La U tuvo su revancha en el Clásico del Desierto
- A 2.000 kilómetros de la capital, en plena pampa y bajo un sol abrasador, ex jugadores azules y de la selección de Iquique revivieron la hazaña cumplida por la Oficina Salitrera San Enrique, que representó a Iquique en el primer campeonato nacional de fútbol amateur en 1935.
El homenaje se realizó bajo un sol candente y sobre un suelo de caliche con alma de antigüedad, en pleno desierto y con una cancha refaccionada después de medio siglo. Con rostros curtidos y corazones contentos, se recordó la hazaña de la Oficina Salitrera San Enrique, que representó a Iquique en el primer torneo nacional de fútbol amateur y que se quedó con el imponente trofeo que donó el Presidente de la República de la época, Arturo Alessandri Palma, el “León de Tarapacá”.
El domingo recién pasado se rememoró la hazaña que el grupo de mineros cumplió en 1935 en los Campos de Sport de Ñuñoa al vencer 3-1 en la final a Universitario, conformado por alumnos de la Universidad de Chile. En las ruinas del abandonado yacimiento, que hoy es un Monumento Histórico, se revivió esa gesta inolvidable para los iquiqueños a través de un partido protagonizado por exjugadores de la selección de Iquique y de la U.

El gobierno regional de Tarapacá y la Universidad Arturo Prat aunaron esfuerzos y voluntades para concretar la feliz iniciativa que concretaron el documentalista Ricardo Bordones y su eficaz ayudante, Karina Flores.
Al mediodía, en esa cancha de suelo duro, rayas de cal y arcos a la antigua, estaban los protagonistas de esta inédita reconstrucción histórica. Sus vestimentas tenían la forma y los colores de las del siglo antepasado. La pelota era de cuero y con correón amenazante para los cabeceadores, como se estilaba hace 87 años.
No tiene ninguna importancia, pero hay que decirlo: la revancha la ganaron los azules por 4-0. Y la gran característica fue la corrección de los jugadores. Una decena de hinchas azules llegaron al recóndito lugar con sus banderas y sus cánticos. Y su comportamiento fue ejemplar. Alentaron con entusiasmo y se deleitaron –como todo el público- con la faena segura del arquero Cristián Trejos, la eficiencia del central Juan González, la capacidad defensiva de Roberto Reynero, la calidad técnica de Orlando Mondaca, los esquives de Eric Lecaros y el despliegue de Martín Gálvez.
“El Tincho” fue el aglutinador de jugadores azules que representaron a sus antepasados azules. Y, aparte de probar que las condiciones futbolísticas son imborrables, emocionó con sus palabras al dirigirse a las autoridades y los presentes para agradecer la invitación. Recordó que en ese equipo de 1935 actuaban dos estudiantes que, cinco años después, colaborarían decisivamente para la obtención del primer título de Universidad de Chile como club profesional: Luis Tirado, que derivó en entrenador, y Víctor “Cañón” Alonso, que fue el goleador del torneo.
“Lo de hoy nos transportó a los inicios del futbol nacional, permitiéndonos jugar imaginariamente aquella final. Esto no lo olvidaremos nunca”, expresó.
