ERC: el riesgo invisible que crece en Chile

En el marco del Día Mundial del Riñón, la doctora Sandra Cortés, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile e investigadora del ACCDiS, advierte sobre el alto subdiagnóstico de la enfermedad renal crónica y sus factores de riesgo emergentes.

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Por Cristián Carrión
Actualizado el 13 de marzo de 2025 - 4:46 pm

Es vital la prevención para evitar problemas renales / Foto: ARCHIVO

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) se ha convertido en un problema de salud pública que afecta a miles de chilenos, con graves implicaciones en la calidad de vida y la mortalidad.

A pesar de una tendencia general a la baja en las hospitalizaciones por ERC, regiones como O’Higgins y Maule han experimentado un preocupante aumento en los últimos años, con alzas del 10,6% y 8,5%, respectivamente.

Un mal silencioso y subdiagnosticado

Los riñones cumplen un rol esencial en la eliminación de desechos y el equilibrio de fluidos en el organismo. Sin embargo, la pérdida gradual de su función suele ser asintomática en sus primeras fases, dificultando un diagnóstico temprano.

Según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, el 3% de la población adulta chilena padece ERC, aunque la cifra podría ser mayor debido a la escasa realización de exámenes preventivos.

Doctora Sandra Cortés / Foto: GENTILEZA

Causas y nuevos factores de riesgo

Tradicionalmente, la ERC ha estado asociada a enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial. No obstante, estudios recientes han identificado nuevos factores de riesgo, como la exposición a sustancias tóxicas, contaminación ambiental, uso prolongado de ciertos medicamentos y golpes de calor.

«Es fundamental aumentar la investigación en estos factores no convencionales para mejorar la prevención», enfatiza la doctora Sandra Cortés.

Tratamiento y detección temprana

Los síntomas de la ERC suelen ser inespecíficos en etapas iniciales, lo que retrasa su detección. Fatiga, falta de apetito, náuseas, picazón y cambios en la piel pueden aparecer a medida que la enfermedad avanza. En muchos casos, la ERC coexiste con otras patologías crónicas, afectando principalmente a personas mayores.

Desde 2005, la enfermedad está cubierta por el programa de Garantías Explícitas en Salud (GES), lo que ha permitido un mejor abordaje en distintas etapas de su desarrollo. Sin embargo, los especialistas insisten en la necesidad de mejorar la prevención y el acceso a diagnósticos tempranos para reducir su impacto en la población.

Prevención: la clave para reducir casos

Los expertos recomiendan controles regulares de salud, una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y evitar el consumo excesivo de medicamentos sin prescripción médica.

«Un estilo de vida saludable y exámenes periódicos pueden marcar la diferencia en la detección precoz y el control de la enfermedad», concluye la doctora Cortés.