La puerta giratoria de la justicia llegó al fútbol

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Por Ele Eme
Actualizado el 26 de septiembre de 2022 - 4:19 pm

El mal comportamiento de hinchas y jugadores está siendo enfrentado con un peligroso garantismo por parte de las autoridades del fútbol. Hay castigos ridículamente benévolos en Argentina (a Gabriel Arias) y decisiones manifiestamente descriteriadas en Chile (carta blanca para fuegos artificales).

Por ELE EME / Foto: FACEBOOK

Fue gravísimo. Todo lo que pasó y sigue pasando con el incidente de Gabriel Arias en Argentina fue y sigue siendo gravísimo. Y no le hablo de los gestos obscenos del arquero de Racing hacia los hinchas de Platense, sino de lo posterior, de la manera en que se impartió justicia (o se pretendió impartir justicia, mejor dicho) para zanjar este episodio.

Le dieron una pinche fecha de suspensión. ¿El fundamento? Se demostró que las amenazas y hostigamientos que recibió de parte de los simpatizantes del equipo rival fueron “ciertas y concretas”.

Qué bonito. De haberlo sabido, el guardapalos chileno nacido allende los Andes podría haber reaccionado con más virulencia aún. Porque lo que dictaminó el tribunal che da a entender que su reacción fue justificada.

Sus gestos me recordaron los del “Indio” Castro, delantero de Audax, hasta la “agitación de frutera” de “Carepato” Díaz en el Monumental. Sin olvidar el gesto de Nicolás Castillo a Los de Abajo el día en que Fernando Meneses fue internado de urgencia porque un rollo de papel confort le cayó cerca. “Maracanazo” versión Fruna. Esa vez el centrodelantero cruzado hizo girar la pelota sobre uno de sus dedos, a la manera de los basquetbolistas, mientras miraba fijo a los forofos azules. El matiz fue que el dedo escogido fue… el dedo medio.

Más hacia atrás nos encontramos con el corte de manga de Fabián Estay, resistido por los propios hinchas chilenos, cuando le anotó a Ecuador en el Nacional, en encuentro válido por las clasificatorias para el Mundial de Francia ’98.

Remontándonos más adentro aún en el pasado está el mítico “Pato Yáñez”, realizado por el homónimo jugador en el Maracaná al creer que efectivamente su compañero Roberto Rojas había sido herido por alguien del público local.

Y hay más provocaciones de las que uno quisiera, como el “Te paseo” del “Rambo de Ali Express”, Francisco Prieto, a la barra de la U y la pasada por los genitales de la camiseta de los universitarios por parte del wanderino Moisés Villarroel tras una boleta sufrida a manos (y pies) de ellos en Santa Laura.

Si bien ninguna de estas salidas de madre recibió de vuelta una prohibición de por vida de volver a pisar un campo de juego ni mucho menos, una sanción de una fecha sin vestirse de corto, como la que recayó sobre Arias, es absolutamente insuficiente. Equivale a una suspensión simple por acumulación de tarjetas amarillas. Un chiste.

Otra perla en materia de manga ancha la acabamos de vivir por estos lados. Hace unos días el Tribunal de Disciplina de la ANFP archivó la denuncia del árbitro Cristián Garay en orden a que hinchas de Colo Colo lanzaron fuegos artificiales en las galerías del estadio Monumental, en el 4-0 contra Unión Española en Macul, aduciendo que mientras dicha peligrosa pirotecnia no caiga dentro de la cancha, estaba todo bien. Otra Miladicosas.

Dos consecuencias directas que se vienen de esta vista gorda. Primero, se viene el tonto carnaval de tronadores y cuetazos de la Garra Blanca otra vez en Macul, pero frente a Católica, cuando podrían celebrar la estrella 33. Claro, con toda seguridad se registrarán quemaduras de diversa consideración entre los espectadores, pero sería un pelo de la cola: ya se estableció que lo importante es que el fuego no llegue al sacrosanto pastito ni a los futbolistas (Nicolás Blandi lo padeció hace dos años).

Segundo efecto del aberrante precedente sentado: si esto opera con efecto retroactivo está de cajón que se viene la querella contra Católica, la prensa y las redes sociales, interpuesta por el fanático de la franja que fue “injustamente” individualizado, inculpado y viralizado por arrojar una bengala a los parciales de Flamengo, la que impactó en un pequeño hincha del Mengao.

Cambalache.