Eduardo Berizzo, un “bielsista” en la forma, pero no en el fondo

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Por Sergio Gilbert
Actualizado el 28 de mayo de 2022 - 10:25 pm

El nuevo DT de la Roja es un discípulo predilecto del rosarino, pero no un seguidor de su «filosofía» de juego.  Más pragmático y menos obsesivo por el fútbol de ataque, el ex zaguero argentino ha forjado una personalidad propia que le traído éxitos y fracasos.

Eduardo Berizzo se convirtió en el nuevo entrenador de la selección nacional y de inmediato surgió el comentario que a más de alguno le sonó a grito esperanzador: un “bielsista” de verdad y no de esos que solo se visten de seguidor del rosarino, encabezará el proceso con miras al Mundial 2026.

Sí, el Toto Berizzo es un discípulo de Marcelo Bielsa. No solo porque fue su ayudante técnico más cercano cuando el ex DT de Leeds United dirigiera la Roja sino porque ya como jugador de Newell’s Old Boys fue un elegido de Bielsa para para formarse como entrenador.

No obstante ello, Berizzo no es un clon de su gurú. Al menos en lo referido a su propuesta futbolística, el Toto marca una distancia que, en verdad, puede ser -en algunos aspectos- hasta sideral con el que él siente es su mentor.

YO SOY YO…

Eduardo Berizzo tiene, por cierto, algunos rasgos propios de “bielsismo”. Lo admira y así lo ha recalcado: “Bielsa me enseñó que nada está aprendido; que todo está por descubrirse. Fue una especia de guía; alguien que me educó en cómo empezar a dirigir», dijo en el diario Marca de España.

Y no es exagerado decir que Berizzo es un discípulo asumido de los principios generales de Bielsa. El nuevo seleccionador de Chile tiene como ideario el trabajo metódico y reiterativo en los entrenamientos porque cree, al igual que Marcelo Bielsa, que es ahí donde se puede lograr la perfección de los movimientos que luego serán exigidos en la competencia.

No es el único rasgo que une a ambos entrenadores. La intensidad en el juego es un valor no transable para Eduardo Berizzo.  «Me gusta llevar el control del partido. No me gusta ser dominado. Me gusta asumir el protagonismo. A veces el resultado lo confunde todo, tanto para un lado como para otro”, asegura.

Pero a diferencia de Marcelo Bielsa, no tiene esa obsesión insana y riesgosa por el protagonismo ofensivo. “Me gusta que mis equipos sean sólidos, desarrollar una línea de juego que se respete, encontrar una identidad y luego no cerrarnos a nada” señaló el Toto Berizzo el año pasado cuando dirigía el seleccionado paraguayo.

Eso de “no cerrarse a nada” implica, para Berizzo, que si la situación así lo amerita, se puedan realizar cambios estratégicos e incluso tácticos. Un pragmatismo que Bielsa, por cierto, no comparte. “Al tener defensa de buen pase, puedo imaginar en algún partido una defensa de cinco para poder juntar dos atacantes que puedan compartir características o diferenciarse” ha dicho el DT que logró el título nacional y la Supercopa con O’Higgins.

CERCANIA Y DISCIPLINA

Otro rasgo que diferencia a Berizzo de Bielsa es el de la empatía con sus dirigidos. Bielsa, como es sabido, es un director, un maestro, incluso para muchos, un sabio en términos futbolísticos pero que carece de habilidades blandas. No se relaciona personalmente con sus dirigidos. Es distante, poco afectivo.

De hecho, el propio Berizzo, en conjunto con el fallecido preparador físico Luis Bonini, era quien servía de nexo entre Bielsa y sus jugadores en la época que dirigió a la Roja. Aunque no por ello, los jugadores sentían que con él podían ser menos disciplinados. “Nosotros entendíamos que, previo al entrenamiento, podíamos distraernos y chacotear, pero al trabajar se cambiaba el chip automáticamente (…) Él te lleva a tener un compromiso incluso con el cuidado profesional, que no te permitía llegar trasnochado, sin cuidarse o alimentarse bien. Los trabajos físicos eran fuertes», contó el ex seleccionado nacional, Luis Pedro Figueroa, esta semana en Redgol.

Berizzo no es de los entrenadores a los que le tiemble la mano para tomar decisiones. Incluso aunque ellas afecten eventualmente al buen funcionamiento del equipo. Siendo entrenador de Celta de Vigo, no le gustó una actitud poco profesional del chileno Fabián Orellana (se molestó al ser excluido de la nómina para un partido y lo dijo) y lo sacó del equipo pese a que era una pieza importante de su escuadra. “Decidí apartar a Orellana por una falta de respeto. Mi decisión es firme, por una falta inaceptable, y se lo comuniqué al club, que está de acuerdo. Conmigo no pertenece más al equipo”, aseguró en esa ocasión el Toto.

Un liderazgo fuerte que ahora deberá asentar en el seleccionado chileno.

Una tarea nada fácil pero que cuenta con la bendición de un querido maestro.