Curicó trituró a O’Higgins e hizo historia

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Por Sergio Gilbert
Actualizado el 13 de marzo de 2022 - 8:53 pm

El cuadro de Damián Muñoz fue una verdadera máquina moledora, en especial en el primer tiempo. Yerko Leiva fue la gran figura de los ganadores.

Por SERGIO GILBERT J.

O’Higgins lamentaba una ausencia importante de cara a su encuentro ante Curicó en el estadio La Granja: la del zaguero argentino Fausto Grillo, expulsado en el último duelo de los celestes ante Audax Italiano. No era poco. El trasandino no solo había jugado bien en el inicio del torneo, sino que también se había convertido en el líder de la defensa, cubriendo la partida de Cahais, justamente al equipo curicano.

Por ello es que el DT Mariano Sosa tuvo que buscar soluciones y finalmente se le ocurrió una idea: conformar una línea de tres en la zaga integrada por Fuentes como líbero y Carrasco y González como marcadores. Se suponía que así se notaría menos la ausencia de Grillo.

No fue la única modificación táctica del DT de los rancagüinos. Sosa movió a Facundo Castro hacia el sector central para pararse de detrás de Barceló y Muñoz, alejándolo de los extremos que es donde siempre ha producido más.

Fue un par de errores fatales.

Con ese esquema, el rival tuvo ventajas que ni soñaba de antemano. Como Hormazábal y Díaz, en este nuevo dibujo, se creyeron aquello de que serían más volantes que laterales, la línea de tres ideada por Sosa se fue derrumbando de a poco con las incursiones por los costados de Gómez y De la Fuente y las entradas briosas de Holgado, Castro y en especial de Leiva por el centro, quien pasaba como avión ante la endeble marca de los mediocampistas celestes. 

Fue un festín el que se dio Curicó en el primer tiempo. O’Higgins no podía reaccionar y su tridente ofensivo con Facundo Castro de enlace no aportaba alguna idea.

Pelota que ganaban los curicanos en la salida se convertía en un remezón para O´Higgins, que no tuvo armas, pero tampoco claridad como para detener el juego que estaba haciendo el elenco curicano. Simplemente estaban rendidos y absortos ante el mejor juego de los dueños de casa.

Consecutivamente Leiva, Castro y Holgado, en dos ocasiones, estructuraron el 4-0 que entró en la historia de los curicanos. ¿Tanto así? Sí porque nunca antes habían establecido tales diferencias en un primer tiempo en torneos de Primera División.

Poco pudo hacer el alicaído O’Higgins en la segunda fracción. El ingreso de Marín por un taciturno Muñoz le dio un poco más de vida y fuego a los dirigidos de Sosa. Pero ni siquiera sirvió para evitar nuevas marcas curicanas. El quinto gol -obra de Leiva de nuevo-, consagró la máxima goleada de Curicó en Primera y le dio al autor de la conquista su primer doblete en el profesionalismo.

Estaba escrito. Era el día de los récords para Curicó y no para que O’Higgins hiciera experimentos. 

PORMENORES

Estadio La Granja, de Curicó.

Árbitro: Angelo Hermosilla. 

CURICÓ UNIDO (5): F. Cerda: J.P. Gómez, F. Bechtholdt, M. Cahais, R. de la Fuente; M. Sandoval (81’, F. Ortiz), D. Urzúa, Y. Leiva: Federico Castro (72’, J. González), R. Holgado (72’, D. Coelho) y B. Oyarzo (62’, F, Fritz). DT: Damián Muñoz. 

O HIGGINS (0): A. Martín; D. Carrasco, J. Fuentes, M. González (37’, G. Lodico); F. Hormazábal, C. Castillo (73’, D. González), P.P. Hernández (73’, F. Arancibia), A. Díaz; Facundo Castro; F. Barceló (79’, S. Ubilla) y C. Muñoz (46’, M, Marín). DT. Mariano Sosa. 

GOLES: 13’ y 57’, Leiva; 18’, Federico Castro; 27’ y 34’, R. Holgado. T. AMARILLAS: Oyarzo y J. González (CU); Lodico y Arias (O).

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