Columna de Sergio Gilbert y denuncia de la U contra Colo Colo: ahora viene el control de los daños
Tras el fallo del Tribunal de Penalidades rechazando la denuncia de la U contra Colo Colo -acusando que Almirón dio instrucciones estando suspendido-, ahora viene el análisis de los daños que dejó el caso para el fútbol chileno.
Pareciera ser que, con la resolución por parte de la Primera Sala del Tribunal de Penalidades, que finalmente no acogió la denuncia hecha por Universidad de Chile en contra de Colo Colo por una supuesta violación a su castigo por parte del DT Jorge Almirón (ver nota aparte) -y que hubiese significado la resta de tres puntos para el club albo en el torneo-, el caso está cerrado.
Puede ser que en lo estrictamente jurídico sea así. Sin embargo, es un hecho que el tema seguirá escribiendo nuevos capítulos puesto que en el proceso de control de los daños de este episodio hay mucho paño por cortar.
Acá hay algunos.
La norma es inoperante:
Pese a que la U no llegó a tener pruebas contundentes, parece ser evidente que efectivamente Jorge Almirón dio instrucciones durante el partido de Colo Colo ante Huachipato como, en general, lo hacen casi todos los técnicos que están impedidos. El fondo del tema es que la norma es inoperante y, por tanto, requiere ser evaluada y eventualmente modificada. Pero no sólo porque no se pueda comprobar su aplicación, sino porque tampoco es una sanción lógica, de acuerdo a la falta causada. Almirón fue castigado porque le dio un apretón de manos fuerte a un árbitro, quien lo acusó de ser violento con él. ¿Es el castigo obvio que por ello no pueda dar instrucciones en otro partido? ¿O que no pueda dar una conferencia de prensa después? Hay que buscar sanciones que tengan más que ver con el daño causado.
Se arbitra también desde fuera de la cancha:
El origen del conflicto entre Colo Colo y la U fue una denuncia por parte del árbitro del partido entre Huachipato y los albos -Héctor Jona- de que un funcionario de Colo Colo estaba en una zona prohibida con un elemento electrónico.
Lo curioso es que Jona dijo que ni él ni sus colaborados se dieron cuenta de eso y que lo pusieron en el informe “porque me avisaron desde Santiago”. Se supo que fue el propio jefe de los árbitros, Roberto Tobar, el que dio la instrucción a Jona de poner el hecho en su informe, aunque él no lo hubiera visto (ver nota aparte). Se argumenta que “esto es algo habitual” pero en verdad, abre una caja de Pandora. Resulta que quedamos desde ya advertidos que los partidos los arbitran jueces que están en la cancha, en el VAR y en sus casas. Mire usted…
Hay una conexión casi obvia entre Huachipato y Universidad de Chile:
Aunque no se puede probar legalmente, ya es escandalosamente obvio que hay entre los dueños de Azul Azul personeros que tienen propiedad en otro club, específicamente en Huachipato. La denuncia de la U fue en total concomitancia con el cuadro acerero. Llegó a ser tan obvio como las instrucciones que dio Jorge Almirón.
Es un tema grave que la ANFP no sólo debe investigar, sino que transparentar para que operen las sanciones que correspondan. La multipropiedad no está permitida, es ilegal. El presidente de Blanco y Negro, Aníbal Mosa, en el fragor de esta contienda con la U, dijo que presentaría una denuncia en el Consejo de Presidentes. Veamos si lo hace…
El espionaje existe en el fútbol chileno:
Hay cosas que deben explicarse a partir de las pruebas que presentó Universidad de Chile en contra de Jorge Almirón. ¿Por qué y con qué objetivo había una cámara fija a la caseta donde estaba el DT albo y que no se movió para nada en todo el partido? ¿Por qué había un tipo con un celular grabando tras la puerta de la caseta? ¿Por qué una persona corpulenta tapó convenientemente a Almirón? Lo obvio es que el espionaje es algo no sólo habitual, sino que hasta aceptable en el fútbol chileno (ver nota aparte). Alguien debe ponerle el cascabel al gato…
El medio periodístico no pasó la prueba de la blancura:
En todo este caso quedó en evidencia la grave crisis que pasa nuestro gremio periodístico. Es demasiado evidente que acá se contó con la complicidad de medios y de periodistas para “filtrar” supuestas evidencias y así no involucrar al que lo estaba haciendo por temor a represalias legales. ¿Por qué estos medios y periodistas aceptaron a participar de estas charadas? ¿Por su afán de “golpear” con la información? ¿Porque eran hinchas del club que los dateaba? ¿Porque recibían “aportes” monetarios o promesas futuras de trabajo? ¿Porque, simplemente, eran “tontos útiles? Puede ser cualquiera.
Y hay que investigarlo. Esto no puede pasar colado…
El video de la discordia publicado por The Clinic:
