Columna de Pedro Lira: Un altruista en el deporte
El balonmano chileno está de duelo. Uno de los pilares de este deporte en nuestro país, el dirigente y empresario Héctor Fernández Bogdanic, falleció a los 86 años.

Era una persona de tan bajo perfil, que en Internet prácticamente no existen fotos suyas. Pero con su liderazgo, integridad, sencillez y constantes iniciativas, Héctor Fernández Bogdanic merece un lugar destacado en la historia del deporte chileno.
Fue fundador del club de balonmano del Colegio de La Salle. Y, en paralelo, junto a otros creó y se desempeñó como primer presidente de la Federación Chilena de ese deporte. Además fue secretario general de la Federación Panamericana de Balonmano.
Promotor de los valores del deporte
Desde 2001, cuando se aprobó la Ley del Deporte 19.712 y hasta el presente (con algunos intervalos), don Héctor representó al Comité Olímpico de Chile (COCH) en el Consejo Nacional del Deporte. Presidió esa instancia, que es parte de la institucionalidad deportiva chilena, por cerca de 20 años. Y lo hizo con el propósito de promover los valores del deporte y darle representatividad social al trabajo del Instituto Nacional de Deportes y del Ministerio del Deporte.
Desde ese cargo e instancia, nunca valorada en plenitud, junto a representantes de la sociedad civil y de las Fuerzas Armadas, puso en un alto lugar los beneficios que representan para una sociedad la educación física, la actividad física y el deporte, tanto social como federado.
Huella indeleble
Desde el 14 de enero próximo, la selección chilena de balonmano adulta masculina estará por octava ocasión consecutiva en un Mundial. Será en el XXIX Mundial de Croacia, Dinamarca y Noruega. Es un hecho inédito en un deporte de conjunto practicado en todo Chile. Ese logro, en algún porcentaje no menor, se ha construido gracias a su fructífera labor y de otros visionarios.
Y es que Fernández, previo a la creación del CAR y del CEO, acogía en su casa los entrenamientos de los equipos seleccionados nacionales.
Es el momento de agradecer la labor altruista y desinteresada de un dirigente deportivo que deja una huella profunda y finamente trazada.
