Miles de arañas invaden condados en Australia
El impresionante fenómeno que cubre los campos de seda se produce tras las inundaciones de diciembre, especialmente en Wagga Wagga, Nueva Gales del Sur.
Miles de arácnidos utilizan la técnica del “ballooning” para escapar de las inundaciones en varios condados australianos, especialmente el de Wagga Wagga, en Nueva Gales del Sur.
Las arañas, de entre cinco y 10 centímetros de envergadura, crean un paisaje que simula una intensa niebla blanca.
Tras registrarse fuertes precipitaciones e inundaciones durante diciembre, miles de estos ejemplares cubren hectáreas enteras de terreno con sus redes. Para escapar de los suelos húmedos o derechamente inundados, transforman praderas y arbustos en extensas telarañas de varios cientos de metros.
Algunos lo llaman “lluvia de arañas” o “vuelo de arácnidos”, pero está lejos de eso.
Los eventos, visualmente impactantes, es apenas un mecanismo de supervivencia; cuando el agua sube y amenaza sus hábitats terrestres, las arañas migran de forma masiva.
Para lograrlo, lanzan hilos de seda al aire que se las lleven las corrientes de viento. Después caen como paracaídas.
Dura apenas unos días
Así se desplazan rápidamente hacia lugares más altos y, por lo tanto, más seguros.
Los expertos señalan que la invasión es una respuesta instintiva de las arañas ante situaciones climáticas extremas. Al no poder refugiarse bajo tierra, las colonias de arácnidos (predominantemente arañas lobo y otras especies pequeñas) trabajan unidas. Colaboran de forma involuntaria para crear esta infraestructura de seda que les permite mantenerse por encima del nivel del agua.
La naturaleza demuestra así su capacidad de adaptación, dejando tras de sí una estampa visual fascinantemente extraña.
Pese a lo inquietante que pueda resultar encontrarse con estos paisajes, raramente representan un peligro real para los seres humanos.
En primer lugar, es un episodio temporal de migración forzosa. Dura apenas unos días, y desaparece una vez que las condiciones meteorológicas se estabilizan y el suelo vuelve a secarse.

