[Opinión] La U tapa hoyos con Pizarro: la parábola de David y los gladiadores del mediocampo
Entre las críticas de Walter Montillo desde Brasil por ciertas versiones controvertidas de la dirigencia y un marcado escepticismo de la hinchada respecto a la idoneidad de Ángel Hoyos para tomar el mando de Universidad de Chile, el club aprovechó la presencia de David Pizarro en casa -entrenando a diario, voluntariamente, en el CDA- para ofrecerle un contrato que lo convierte en refuerzo del variopinto equipo que se prepara para afrontar una nueva temporada del fútbol criollo.
En rigor, el Fantasista es el jugador de mayor trayectoria internacional que en 2017 actuará en el hereogéneo torneo local, donce conviven figuras de nivel respetable con otros valores de diversas nacionalidades y categorías, incluyendo la tercera y cuarta argentinas. En ese universo, el mediocampista de 37 años es un lujo para la U, que sin embargo lo incopora a un reparto donde hay sobreabundancia de volantes y las experiencias recientes de Lasarte, Beccacece y Castañeda enseñan que un equipo competitivo no sólo se construye con buenos jugadores y un camarín no requiere exclusivamente de arengas y discursos para generar el compañerismo, la disciplina y la cohesión.
Pizarro brilló en Italia durante muchas temporadas y dio un paso falso en Wanderers, con lesiones y conflictos que le impidieron despedirse con la camiseta que le hizo famoso y cotizado. Allá quedó en deuda con los hinchas y además se indispuso con la dirigencia cuando se atrevió a opinar sobre la carencia de recursos con que se trabaja en nuestro país, criticando de paso la dinámica del medio. Pero antes de ello, David tuvo un paos recordado por los azules, con menos edad y otras ambiciones, en una fase de su desarrollo que le hacía indemne a aquellos riesgos que asoman en esta U modelo renovado, conducido por un técnico que nunca pareció la opción ideal por currículum y trayectoria.
Con todo, inteligente y asertivo, Hoyos pidió que Pizarro se quede y demuestre que puede ser el estandarte que necesita el urgente resurgimiento del equipo. En rigor, una tarea compleja y pesada, tanto como insertarse en un vestuario donde hasta el persidente debió salir recientemente a clamar que no necesitaba «vacas sagradas ni cabrones».
De lo futbolístico a lo humano -un aspecto en que deberá conciliar su protagonismo con el personalismo de Johnny Herrera-, el volante tendrá una de las pruebas màs exigente de su impecable carrera. De partida, el mediocampo de la U parece absolutamente saturado de nombres en similares posiciones: allí están hoy Reyes, Espinoza, Schulz, Martínez, los Leiva, Zacaria, Ontivero, Lorenzetti y Rodríguez.
En suma, una dotación desmedida que le planteará el primer acertijo al «Pastor» Hoyos, que hasta hoy entregó mayores definiciones filosóficas sobre la vida que señales tácticas de la forma en que parará un equipo sin paciencia ni plazos extensos del entorno. Mucho menos, es claro, si la concesionarfia decidió mantener a Luis Musrri en la institución e integrar como gerente técnicos a Ronald Fuentes, donde entrenadores de casa que estarán con el buzo disponible para afrontar cualquier asomo de «incendio»… En un torneo de quince fechas, muchos -incluso internamente- sostienen que la quinta fecha sería la primera evaluación real para saber si la U se mantiene en estado de alerta…
En suma, la llegada de Pizarro se agradece y reconoce en un torneo doméstico donde siempre será preferible un «viejo» con trayectoria que un «joven» sin jerarquía, aunque también atiza las contradicciones de una U que tapa hoyos y transforma a David en un luchador contra los diez gladiadores del mediocampo…
