La Roja: la justicia estaba a doce pasos de distancia
Echando mano a todo su oficio y jerarquía, la Selección Nacional se ubicó en semifinales de la Copa América Brasil 2019 venciendo a Colombia en la definición por penales. Por juego y oportunidades de gol -que en realidad no fueron muchas- el cuadro de Rueda en el balance final fue indiscutiblemente mejor.
Por fútbol, por oportunidades, la Roja debió ganar en los 90 minutos reglamentarios. Lo hizo a través de los lanzamientos penales, una instancia a la que se le temía porque, si bien no son una lotería, como suele afirmarse, igual entran a jugar factores que muchas veces no tienen que ver mucho con lo futbolístico. La responsabilidad, la carga emotiva que conlleva una instancia tan crucial, son capaces de achatar al más pintado de los cracks y poner nervioso al más certero de los especialistas.
En ese trance, y con un equilibrio que se mantuvo hasta el cuarto disparo, porque nadie se sacaba ventajas, falló ostensiblemente en el último servicio el lateral izquierdo colombiano Tesillo, que desvió su remate junto a un vertical. Si Chile convertía, se ubicaba en semifinales y quedaba a la espera del resultado entre Perú y Uruguay. Y Alexis Sánchez, que al igual que en Santiago 2015 tuvo la gran responsabilidad de consagrar por primera vez a la Roja como monarca sudamericano, frente a Argentina, esta vez tampoco falló.
Más allá de que el colombiano Ospina lo conocía de sobra desde sus tiempos en el Arsenal inglés, más allá de la pesada mochila que le ponían encima, Sánchez, que con la camiseta roja ha recuperado la alegría perdida en su paso por Manchester, la puso en un rincón bajo con un disparo más preciso que violento, desatando la algarabía indescriptible de la hinchada nacional y, por supuesto, de un equipo que había sido mejor.
Fue, ciertamente, una victoria muy sufrida. No sólo porque al frente estaba un muy buen equipo, transformado en el “cuco” de esta Copa América, sino porque la Roja, que logró anotar dos veces, y que hasta alcanzó a celebrar con toda la euforia que merecían ambas conquistas, vio frustrada su alegría por indicaciones del VAR.
La segunda, luego de ver las imágenes repetidas y desde varios ángulos, no dejó lugar a dudas. Una mano fortuita de Maripán en el área colombiana, pero que ahora se sobra haya habido o no intención, frustró el golazo de Vidal, que en el minuto 70’ la había conectado con un zurdazo cruzado que milagrosamente pasó por entre varias piernas antes de meterse en un rincón bajo.
La primera, sin embargo, seguirá dando lugar a la polémica, más allá de que, a esta hora, la incidencia haya pasado al olvido para dar paso a la explicable alegría nacional. El gol de Aránguiz, cuando se jugaba el minuto 15, tras disparar casi sin ángulo a la portería luego de una pelota que ni el colombiano Sánchez ni el arquero Ospina pudieron neutralizar, fue anulada por una posición fuera de juego de Alexis en la génesis de la jugada.
Sin embargo, mostrada la incidencia en el momento en que Alexis recibe el pase de Vidal para habilitar a un Beausejour que pasaba por sus espaldas, el supuesto fuera de juego de Sánchez es tan milimétrico que hasta se antoja un capricho de los hombres encargados de esta nueva tecnología que -nos guste o no- llegó al fútbol indudablemente para quedarse.
Más allá de ambas incidencias, que parten dejando en claro que el equipo de Rueda estuvo siempre más cerca de ganar sin necesidad de ir a los penales, no cabe duda de que la Roja, en el balance general, fue mejor.
Partió con problemas para controlar el buen juego que los colombianos desarrollaron en los primeros minutos, pero bastó que el equipo se tranquilizara para que aflorara algo que a esta Selección le sobra y que no se compra en la botica: el oficio.
Porque de jugar a jugar, de correr a correr, Colombia a este duelo llegaba mucho mejor aspectada. No sólo por su impecable campaña. No sólo porque contaba con un plantel más joven que el nuestro y, por lo mismo, más veloz y más fuerte. No sólo porque, además de todo eso, llegaba con un tiempo de descanso que en este tipo de competencias, tan cortas y demandantes, suele valer su peso en oro. Pero, pese a todo, la Roja terminó por imponer sus términos peleando en el mediocampo cada balón como si fuera el último y neutralizando de buena forma a los hombres en punta que utilizó el portugués Queiroz: Falcao García, Martínez y, en los minutos finales, un Zapata de extraordinaria campaña goleadora en la liga italiana.
Una vez más, además de una defensa expedita y atenta, contamos con un mediocampo notable, en que Aránguiz, Pulgar y Vidal se ganaron todos los elogios por su aplicación y su despliegue. El “Rey”, que volvía tras su ausencia frente a Uruguay, para suerte del equipo volvió a ser ese jugador inmenso que no en vano se ha ganado la admiración del fútbol mundial y que frente a Japón primero, y ante Ecuador después, sólo apareció a cuentagotas.
Es, entre otras cosas, lo que distingue a los grandes: aparecen en toda su dimensión cuando los partidos son más trascendentes e importantes.
Que Chile fue mejor, a estas alturas tendrán que reconocerlo hasta los propios colombianos. Aunque en general ambas defensas mandaron, no se pueden comparar las intervenciones que tuvo Ospina con las de Arias. Mientras el meta “cafetero” ya a los 11 minutos de juego había evitado la apertura de la cuenta, desviando en forma notable un cabezazo tremendo de Aránguiz, y en la segunda etapa tuvo que exigirse a fondo ante un “globito” que intentó Vargas, Arias no tuvo que exigirse jamás a fondo. Nunca sacó una pelota de gol, ni tuvo tampoco que jugarse el pellejo en un mano a mano ante un delantero colombiano que llegara solo.
El problema de Arias no estuvo precisamente bajo los tres tubos. Estuvo en los nudos que se armó una y otra vez para jugar con los pies cuando los defensas nuestros, apretados por la marca, se la jugaban hacia atrás. O se hacía un lío para resolver o la tiraba a cualquier parte, generalmente fuera de la cancha.
El hecho es que, más allá del dramático epílogo, esta Roja bicampeona de América ya está en etapa de semifinales. Más allá de las dudas que siempre sembró este proceso de Rueda, apareció el equipo justo en el momento que debía aparecer. Eso es, indudablemente, oficio, pero también una buena cuota de jerarquía para superar a una Colombia que hasta asomaba como favorito para a lo mejor no ganar la Copa, porque por algo está Brasil, pero sí para llegar a una final, por lo menos.
Como sea, y más allá también de que estemos ya entre los cuatro mejores, con esta Roja hay que seguir manteniendo la cautela. Porque si nos sobran el oficio y la jerarquía, nos falta claramente capacidad de gol para aspirar a instancias mayores.
Definitivamente, Alexis juega muy solo. Y por mucha capacidad que tenga, no puede hacerlas todas.
PORMENORES
Copa América Brasil 2019, Partido de cuartos.
Estadio: Arena Corinthians, de Sao Paulo.
Público: 43.970 espectadores.
Arbitro: Néstor Pitana, de Argentina.
CHILE: Arias; Isla, Medel, Maripán, Beausejour; Aránquiz, Pulgar, Vidal; Fuenzalida (75’ Pavez), Vargas, Sánchez.
COLOMBIA: Ospina; Medina, Mina, Sánchez, Tesillos; Barrios, Uribe (67’ Cardona), Rodríguez, Cuadrado; Martínez (81’ Díaz) y Falcao (77’ Zapata).
GOLES: No hubo.
Penales: Para Colombia anotaron, en ese orden, Rodríguez, Cardona, Cuadrado y Mina, fallando el último ejecutante, Tesillo. Para Chile, anotaron Vidal, Vargas, Pulgar, Aránguiz y Sánchez.
Tarjetas amarillas: en Chile, Aránguiz y Vidal; en Colombia, Medina, Cuadrado y Rodríguez.
