Columna de Pedro Lira: Martina Weil y el error inexcusable de la Federación Atlética de Chile

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Por Pedro Lira Bianchi
Actualizado el 25 de agosto de 2023 - 12:30 am

El directorio de Fedachi, sin firma de sus miembros y con notables faltas de redacción, le hizo llegar a Martina Weil una nota con la explicación sobre su no inscripción en los 200 metros en el Mundial de atletismo de Budapest.

Por PEDRO LIRA BIANCHI /Foto: ARCHIVO

El miércoles 23 de agosto, los seguidores del atletismo nacional estaban expectantes. Ese día debía correr una de las series de los 200 metros planos la velocista chilena Martina Weil en el contexto del Campeonato Mundial de Atletismo en Budapest, la capital de Hungría. Esa prueba no es la central de ella, como sí lo es los 400 metros, distancia en que tiene el récord de Chile con 51.07. y en la que había logrado la medalla de oro en el reciente Campeonato Suramericano de San Pablo a finales de julio.

El hecho real que sucedió ese miércoles 23 es que Martina Weil no pudo presentarse en el punto de partida. Horas previas a la carrera, ella revisó el listado de atletas inscritas en los 200 metros para conocer con quienes correría y no se encontró. De inmediato la deportista informó a los encargados de la delegación de Chile, se intentó revertir la situación, pero la Federación Mundial de Atletismo (World Athletics) dijo que eso era imposible. La fecha límite para inscribir atletas que cumplían las condiciones, había sido el 31 de julio.

¿Qué posibilidades tenía Martina Weil al correr los 200 metros? Considerando la alta calidad de sus rivales, seguramente no pasaría a la segunda fase, pero podía haber batido o acercarse a la mejor marca nacional en la distancia, o cumplir con esta fase de su preparación para lograr el mejor rendimiento posible en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023. Lo principal era que Martina Weil compitiera. Así se había decidido con la atleta y para eso ella había entrenado.

Consultada Martina Weil por la prensa nacional, en forma muy tranquila y madura explicó a CNN-Chile que “las autoridades de la Federación fueron poco profesionales y se demoraron mucho en asumir responsabilidades. La carta de disculpas del presidente de la Federación (Juan Luis Carter) me llegó luego que esto saliera en la prensa. Esto afecta mi rendimiento”, acotó la atleta.

El 23 de agosto, el directorio de Fedachi, sin firma de sus miembros y con notables faltas de redacción, le hizo llegar a Martina Weil una explicación sobre lo sucedido. Dice, textual: “Hemos acordado enviarte una nota de disculpas por los malos momentos y el daño que puede significado para ti no haber sido inscrita en la prueba de los 200 metros este Campeonato del Mundo”, agregando que “no tenemos argumentos que puedan justificar lo acontecido, solo nos queda reiterar y aceptar la falta de prolijidad en el error cometido por el personal de la Federación”.

Es posible que “ese personal de la Federación” aludido por el directorio sea el gerente general de Fedachi, Kurt Contreras. Él, también el 31 de agosto, hizo público un documento en que alude a su correcta actitud (leerlo adjunto). En éste, declara haber pedido la opinión de los encargados de la Federación y da cuenta de un conjunto de falencias en Fedachi en torno al caso de Martina Weil y la no inscripción en los 200 metros. Habla de la nula y reiterada respuesta sobre esta materia del ex gerente técnico de Fedachi, Luis Sepúlveda; de que su reemplazante, Juan Antonio Rivera, durara en el cargo menos de un mes sin haber tocado el tema de que Weil tomaría parte en el Mundial en los 200 y 400 metros; y de la falta de comunicación y coordinación en los ámbitos internos de la organización.

En definitiva, el daño y el bochorno ya están hechos. Ahora le tocó al atletismo; previo a Tokio 2020, el triatleta Diego Moya responsabilizó a la Federación de no haberlo inscrito para una Copa del Mundo que daba puntos para los Juegos Olímpicos, cuestión que fue reconocida por el presidente de la entidad.

Hay muchos otros casos que hablan de dudosas gestiones en este sector. Entonces, éste es un momento propicio, en el contexto de los Panamericanos de Santiago 2023, de que este evento también produzca un legado en beneficio de cambiar y modernizar la estructura del alto rendimiento en Chile. Esto se ha propuesto en los últimos años, pero no ha habido voluntad o visión aún suficiente. Nos hemos conformado con el Plan Olímpico, que sin duda ha permitido mejores resultados deportivos desde el 2011 en adelante, pero no es suficiente. Se requiere también renovar este proyecto, añadiendo, además, gestión general y de calidad.

El tema se pudo haber desarrollado a partir de haber conseguido la sede de los Panamericanos en 2017, pero no se hizo. Entre otras situaciones, se requiere de las entidades federadas una mayor gestión administrativa, financiera, técnica y competitiva; hoy se depende en un gran porcentaje del Estado para mantener el deporte; de continuar así los hechos, seguiremos en un círculo poco virtuoso. Lo que se necesita, en cambio, es la implementación paulatina de un mecanismo en que, por ejemplo, haya indicadores de desarrollo que permitan premiar a las entidades que tengan y se sostengan basando su accionar en planes estratégicos de largo plazo, con metas medibles y trazables. Nunca es tarde.