Chile salvó del fuego australiano para caer en las ‘brasas’ de Portugal
Aunque fue impecable la clasificación invicta de Chile en la Copa Confederaciones, al final el equipo de Arturo Vidal mostró su peor dimensión en el partido que suponía más fácil frente al limitado equipo de Australia. Y aunque Pizzi atribuyó el deslavado desempeño al «intenso trajín del torneo y el exceso de confianza de los jugadores», le realidad del juego desnudó el desconcierto táctico de la «Roja» ante un rival que lo presionó desde el comienzo y le ahogó con su mayor dinámica y envergadura física.
Como sea, y a despecho de los «fantasmas» naturales de este encuentro que acompañarán a Chile en la semifinal del miércoles ante el favorito Portugal, el cuadro nacional no tuvo tantas zozobras para llegar al cuadrangular final gracias a una victoria fácil ante el rústico Camerún y el empate valioso contra Alemania.
Los altibajos del rendimiento chileno en estos 270 minutos, en rigor, no avalan aquel favoritismo tropical de los enviados a Rusia, porque hasta hoy Portugal y México fueron fuerzas más compactas y eficientes en la cancha. Aún así, Chile puede corregir los errores surtidos que mostró ante los «socceroos», un cuadro de empuje formidable y limitaciones que bordean el amateurismo.
A despecho de los cambios, como el debut de Bravo y los ingresos de Díaz y Silva en la titularidad, la fragilidad de la Roja se explica más por su incapacidad para sacarse la presión sostenida del rival en el primer tiempo, y el desgaste de las «luces» individuales que irradian Vidal y Sánchez.
Australia se fue al descanso con la ventaja merecida del gol anotado por Troisi, luego de un primer tiempo en que tácticamente Chile no supo resolver el copamiento de su zona y que, a no ser por su falta de pericia técnica con el balón, Australia pudo cerrar como victoria antes que Martín Rodríguez encajara el remate salvador para el 1 a 1.
En todo caso, su reacción y mejor posicionamiento estratégico del segundo lapso le permitió justificar el empate -avalado por la limitación de recursos del adversario-, pero nunca bordeó el triunfo ni logró borrar una imagen frágil y deslucida que le proyecta sin derecho a ilusión desmedida frente a Cristiano Ronaldo y compañía.
Dentro del balance objetivo, parece inquietante la inconsistencia del mediocampo cuando no está Marcelo Díaz -un articulador eficiente- y el agotamiento lógico que muestran tanto Vidal como Sánchez en un cuadro dependiente que siempre «respira» de su oxígeno… En definitiva, con dos días por delante, al fin Chile tendrá algún espacio para reordenar los movimientos y convicciones que sustentan su «ideario» futbolístico, recobrar las energías y poner de nuevo en la cancha aquel fútbol que deslumbra en Sudamérica y que bajo presión -de los rivales europeos capacitados, especialmente- a menudo no aparece bajo el sol de Rusia. De otro modo, está claro, Ronaldo y la tropa portuguesa timbrarán su capitulación en la «batalla» decisiva de Kazán…
PORMENORES
Copa Confederaciones
Árbitro: Gianlucca Rocchi, Italia
CHILE: Claudio Bravo; Mauricio Isla, Paulo Díaz, Gonzalo Jara y Eugenio Mena; Charles Aránguiz (46′ Pedro Pablo Hernández), Francisco Silva y Arturo Vidal; José Pedro Fuenzalida (46′ Martín Rodríguez), Eduardo Vargas (82′ Marcelo Díaz) y Alexis Sánchez. DT: Juan Pizzi.
AUSTRALIA: Matthew Ryan; Ryan McGowan, Trent Sainsbury (72′ Bailey Wright) y Mark Milligan; Jackson Irvine, Massimo Luongo, Robbie Kruse y Aziz Behich; Timothy Cahill (57′ Matthew Leckie), Tomi Juric (62′ Jamie Maclaren) y James Troisi. DT: Ange Postecoglou.
GOLES: 43′, Troisi; 67′, Rodríguez.
