluación. El gerente técnico evalúa nuestro trabajo. Nos preocupa mucho la situación en la que estamos y que no podamos levantar cabeza”.
En lo concreto, todo parece indicar que la salida de Paulucci es cuestión de horas, más aún pensando en el próximo desafío de la UC en San Carlos: Colo Colo. Llegar con el argentino a ese duelo es mandar al equipo a los leones. Es ir a la guerra sin armas, porque ya quedó demostrado que este cuerpo técnico no levantará al plantel, que de acuerdo a lo mostrado en cancha, ya no está con el mismo entusiasmo.
Con Paulucci la Católica podrá ganar partidos, pero difícilmente nuevos campeonatos.
