Muerte de estrella del rugby prende alertas por conmociones cerebrales

El ex jugador de los Maori All Blacks y Highlanders de Nueva Zelanda, Shane Christie, fue encontrado sin vida en su residencia en Nelson.

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Por Carlos Fernández
Actualizado el 29 de agosto de 2025 - 11:13 am

Shane Christie se había retirado hace siete años debido a los golpes recibidos en la cabeza / Foto: WORLD RUGBY

Según investigación preliminar, la muerte del rugbista neocelandés Shane Christie a los 39 años se podría tratar de un suicidio. Su carrera había terminado abruptamente a los 32 años por las secuelas de los golpes en la cabeza.

Christie, ex jugador de los Maori All Blacks y Highlanders de Nueva Zelanda, había dedicado los últimos años de su vida a promover la investigación sobre los efectos de la conmoción cerebral y su posible vínculo con trastornos cerebrales degenerativos, tras experimentar en carne propia los síntomas severos derivados de los golpes sufridos durante su carrera profesional.

Las conmociones cerebrales en el rubgy

Un estudio mostró que los jugadores de rugby retirados, que han sufrido varias conmociones cerebrales, quedan con niveles anormales de ciertas proteínas en la sangre.

Esto puede hacerlos más propensos a desarrollar enfermedades como la de la neurona motora (EMN), entre otras patologías.

En el Mundial Femenino se está probando un protector que avisa la gravedad de un golpe en la cabeza / Foto: WORLD RUGBY

Protector bucal LED inteligente

La intención de World Rugby es proteger a las jugadoras de lesiones en la cabeza, y por esto durante el Mundial Femenino, que se está jugando en Inglaterra, se están utilizando los protectores bucales LED inteligentes.

Si el impacto es suficientemente fuerte como para, potencialmente, causar una conmoción cerebral, el protector se ilumina de color rojo.

En ese caso, el árbitro detiene  el encuentro y el o la jugadora será retirado(a) para una evaluación HIA. Además, medirá cuánto rota y cómo se mueve la cabeza hacia arriba y hacia abajo tras el impacto.

Los protectores bucales funcionan midiendo cuánto se mueve y gira la cabeza del jugador durante una colisión. Cuando registra una aceleración superior a 75 g y 4.500 radianes por segundo al cuadrado para los hombres, y 65 g y 4500 rad/s² para las mujeres, comienza a parpadear.