Colo Colo: Bochorno dentro y fuera de la cancha

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Por Eduardo Bruna
Actualizado el 16 de febrero de 2020 - 9:59 pm

El “Cacique” se mostró como un equipito frente al líder, Universidad Católica, que lo superó de punta a cabo, justificando absolutamente el 2-0 que registraba el marcador cuando se suspendió el partido a causa de la acción vandálica de los simios que se han apoderado del fútbol. ¿Quién fue el papanatas de Blanco y Negro que autorizó al lumpen a utilizar fuegos artificiales?

Por Eduardo Bruna

Un partido que Universidad Católica ganaba clara y merecidamente por 2-0 a Colo Colo, debió suspenderse a los 71 minutos de juego a causa de la acción vandálica de muchos de esos simios (con el perdón de los simios) que integran la “Garra Blanca” del “Cacique”. Fuegos artificiales lanzados a destajo, sin que nada los justificara, habían herido en su muslo derecho y en su rodilla izquierda a Blandi, delantero albo, quien debió ser atendido por el cuerpo médico en la orilla de la cancha.

Piero Maza, árbitro del encuentro, determinó la suspensión “temporal” del partido, en circunstancias que lo único que correspondía era darlo por concluido en forma definitiva, con el correspondiente informe de los bochornosos hechos producidos en el reducto albo desde los primeros minutos de juego y aún antes.

Y no nos estamos refiriendo a los insultantes gritos de la multitud en contra, en primer lugar, del Presidente Piñera. Se sabe que el mandatario no sólo no goza de la más mínima simpatía de la ciudadanía, sino que es estruendoso y públicamente repudiado en cuanto logra congregarse una multitud. Tampoco los epítetos contra Carabineros, una institución que, de respetada, ahora está por los suelos en el sentimiento popular. Mucho menos el cantito de “Salas ya se va, Salas ya se va”, normal para un equipo que no juega a nada, que tiene abundancia de pataduras y que por eso mismo suma apenas tres escuálidos puntos de los 12 que ha disputado.

Ocurre que, desde temprano, tras el sector norte del estadio comenzaron a lanzarse fuegos artificiales con tal abundancia, profusión y descriterio, que el “Año Nuevo en el Mar” que organiza cada 31 de diciembre la Región de Valparaíso, quedaba chiquitito. ¿Qué celebraba esa banda de macacos? Más aún: ¿A quién se le ocurrió que los fuegos artificiales iban a estar permitidos en esta oportunidad? ¿Qué papanatas del directorio de Blanco y Negro tuvo la peregrina idea de dar una autorización tan absurda y peligrosa como esta?

Es increíble, triste e indignante que, en lugar de estar hablando de fútbol, tengamos que estar perdiendo el tiempo dando cuenta de un hecho vergonzoso más en un estadio de fútbol. Y decimos perder el tiempo sencillamente porque nunca las autoridades de este país -del signo político que sean- han tenido la más mínima voluntad política por poner definitivamente en su lugar a esta lacra. 

Piñera inventó esa entelequia de “Estadio Seguro” para ubicar en un cargo muy bien remunerado a un gañán -Cristián Barra-, reconocido operador político de la derecha. Y Bachelet, en su retorno a La Moneda, en lugar de terminar con este esperpento, que además le significa ingentes gastos al erario nacional, contra toda lógica lo mantuvo. Claro: había que ubicar en ese cargo a alguien cercano a un partido de la coalición triunfante. ¿Para qué, si no, están los amigos? ¿Y por qué no, si tenemos un pueblo que lo aguanta todo?

Lo concreto es que “Estadio Seguro” nunca ha servido para nada, excepto para pagar favores.

Sabemos que ese pueblo de borregos se cansó de su condición a partir del “18-O”. Que la gente, harta de abusos y sinvergüenzuras de quienes mandan, explotó. El problema es que de la justa rebelión de la gente ha venido aprovechándose el lumpen y un flaiterío que, aparte de no tener conciencia de nada, cree que puede hacer lo que se le da en gana, sobre todo cuando observa que ni el Presidente ni las fuerzas del orden tienen la más mínima autoridad moral para ponerlos en vereda.

Se dijo que, suspendido el encuentro, la ANFP deberá tomar una decisión dentro de las próximas 72 horas acerca de si se juegan los minutos faltantes (sin público, por supuesto) o si se sanciona el triunfo definitivo de Universidad Católica, exclusivo líder de un campeonato herido de muerte.

De mínima lógica sería que la victoria “cruzada” por 2-0 se mantuviera a firme. Primero, porque ni siquiera hubo público visitante al cual eventualmente pudiera echársele la culpa. En otras palabras, el bochorno corrió exclusivamente por cuenta de parte de la hinchada alba. Segundo, y lo más importante, porque Universidad Católica fue mejor de principio a fin ante un cuadro albo que sumó su tercera derrota consecutiva y se debate dramáticamente en los últimos lugares de la tabla.

El elenco “cruzado”, el más ganador de los equipos nacionales en el Monumental, ahora con 13 victorias, ratificó que es más equipo y que no en vano es un puntero que marcha a paso firme hacia un inédito tricampeonato. Frente a esa Universidad Católica sólida, a ratos con brillo, y a ratos también pragmática, Colo Colo careció por completo de las armas mínimas para hacer del duelo un resultado incierto.

La defensa fue el acostumbrado flan, el mediocampo tuvo a un Valencia sólo de tenues chipazos y, como consecuencia lógica, los tres de arriba -Bolados, Blandi y Mouche- no la agarraron ni con la mano. 

Lo cierto es que, terminando el primer tiempo, Universidad Católica ya había sido claramente superior. Hasta tuvo un claro penal (Valencia a Puch), que el pito Maza desestimó incluso tras consultar el VAR. Que apenas reanudado el partido en su segunda etapa la UC encontrara el gol fue un justo premio, de lo más lógico además. De la Fuente perdió infantilmente un balón fácil para un jugador de genuina calidad, se lo pinchó Lezcano y la pelota le cayó a Fuenzalida, que ni corto ni perezoso la metió profunda para Lezcano. El centro de este fue conectado mediante furioso cabezazo de Aued, que fue a esa pelota como un camión sin frenos.

El gol de Pinares fue sólo la guinda de la torta, porque claramente Colo Colo no tenía por dónde ni con qué.

Lo preocupante de este Colo Colo es que es uno de nuestros representantes en Copa Libertadores. Y jugando así, es decir a nada, del “Cacique” sólo cabe esperar papelones. Si no tiene jugadores que den la talla en el discreto plano local, menos cabe esperar algo de ellos en el plano internacional.

Lo dicho: Colo Colo vivió un bochorno tanto dentro de la cancha como fuera de ella.

PORMENORES

Campeonato Nacional. Partido válido por la cuarta fecha.

Estadio: Monumental.

Público: 15 mil espectadores, entre ellos infiltrados muchos simios.

Arbitro: Piero Maza

COLO COLO: Cortés; Opazo, Campos, Insaurralde, De la Fuente; Provoste (60’ Suazo), Valencia, Fuentes; Bolados, Blandi, Mouche.

U. CATOLICA: Dituro; Fuenzalida (70’ Rebolledo), Kuscevic, Huerta, Parot; Pinares, Aued, Saavedra; Lezcano, Zampedri y Puch.

GOLES: Aued a los 46’ (cabezazo) y Pinares a los 69’.

Tarjetas amarillas: en Colo Colo, Bolados y Fuentes; en Universidad Católica, Aued y Saavedra.