La majestuosa guitarra de Summers agitó los cimientos de Santiago

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Por El Ágora
Actualizado el 10 de agosto de 2024 - 12:31 pm

En un concurrido concierto en Blondie, el reconocido guitarrista británico recorrió los éxitos de The Police. En casi dos horas de show, mostró que tanto su performance como su calidad musical siguen intactas.

Por RODRIGO CABRILLANA / Fotos: RODRIGO CABRILLANA

Era la sexta vez de Andy Summers en Chile y se percibía una ansiedad en el ambiente por el concierto que ya estaba por comenzar. Todo, faltando tan solo unos minutos para las 9 de la noche. Habían pasado cinco años desde que el guitarrista tocó por última vez en Santiago. Probablemente ese lapso, más el efecto pospandemia nos ha hecho valorar cada vez más la calidad que tienen estos shows. Considerando también que no es tan común que a los 81 años un músico con la historia y el prestigio mundial de Andy se siga presentando en clubes y escenarios pequeños repasando el repertorio de su banda genuina.

De hecho, Summers lleva tocando y recorriendo el mundo en compañía de Rodrigo Santos y João Barone desde hace ya unos cuantos años. Fundaron la banda Call The Police especialmente para recrear las canciones del viejo y clásico trío inglés que llevara a la fama a Andy. Dándole también ese sutil toque musical brasilero al proyecto que fluye en la voz y el bajo del ex integrante (Rodrigo) de Barão Vermelho y en las baquetas del baterista (João) de Paralamas do Sucesso.

Y en medio de la penumbra que separaba al escenario del público y con la ubicación de los fotógrafos de turno en la clásica barricada, repentinamente Call The Police abrió el concierto interpretando “Driven to Tears”. La canción, parte del álbum “Zenyatta Mondatta”, agitó a toda la masa asistente. Para que luego, el característico riff de “Synchronicity II” desplegara toda la energía del conjunto. La guitarra de Summers sonaba inconfundible e inalterada en el tiempo. Como si lo asincrónico fuera una cualidad y una virtud en músicos con la experiencia de Andy.

“Spirits in the Material World” incorpora algunos matices del ska que repasan Santos, Barone y Summers. Para pronto bajar las revoluciones con la maestría de “Walking on the Moon”, que reflexiona en su lírica sobre cómo asumir riesgos en la vida. “De Do Do Do, De Da Da Da” pasa en una cruda versión rocanrolera que apela a la inocencia como forma de salvamento. En cambio, “Invisible Sun” le otorga esa singular tensión al show que se desprende de una oscura melodía power-pop. La que recuerda los conflictos en Irlanda del Norte.

“Tea in The Sahara” recrea una atmósfera inquietante en escena. Y “King of Pain” devuelve lo místico del rock policiaco mientras se funden los solos de Summers en medio del tema. “Can´t Stand Losing You” arroja la elegancia del reggae fusionado en el rock. Mientras que un clásico como “Roxanne” despierta todo el fervor de los asistentes que saltan y corean la composición ceñidos en los tradicionales espacios de la discoteca Blondie. Que suele albergar este tipo de espectáculos con su concurrencia a máxima capacidad.

El power ballad de “Every Breath You Take” nos hace viajar nostálgicamente a 1983, a los tiempos del álbum “Synchronicity”. Para que “Message in a Bottle” o “Mensaje en la botella” como diría el viejo Pirincho Cárcamo, cierre la primera parte del concierto con un delirio musical de los fans atentos a todo lo que hace Summers en directo. Los riffs de la canción suenan íntegros, mágicos, como si salieran de un viejo vinilo que contiene el tema.

“So Lonely” abre potencialmente el encore final. Y “Every Little Thing She Does Is Magic” eleva las canciones de The Police a una categoría inmortal con la presencia de su emblemático guitarrista. Un ex policía andaba suelto en Santiago de Chile e hizo vibrar el subsuelo de la capital. El subterráneo donde se ubica Blondie, con la añoranza y un estilo único en su guitarra que conjuró el rock, el jazz y el reggae que trasciende en el legado inimitable de nuestra querida banda londinense.