La “pírrica victoria” del municipio de Puerto Montt

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Por Eduardo Bruna
Actualizado el 17 de julio de 2019 - 5:33 pm

Gervoy Paredes, alcalde, exigió a través de una demanda que el club Deportes Puerto Montt restituyera a la Municipalidad casi $ 250 millones que había malversado, gastándolos en un objeto distinto para el que habían sido otorgados a manera de subvención para el fútbol de menores y la rama femenina. Un reciente fallo, sin embargo, obliga a la entidad “salmonera” a devolver sólo poco más de $ 39 millones.

El triunfo de la Municipalidad de Puerto Montt, encabezada por su alcalde, Gervoy Paredes, en su demanda en contra del club Deportes Puerto Montt, no pudo ser una victoria más pírrica: el fallo de la jueza del 2° Juzgado Civil de la ciudad, Iris Catalina Obando, determinó que la entidad “salmonera” debía restituir al municipio la cantidad de $ 39.529.201, más reajustes e intereses. ¿Cuál es el problema? Que el alcalde Paredes, a través de su equipo legal había exigido, con fecha 16 de noviembre de 2017, la restitución de $ 245.557.615, por entender que el club deportivo había hecho mal uso de los cuantiosos fondos que, a manera de subvención para el fútbol de menores y femenino, había recibido los años 2012, 2013, 2014, 2015 y 2016.

El fallo, que es indudablemente lo más parecido a una derrota, sorprendió absolutamente al alcalde Paredes, a quien ubicamos telefónicamente en Osorno, ayudando solidariamente a los habitantes de esa ciudad que atravesaban una aguda crisis humanitaria y sanitaria por la falta de agua, luego que 1.100 litros de petróleo contaminaran el vital suministro. Junto con su equipo de emergencia más cercano, Gervoy Paredes estaba en el centro de la ciudad haciendo entrega de la carga de varios camiones aljibes para aliviar el verdadero drama que está viviendo desde hace días la gente, y que al parecer no tiene todavía una cercana solución.

El alcalde Paredes partió por reconocernos que lo que le estábamos contando lo había sorprendido absolutamente. Nos señaló:

“Si lo que usted me dice es efectivo, indudablemente que lo veo muy mal para nosotros como alcaldía. Hasta ahora, a mí el abogado no me ha informado nada. Debe ser porque he estado con licencia en las últimas semanas y recién ahora estoy reasumiendo mi cargo viniendo a prestar ayuda a la gente de Osorno, que lo está pasando muy mal. Yo le rogaría que me llamara más adelante, una vez que me haya enterado de lo que pasó en este juicio. Por ahora, sólo le podría adelantar que el fallo me parece mal, muy mal”.

La historia

En el sistema que rige el fútbol chileno actual, Deportes Puerto Montt es un “híbrido”, porque sin adoptar del todo el sistema de Sociedad Anónima Deportiva, y por lo tanto en cierta medida sigue siendo una Corporación de Derecho Privado sin fines de lucro, tiene un componente netamente privado a través de un “Fondo del Deporte” que se maneja como cualquier empresa SA.

Fue para ir en ayuda de la Corporación que el municipio portomontino le otorgó al club “salmonero” millonarias subvenciones para -se suponía- la promoción y desarrollo de sus series menores y la rama femenina.

Si en el año 2012 dicha suma alcanzó a los $ 60 millones, el 2013 fue de $ 100 millones, el 2014 de $ 60 millones, el 2015 también de $ 60 millones y el 2016 de $ 140 millones. ¿Qué pasó, sin embargo? Que durante el año 2017 en la Municipalidad sonaron las alarmas, tras recibir información de que los dineros no se estaban utilizando precisamente para lo que estaban destinados.

Fue así como, tras exigir información al club, se concluyó que la plata había sido gastada en indumentaria deportiva para el primer equipo, traslado y estadía del plantel de honor en sus compromisos por el campeonato nacional, gastos administrativos, y un largo etcétera que tornaban la situación no sólo en irregular, sino que en una flagrante estafa a la buena fe.

El engaño que intentaron los dirigentes de Deportes Puerto Montt fue tan burdo que, por ejemplo, en su rendición de gastos al municipio hicieron aparecer a sus series menores sosteniendo partidos en otras ciudades en circunstancia que el torneo todavía no arrancaba, o disfrazar traslados y estadías del primer equipo a Viña del Mar simulando que se trataba de las series inferiores, cuando este torneo se juega regionalizado y los chicos portomontinos a lo más que pueden llegar por el norte es hasta la Región del Bío Bío.

El alcalde Paredes, harto ya del abuso, porque a eso se sumaba el no pago del arriendo de la sede del club, recinto municipal, y un pago más que preferencial por la utilización del Estadio Chinquihue, decidió darle poder al abogado Egidio Cáceres Langenbach para que este, demanda civil mediante, exigiera la restitución al municipio de $ 245.557.615 que Deportes Puerto Montt había malversado.

La causa Rol 6229-2017, fue ingresada en el 2° Juzgado Civil de Puerto Montt con fecha 16 de noviembre de 2017.

Casi dos años después, sin embargo, y a pesar del peso de las pruebas, la jueza Iris Catalina Obando en su fallo sólo obligó al club a restituir poco menos de $ 40 millones, liberando además a Deportes Puerto Montt del pago de las costas del juicio, “por no haber sido totalmente vencido” como demandado.

En otras palabras, la entidad salmonera deberá restituir al municipio apenas una sexta parte de lo que este exigía.

El robo “rasca” en Chile no rinde

¿Cómo se explica algo así? De acuerdo con el fallo, en su considerando 29°, “la demandada (es decir, Deportes Puerto Montt), reconoce que debe reintegrar $ 39.529.201, correspondientes a los años 2014, 2015 y 2016”. El resto, o prescribió, o se consideraron como correctos gastos administrativos que para un lego cualquiera son incorrectos, toda vez que un municipio no puede con sus recursos, que al fin y al cabo son de toda la comunidad, engordar un negocio de privados.

La pregunta que hemos hecho para otros casos similares también vale para el municipio de Puerto Montt: el día que Deportes Puerto Montt hipotéticamente transfiera un jugador surgido de sus series menores con ayuda de dineros municipales, ¿va a compartir esos ingresos con la Municipalidad en su papel de mecenas? O, como pensaría cualquiera, viendo con la absoluta falta de ética con que se ha manejado el fútbol desde que se implantó este sistema de Sociedades Anónimas Deportivas, ¿la plata sólo va a quedar para el club?

El fallo sólo viene a ratificar algo que en este país desde hace tiempo es bien sabido: el negocio no es robar poco; es robar harto. Asaltar un servicentro, llevar a cabo un “portonazo” o meterse en una casa con moradores dentro no es sólo de lo más “rasca” que hay, sino que te asegura que, si te pillan, del calabozo no te salva nadie.

En cambio, vean ustedes lo que ha pasado en Chile con el “Caso Chispas”, el “Caso Cascadas”, el “Caso La Polar”, las colusiones surtidas de las que venimos siendo víctimas y un profuso etcétera que sería largo enumerar: los malandrines, sorprendidos en falta, devolviendo sólo una parte ínfima de lo defraudado no sólo no vieron nunca el sol a cuadritos, sino que siguen siendo prohombres intachables que hasta tienen la cara dura de dar lecciones de moral o seguir ocupando situaciones de poder.

Nuestro propio Presidente, sorprendido comprando acciones de Lan Chile con información privilegiada, ¿no quedó libre de polvo y paja pagando apenas una multa menor respecto de lo que se embolsó?

Es el país de juguete en el que tuvimos la mala suerte de existir, muchachos. Y ya es hora de que lo vayamos asumiendo.