Lo que se llevó la reina Isabel II a la tumba
Además de numerosas intrigas y secretos, la soberana británica quiso ser sepultada con su anillo de bodas y un par de pendientes de perlas.
Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: TWITTER
Contrario a lo que muchos especulaban, a raíz de una larga lista de parientes que se llevaron a la tumba numerosos objetos de valor, la reina Isabel II fue terriblemente austera, y quiso solamente un par de joyas.
Cuando el pasado lunes 19 de septiembre se llevó a cabo la ceremonia para darle el último adiós a la reina que gobernó la monarquía británica por 70 años, en el féretro sellado con plomo estaba su cuerpo, su vestido y zapatos, su anillo de bodas de oro galés y un par de pendientes de perlas.
Lo más valioso, sin embargo, el orbe, el cetro y la corona -hechos con casi tres mil diamantes- no fueron enterrados con ella, sino que se colocaron en un altar solamente durante el entierro.
No hubo nada extraño, como la reina Victoria, quien pidió ser enterrada con la bata de su marido, un molde de su mano, un mechón de pelo y una fotografía de su sirviente favorito, del que se rumoreaba tuvo con ella una relación romántica.
El féretro de Isabel II fue hecho con roble inglés y fue mandado a producir hace más de 30 años, pues esa madera es cada vez más difícil de encontrar en la actualidad.
Lo especial es que el ataúd real fue revestido con plomo para ayudar a que el cuerpo dure más tiempo después del entierro en una cripta, que en el caso de la reina Isabel II es la Capilla Conmemorativa del rey Jorge VI en la Capilla de San Jorge en Windsor, que se encuentra al oeste de Londres.
Por eso el ataúd era más pesado de lo normal, y sus asas de latón fueron diseñadas para que los guardias pudieran sujetarlo con firmeza.
¿Y qué será de sus joyas? En cuanto a la colección privada, la difunta monarca deja más de 400 piezas que se almacenan en una bóveda, a 40 pies debajo del Palacio de Buckingham, como la corona Diamond Diadem, hecha para el rey Jorge IV, en 1820, así como su amado collar de perlas de tres hilos, que su padre, el rey Jorge VI, le regaló cuando era niña.
Pero en cuanto a quién obtiene qué de la colección, los expertos reales sugieren que gran parte de la colección irá a la reina consorte Camilla, así como a la princesa de Gales.
“Hay una jerarquía en todo esto”, dijo Katie Nicholl, quien escribió varios libros sobre la familia real. “Y después de eso está la princesa de Gales, por supuesto, Kate. La duquesa de Sussex, estoy segura, vendrá por algunas joyas en algún momento, pero está mucho más abajo en el orden jerárquico”.
Aunque el palacio no ha confirmado qué joyas se han entregado a los hijos de la reina (su testamento es privado), las expertas de la realeza sugieren que la princesa Ana, la segunda mayor de los hijos de Isabel, recibirá el anillo de compromiso de su madre.
