China Cup 2017: una vuelta de mano
En marzo de este año, la FIFA sorprendió al anunciar con gran pompa la incorporación del grupo chino “Wanda” al exclusivo grupo de socios de la institución que rige los destinos del fútbol mundial.
De esta forma, el gigante asiático (vinculado al sector de la construcción y la administración de inmuebles) se sumó a Adidas, Coca Cola, Gazprom, Hyundai y Visa como los seis principales patrocinadores del fútbol mundial, a razón de un acuerdo que Gianni Infantino (presidente de la FIFA), resumió en que “el contrato cede al Grupo Wanda derechos de todos los torneos de la FIFA y sus actividades corporativas, incluida la Copa Mundial de la FIFA 2030”.
Lo anterior abrió una insospechada veta de negocios para la institución con sede en Suiza, que aseguró su entrada a un mercado potencial de más de mil 300 millones de personas (China), y que no ha visto a su selección jugar un mundial desde su debut en 2002.
Uno de los primeros objetivos que impuso Wanda, a través de su presidente Wang Jianlin (controlador del Atlético de Madrid), fue favorecer la creación de un torneo avalado por la FIFA, que se dispute en suelo chino todos los años y que reú- na a las mejores selecciones del planeta: así nació la China Cup, que en enero de 2017 tendrá en la ciudad de Nanning su primera versión, en la cual los anfitriones (que tendrán el carácter de participante permanente) se medirán ante Croacia, Islandia y Chile.
Por qué va Chile a China
Este torneo es el tercero creado por la FIFA en la historia para ser disputado por selecciones absolutas, siendo los restantes la Copa del Mundo y la Copa Confederaciones. En su estreno, la flamante invención de los chinos tendrá como invitado de honor a nuestra selección, merced a su brillante presente que la posiciona en el cuarto lugar del ranking FIFA, además de su condición de bicampeón continental.
Esto se suma al buen cierre de año clasificatorio (empate en Colombia y triunfo ante Uruguay), buscando calentar motores de cara a la Copa Confederaciones, que en junio acaparará la atención de la afición nacional como el gran desafío del año, junto a las Clasificatorias al mundial de 2018.
Junto a Chile, jugarán dos selecciones que han experimentado un salto de calidad en el concierto europeo en la última temporada: Croacia e Islandia.
Croacia e Islandia
Croacia, tras su decepcionante paso por Brasil 2014 (eliminado en fase de grupos), dejó una buena sensación en la Eurocopa 2016. Ganó su grupo sobre España, República Checa y Turquía, y cayó ajustadamente ante Portugal, cuando restaban tres minutos para el final del tiempo suplementario.
En el caso de Islandia, sorprendió clasificando al torneo europeo de selecciones, y una vez instalados en Francia, igualaron con Portugal y Hungría y derrotaron a Austria para asegurar el segundo lugar de su grupo. En octavos de final eliminaron a Inglaterra, confirmando su estatus de sensación del torneo. Sólo en cuartos de final el dueño de casa destrozó las aspiraciones islandesas con un rotundo 5-2.
El ránking FIFA, tan atractivo como subjetivo en el ordenamiento de las selecciones, muestra a los croatas en el lugar 14° y a islandeses en la posición 21.
Actualmente, ambos combinados forman parte del grupo I de la clasificatoria europea, donde mantienen en alto sus aspiraciones de llegar a Rusia: Croacia encabeza la serie con 10 puntos tras cuatro partidos, mientras que Islandia acecha a la ex repú- blica soviética en búsqueda del segundo lugar del grupo con 7 puntos.
Hace poco, el 12 de noviembre, ambos seleccionados se midieron en Zagreb, venciendo los locales por 2-0, con goles de Marcelo Brozovic.
Los anfitriones
Por otra parte, los anfitriones languidecen en el lugar 84° del ránking FIFA, lejos de la figuración continental, aun cuando en la copa asiática de 2015 ganaron su grupo de manera perfecta (9 puntos) para ser apeados en cuartos de final por Australia (a la postre campeón).
En la ruta clasificatoria a Rusia 2018, y tras cinco partidos, no ha sumado victorias y solo muestra dos empates que lo tienen a siete puntos del tercer lugar, que asegura al menos repechaje en la zona.
El “gancho” del seleccionado oriental lo constituye Marcello Lippi, campeón mundial con Italia en Alemania 2006 y que buscará devolver al primer plano futbolístico a un seleccionado que dista actualmente de su mejor momento en Asia, hace 15 años, cuando aseguró de manera impecable su debut en las fases finales de mundiales.
Estrategia de Pizzi
En el caso chileno, la estrategia de Juan Antonio Pizzi deberá centrarse en buscar alternativas de cara a un exigente año que cruzará transversalmente a nuestro fútbol: a la cita en Lejano Oriente, se suman los sudamericanos Sub 17 y Sub 20, la participación de ocho equipos chilenos en torneos Conmebol, la sabida Copa Confederaciones y seis partidos clasificatorios que iniciarán una extenuante agenda para la Roja, que deberá desplazarse a Buenos Aires, La Paz y alguna ciudad brasileña (ojalá clasificados) en pos de su tercer mundial consecutivo.
Ya asoman nombres de algunos retornados (Jorge Valdivia, Junior Fernandes), otros postergados por lesión (Marcelo Larrondo) o derechamente de hombres de recambio, pensando en la apretada agenda del próximo año: Paulo Díaz, Gabriel Castellón y Martín Rodríguez, entre otros.
Sin embargo, será fundamental lograr una correcta calendarización del torneo local para entregar el máximo de facilidades al trabajo del técnico, pero salvaguardando los intereses de una competencia que en este semestre se ha visto muy interrumpida, restando continuidad a los principales campeonatos.
Este texto también lo puedes leer en el periódico Cambio 21.
