Cirugía cardíaca en Chile: avances y desafíos pendientes

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en Chile y el mundo, pero los avances en cirugía cardíaca ofrecen altas tasas de supervivencia y esperanza a miles de pacientes.

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Por Cristián Carrión
Actualizado el 1 de septiembre de 2025 - 6:19 pm

La cirugía cardíaca ha reducido la tasa de mortalidad en estos casos / Foto: ARCHIVO

Cada año, más de 18 millones de personas fallecen en el planeta por enfermedades cardiovasculares, según la OMS. En Chile, su impacto es enorme: una de cada tres muertes está asociada a estas patologías.

Frente a este escenario, la cirugía cardíaca se ha convertido en una alternativa decisiva para quienes no responden a tratamientos menos invasivos o presentan cuadros avanzados.

El cirujano cardiovascular del Hospital Dipreca, doctor Ricardo Zalaquett, destaca que procedimientos como el bypass coronario o el reemplazo valvular superan en el país el 95% de supervivencia, cifras que se alinean con los centros de referencia mundial.

Un campo con altos estándares

El doctor Zalaquett, formado en la Universidad de Chile y perfeccionado en instituciones de prestigio como la Cleveland Clinic y la Washington University, subraya que la cirugía cardíaca ha reducido considerablemente sus tasas de mortalidad, gracias a técnicas cada vez más seguras y menos invasivas.

Algunos centros incluso reportan riesgos cercanos a cero en determinados procedimientos.

Retos para la salud cardiovascular

El especialista identifica tres desafíos principales: la fuga de médicos al extranjero por falta de estabilidad laboral, el impacto de la obesidad infantil —que afecta a uno de cada dos escolares según Junaeb 2024— y las persistentes listas de espera en el sistema público, donde más de 14.700 personas aguardan una cirugía cardíaca, pese a que muchas intervenciones están cubiertas por el GES.

Ciencia y futuro

Zalaquett también destacó el rol del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDiS), un referente nacional que integra a la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica, entre otras instituciones.

A su juicio, el fortalecimiento de la investigación es clave para enfrentar con eficacia el peso creciente de las enfermedades cardiovasculares. Suspender su financiamiento sería, advierte, un retroceso para la salud y la ciencia en Chile.