[Opinión] La ministra con “cuero de chancho”

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Por Eduardo Bruna
Actualizado el 30 de octubre de 2016 - 10:10 am

Natalia Riffo, titular de la cartera de Deportes, hace una oda al “cantinfleo” en una entrevista a un matutino. Sin argumentos para defender su paupérrima gestión, opta por victimizarse. Su ministerio funciona como relojito, según ella, pero le baja groseramente el perfil a un hecho indesmentible: la mayor promesa de campaña de la Presidenta Bachelet respecto del deporte y la actividad física no podrá ser cumplida. La guinda de la torta: no descarta iniciar una carrera como parlamentaria.

Penosa.

Es el único calificativo que le cabe a la entrevista que la ministra del Deporte, Natalia Riffo, le dio al diario La Tercera.

Mostrando cero capacidad de autocrítica, la ministra recurre, como la mayoría de los políticos, a un “cantinfleo” intolerable para decir mucho sin decir nada. Careciendo de argumentos que defiendan su pésima gestión, ella opta por irse por las ramas, por acudir a clicés que por huecos son indigeribles y por echar mano a cuanto lugar común exista.

Y cuando piensa que nada de eso será suficiente para dar respuestas sólidas y coherentes, usted, ministra, apela a la victimización para intentar fortalecer su posición, que a estas alturas –cual Titanic- hace agua por todos lados.

Se queja, la señora ministra, del trato que al parecer le han dado ciertos parlamentarios. De que “la mijeteen”, agregando que a ningún ministro varón lo tratarían de “mijito”. Con el telón de fondo de lo que ha sido su trabajo, señora Riffo, agradezca que la hayan “mijeteado”, mire que bien pudieron utilizar otros calificativos, como “desidiosa” e “inepta”.

Le digo más: de ese 76% de electores que no fue a votar en las últimas elecciones municipales, un porcentaje no menor habría dado como explicación que no está dispuesto a validar con su voto un “show”  ordinario y picante del cual sólo obtiene dividendos una clase política frescolina, bastante corrupta y, lo que es peor, absolutamente carente de algo que no se compra en botica: dignidad.

Usted, ministra, forma parte de nuestra actual clase política.

Usted, ministra, realmente ha sido desidiosa e inepta. Apela a supuestos “programas” que según usted avalarían su gestión, pero no los nombra ni el periodista que la entrevistó le pregunta concretamente acerca de ellos. Sí le preguntan, en cambio, su opinión acerca de la postura de parlamentarios de la propia coalición de Gobierno, que la han criticado y la han “mijeteado”, calificándolo como “fuego amigo”, pero usted responde sin que se le mueva un músculo de su cara que no se refiere a los parlamentarios, “me refiero a esas personas que son elegidas por la gente, que tienen que estar en terreno para opinar acerca de un tema como el deporte”.

¡Qué canfinfleo más pobre y vulgar, señora ministra…! ¿De verdad usted entendió que el periodista le estaba preguntando por los presidentes de cursos de los liceos o colegios, por los dirigentes de las comunas vecinales o por los dirigentes de los clubes deportivos? El ramo de Educación Cívica lo eliminaron hace rato, ministra, pero nadie es tan bruto como para no darse cuenta que los únicos “elegidos” por la gente que pueden confrontarla y pedirle cuentas son nuestros capaces y dedicados parlamentarios.

Si le han pedido cuentas, y perdiendo un poquitín la paciencia con sus explicaciones o respuestas, hasta la hayan “mijeteado”, ¿habrá sido simplemente porque se les ocurrió molestarla nomás a usted en sus ratos libres? ¿O habrá sido, por el contrario, porque usted claramente no dio el ancho y el que siga siendo ministra es un milagro atribuible sólo a Santa Michelle?

Escapa usted por las ramas, ministra, cuando, respecto de su queja por el papel que suelen cumplir a veces las denominadas “redes sociales”, le consultan por el hecho de que la Subsecretaria de su cartera, Nicole Säez, demócrata cristiana para más señas, apareció muy campante haciendo campaña política en pro de su querida amiga y correligionaria María Bernardita Soto, que de su ministerio saltó sin transición alguna a candidata a concejala por la comuna de Las Condes.

Parte su argumento señalando que no sabe si Sáez realizó tal “puerta a puerta” en horas de trabajo. No sólo eso: pone en duda que lo haya hecho, “porque aquí todos conocíamos las restricciones y ella también”.

Debo informarle, señora ministra, ya que una vez más usted deja en evidencia que no le importa ni tiene idea acerca de lo que pasa en su ministerio, que el lunes 3 de octubre efectivamente fue un día laboral, que su subordinada sólo llegó a su oficina cerca del mediodía y que de ahí en adelante estuvo en su despacho, cumpliendo el resto de la jornada. Carezco del optimismo necesario para señalar que volvió “a trabajar”.

Seamos claros y justos, “en la medida de lo posible”, como decía con tanta gracia don Patricio Aylwin: en esto yo y cualquiera la liberaríamos de culpa, por no tomar las medidas correspondientes, es decir, oficiar pidiendo la salida de esta frescolina. Primero, porque entre bueyes no hay cornadas. Segundo, porque si también La Moneda se hizo la loca con esta clara instrucción de la Contraloría, transformándose en vulgares alcahuetes, ¿quién le iba a pedir más a usted, que tiene tejado de vidrio y ninguna autoridad moral para adoptar las medidas que debieron haberse adoptado en cualquier país normal y decente?

La entrevista suya, ministra, es realmente lamentable. Tanto como lo ha sido su gestión al mando del ministerio que inventó Piñera para darle en el gusto a su amigo Gabriel Ruiz Tagle y transformarlo en ministro para “subirle el pelo” con miras a futuras aventuras políticas, que quedaron abruptamente sepultadas cuando quedó en evidencia que el distinguido señor no era tampoco de los trigos limpios.

Le recuerdo, una vez más, ministra, que usted había recién asumido el cargo cuando la Asociación de Funcionarios del IND (Anfuchid) la alertó acerca del dudoso uso que se les había dado a los ingentes recursos que aportó el Estado para llevar adelante los Juegos Sudamericanos de 2014. ¿Y qué hizo usted, sabiendo incluso que esos dineros, en una medida tan insólita como ilegal y abusiva, habían sido puestos a intereses en la banca? Nada. Tuvo que terciar la Contraloría para descubrir que miles de millones de pesos se habían esfumado sospechosamente, entre ellos más de 130 millones de pesos surgidos de los intereses.

¿Qué actitud tuvo usted, ministra, respecto de Sergio Jadue, cuando ya era un secreto a voces de que el calerano emprendedor y pillín se había llevado para su casa en camiones la plata del fútbol chileno? Siguió sacándose fotos con él, sin siquiera sonrojarse. No fuera a ser cosa que, restándose a esas instantáneas, perdiera su insólito tercer puesto como uno de los ministros mejor evaluados del gabinete…

¿Qué hizo su ministerio, ministra, cuando estallando el mayor escándalo en la historia del fútbol chileno quedó claro que todo ese latrocinio se vio ayudado por el hecho de que la ANFP, en un hecho tan aberrante como increíble, se había deglutido a la Federación Chilena de Fútbol, verdadera dueña de los millonarios recursos que en los últimos años ha producido la Roja?

Que se sepa, nada. ¿O su ministerio alguna vez ofició a la ANFP y al Ministerio de Justicia para solicitar antecedentes acerca de esta clarísima irregularidad que hasta hoy, con Jadue dándose la gran vida en Miami, todavía se mantiene?

¿Cuál ha sido su actitud, ministra, para que el IND, timado por las Sociedades Anónimas Deportivas de este país, intente recuperar los millones de pesos en que estos frescos engañaron al Fisco nacional?

Como a lo mejor usted ignora esta historia, ministra, le refresco la memoria.

Las Sociedades Anónimas Deportivas, que se disfrazaron de salvadores del fútbol chileno ocultando su condición de plaga de langostas, vieron en el Estado la gallinita de los huevos de oro para que les ayudara a financiar sus series menores (Fútbol Joven, le pusieron ellos, para favorecer la metida del dedo en la boca). Haciendo uso del sistema de Proyectos Deportivos sujetos a Franquicias Tributarias, del IND, presentaron con un tremendo entusiasmo a sus series cadetes como dignas de ser favorecidas con estos proyectos.

Y fíjese que, aunque el dolo era evidente, consiguieron que generosas empresas aportaran a ese financiamiento, sabiendo que después descontarían impuestos hasta por un 10 por ciento.

Por si no lo ha entendido todavía, el Fisco dejó de percibir ingentes recursos por obra y gracia de esta vulgar martingala. En otras palabras, aportamos todos para ayudar al financiamiento de un negocio de privados.

Dicho aún más claramente: el Estado dejó de percibir dineros que bien pudieron utilizarse en construir consultorios o reparar colegios.

Como vimos quienes denunciamos esta sinvergüenzura (fíjese que Blanco y Negro solamente financió proyectos por más de 1.600 millones de pesos mediante esta cuchufleta), el IND, después de varias idas y venidas, decidió –como no podía ser de otra manera- cortarles este valioso maná a las Sociedades Anónimas dueñas de nuestro fútbol.

Pero he aquí que, conscientes del gol de media cancha que les habían convertido, ni siquiera al Estado (mucho menos al Gobierno), se le movió un pelo. Tampoco a usted ministra, dejando ir una valiosa oportunidad para llenarse de gloria mostrando al menos una pizca de carácter. ¿Nunca se le ocurrió iniciar una gestión  o juicio para que estos pillines devolvieran los millones obtenidos con engaños y malas artes?

Pareciera que no, pero si no la sacan, y usted dice no a los cantos de sirena que reconoce la rondan para transformarse en parlamentaria, todavía estaría a tiempo. Según sé, a pesar de no ser abogado, los delitos económicos prescriben algunos años después de ser cometidos. Los choreados con esta jugarreta no pedimos cárcel ni nada de eso. Faltaría más, cuando todos tenemos claro quiénes son los únicos que van en este país a pasar una temporada tras las rejas.

Imposible no recordarle, ministra, el manchón más negro de su gestión ineficiente:

La Presidenta Bachelet, en su programa de gobierno, prometió la construcción de 30 Centros Deportivos Integrales. Ocurre que a poco más de un año del término de su gobierno, ninguno de esos centros se ve por ninguna parte.

Ya sé. Me va a decir usted que el IND es el encargado de la infraestructura, es decir, de licitar estas obras y sacarles adelante. ¿Pero será necesario que le recuerde que el IND es un servicio dependiente de su ministerio?

Se queja amargamente usted de que por este “detallito” la llamen a dar explicaciones a la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados, y que la prensa la critique injustamente, cuando todo lo demás –dice usted- funciona como relojito.

Recurro a usted para plantearle otra interrogante con parecida fórmula a la de la pregunta anterior: ¿Será necesario que le recuerde a usted que la no construcción de esos centros es un costo que finalmente pagará su jefa, la Presidenta? ¿Que usted, al no cumplirle, se metió olímpicamente al bolsillo su autoridad y la confianza que ella depositó en su persona? ¿Que ha sido tanta su ineptitud que la Segpres le quitó este año al IND más de 19 mil millones de pesos para que fuera el MOP quien asumiera esta obras e intente sacarlas adelante?

Sinceramente, no le veo ningún destino a estos emplazamientos. Porque usted, en lugar de asumir su responsabilidad, opta por victimizarse, por quejarse del “mijiteo” y agregar que a ningún ministro hombre le preguntan nunca cómo cuida o cría a sus hijos. Señala convencida: “Yo creo que en política, como mujeres, tenemos un doble desafío y tenemos que hacer la pega bien”.

La pregunta, pues, surge lógica: ¿Cuándo empieza, ministra?

Termina usted la entrevista con una frase genial: “Tengo cuero de chancho”, dice, inflando el pecho de orgullo.

Como dicen los abogados, “a confesión de partes, relevo de pruebas”.