[Opinión] Ariel Holan, en el horizonte de la U

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Por Jaime Troncoso
Actualizado el 21 de diciembre de 2016 - 12:03 am

Y es que el controlador de Azul Azul, hábil como pocos en los negocios, no posee el mismo manejo a la hora de conducir uno de los clubes más grandes del país. Derechamente, es un analfabeto desde el punto de vista futbolístico. Lo demostró al contratar a Sebastián Beccacece -sin ningún tipo de experiencia como DT en primera división- y luego al exponer a dos históricos del club como Víctor Hugo Castañeda y Luis Musrri.

¡Así le fue! El equipo, a pesar de mostrar algo de amor propio, no despegó en cuanto al juego ni a la capacidad de reacción una vez que recibía un gol. Está claro que no basta con el “ganar como sea” para salir de semejante desastre futbolístico, como lo pensó el señor Heller al traer a los ídolos de los ’90.

¿Cuál es la solución para este desastre? A mi juicio, Ariel Holan, ex técnico de Defensa y Justicia (una especie de Deportes Melipilla argentino), el equipo que mejor y más lindo jugó durante la temporada 2015/16 en el esquizofrénico fútbol argentino, a pesar de armar sus planteles con las “sobras” de cuadros como River Plate, Boca Junior o Independiente.

Pero, ¿quién es este entrenador que remeció, desde la propuesta, al fútbol trasandino? Holan (56 años) es un personaje atípico. Primero, por el hecho de no haber sido futbolista profesional; de hecho viene del mundo del hockey césped, donde dirigió a varios equipos de su país y a la selección femenina del mismo deporte en Uruguay. Segundo, por haberle dado “otra vuelta” al fútbol ofensivo, valiente y dinámico que perpetuó Marcelo Bielsa y que ha visto nacer a decenas de falsos imitadores del “Loco”.

Ideología futbolística

Lo que propone “Steve Jobs” (así lo apodaron en su país natal) es la búsqueda de modelos que tengan que ver con juego elaborado, equipos cortos-agresivos y siempre desde ataques posicionales que le permitan a sus equipos ocupar todo el ancho del campo. Para eso, propone velocidad y variedad en los pases (dinámica), por lo que le es indispensable contar con jugadores de gran calidad técnica, más allá de los nombres.

Además, otro dato importante es que es muy cercano a los futbolistas en su trato y conduce su profesión desde la vereda de valores éticos y morales que no abundan hoy por hoy en el fútbol profesional. No sabrán de aquello los hinchas de Universidad de Chile con el ex ayudante técnico del ahora entrenador del Sevilla.

Pero lo que más atrae del “método Holan” es que la idea no se negocia, independientemente del lugar o el rival que tenga al frente. He ahí la gracia del ex adiestrador de Defensa y Justicia que lo llevó a recibir loas tanto del periodismo deportivo argentino como de sus pares. Es que el fútbol ambicioso, atrevido, creativo y ofensivo que logró plasmar en su país le cae de perillas a la “U”, porque, tal y como Sebastián Ubilla lo precisó, los azules se encuentran “frágiles mentalmente” y, sin dudas, una idea clara les vendría bien en estos momentos.

¿Por qué tiene que dirigir a los azules?

“Si jugamos convencidos, jugamos seguros y así cometemos menos errores”, respondía el entrenador cuando los cronistas del otro lado de la cordillera le preguntaban sobre el porqué del éxito de su propuesta. Y si a eso le sumamos el factor disciplinario del futbolista chileno en cuanto a esta forma de ver el fútbol (comprobado en la era Bielsa y Sampaoli), Holan debería tener la oportunidad de mostrar su trabajo en Universidad de Chile.

Además, a pesar de que para algunos es secundario, no se puede dejar de lado la mística que posee cada institución. El ejemplo es claro y está a la mano. A Mario Salas le costó casi dos años conseguir solidificar su idea (ultra directa y casi sin pausas) en Universidad Católica, que tiene una historia ligada a un fútbol más de toque y creación de fútbol. Sin embargo, a Sampaoli, que se asemeja a Holan por lo menos en sus inicios, sólo le tomó seis meses. Ese es un dato de la causa, indesmentible. Basta revisar los números y logros de uno y otro.

Más allá de lo que se pueda escribir o decir de Ariel Holan respecto a su propuesta futbolística, en la vida hay que jugársela y lo hago en estos momentos. Nadie puede asegurar el éxito de alguien sólo por tener un interesante pasado reciente en otro país, y con otros intérpretes, pero el hecho de que la “U” necesita un formateo profundo desde lo institucional y deportivo, sumado a que el argentino está en el momento adecuado para asumir un desafío como este, me lleva a pensar que el siguiente paso de Heller tiene que ir por este camino.

¿Tendrá las agallas el presidente de Azul Azul de hacerse asesorar por gente que entienda de fútbol? ¿Dejará de lado a sus “yes, men” (Patricio Mardones, Diego Rivarola y Andrés Lagos)? ¿Estará dispuesto a dar un giro en 180° para cambiar el penoso presente del equipo del cual es hincha desde niño? ¿Terminará de darles a los hinchas pan y circo para ponerse los pantalones de una vez por todas y tomar buenas decisiones? Preguntas que quedan en el aire y que solo el tiempo responderá. Veremos.