Brasil-Argentina: un escándalo más del gobierno de Bolsonaro
No se cumplían aún los 10 minutos de juego cuando funcionarios gubernamentales se hicieron presentes en el Arena Corinthians, de Sao Paulo, a detener a cuatro seleccionados albicelestes que, según ellos, habían incumplido los protocolos sanitarios.
Por EL AGORA
Todavía no se cumplían los 10 minutos de juego de un partido plagado de faltas de lado y lado, cuando estalló un escándalo que, por la jerarquía de los rivales, va a alcanzar dimensión mundial. Personeros de la Agencia Nacional de la Vigilancia Sanitaria, de Brasil, se hicieron presentes en el estadio Arena Corinthians, de Sao Paulo, para detener a cuatro de los futbolistas de Argentina que, según ellos, habían incumplido con las normas y los protocolos sanitarios que deben regir para este tipo de partidos.
Se trataba de Emiliano Martínez, Emiliano Buendía, Cristián Romero y Giovani Lo Celso.
Lo increíble e insólito es que el problema pareció haber sido zanjado el día antes del partido, cuando la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil había anunciado detener y proceder a la deportación de los jugadores antes mencionados. La Conmebol procedió a presionar a la Confederación Brasileña de Fútbol, de modo que se respetaran los acuerdos y permitiera que los jugadores cuestionados estuvieran en el partido.
Tan tajante fue en su postura la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), que le señaló al máximo organismo del fútbol brasileño que, o se jugaba el partido con los cuatro jugadores cuestionados, o Brasil perdía los puntos. Es más: si no se respetaba esa eximición de cuarentena pactada hace meses, el “Scratch” el jueves debería cambiar de sede para enfrentar a Perú y hacer de local en otro país.
El encuentro frente al seleccionado de Perú estaba pactado para llevarse a cabo en la ciudad de Recife.
Ninguna de estas advertencias, sin embargo, surtieron efecto en las esferas gubernamentales de Brasil, puesto que los personeros de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria igual se hicieron presentes en el estadio para, en pleno desarrollo del encuentro, cumplir con su cometido.
Las gestiones para solucionar el insólito problema fueron febriles. Hasta el embajador de Argentina en Brasil –Daniel Scioli-, llegó hasta la cancha del Arena Corinthians para intentar mediar. Pero todo fue inútil. Frente a eso, la selección albiceleste hizo abandono del terreno de juego.
La noticia, por cierto, se expandió por todo el mundo en cosa se segundos y alcanzó ribetes de escándalo.
No es para menos: no puede sino resultar brutalmente paradójico que un país que ha minimizado hasta el hartazgo la seriedad de la pandemia, con un presidente –como Jair Bolsonaro- que jamás la tomó en serio y hasta transformó en una broma las consecuencias de la crisis sanitaria, adopte ahora una actitud como ésta.
Mucho menos cuando, hace apenas unos meses, Brasil acogiera la Copa América.
Tal parece que a Bolsonaro –un idiota tridimensional, como en el chiste del Bombo Fica, porque es imbécil por el lado que se le mire- , recién se está dando cuenta que su país, con más de 500 mil muertos y una pandemia que está muy lejos de ser controlada, lo ha hecho pésimo durante todo este tiempo.
Para la anécdota, estos son los datos de un duelo siempre interesante que no se pudo llevar a cabo:
PORMENORES
Clasificatorias rumbo al Mundial de Qatar 2022.
Estadio: Arena Corinthians, de Sao Paulo.
Arbitro: Jesús Valenzuela, de Venezuela.
BRASIL (0): Weberton; Danilo, Verissimo, Eder Militao, Alex Sandro; Everton Ribeiro, Casemiro, Lucas Paquetá, Gerson; Neymar, Gaby Barboza.
ARGENTINA (0): F. Martínez; Montiel, Romero, Otamendi, Acuña; De Paul, Paredes, Lo Celso, Messi; L. Martínez y Di María.
Resta saber ahora si la Conmebol llevará a cabo sus amenazas, es decir, si le quita los puntos a Brasil y se los da a Argentina, y si obliga al “Scratch” a enfrentar a Perú en un escenario fuera de sus fronteras.
