A propósito del teatro político y de sus definiciones… (parte I)

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Por Paola Sotomayor-Botham
Actualizado el 4 de octubre de 2021 - 7:36 pm

Tomó más de medio siglo para que el primer congreso anual de la Federación Internacional para la Investigación Teatral (IFTR en inglés), fundada en 1957, tuviera lugar en Sudamérica (leer parte II).

Por PAOLA SOTOMAYOR-BOTHAM

La sede de este histórico encuentro en 2012 fue la Casa Central de la Universidad Católica y el ‘programa social’ del mismo, planificado astutamente por los anfitriones de la Escuela de Teatro UC, incluyó una memorable degustación de vinos en las afueras de la capital. A pesar de ésta y otras tentaciones, mi grupo de trabajo dentro de IFTR, ‘Political Performances’, solamente contó con un puñado de ponencias en Santiago, ya que muchos de sus miembros no lograron negociar la distancia o el costo del viaje. Sin embargo, desde aquel importante momento en Chile, al que siguió el congreso de Sao Paulo en 2017, la contribución de académicos/as y estudiantes de esta región del mundo se ha multiplicado en la federación, sumándose a la creciente presencia de participantes de otros continentes del llamado Sur Global.

En este contexto, y en un período incierto de viajes cancelados o pospuestos debido a la pandemia, resultó especialmente esperanzador haber podido concluir la publicación de nuestra segunda colección de ensayos, World Political Theatre and Performance: Theories, Histories, Practices (Brill Rodopi) en 2020. El libro, coeditado por mí, junto a Mireia Aragay (Universitat de Barcelona) y José Ramón Prado-Pérez (Universitat Jaume I, Castellón), se lanzó finalmente en un evento virtual el 15 de julio recién pasado. El lanzamiento formó parte de IFTR 2021, aunque en realidad este congreso fue el de 2020, que se tuvo que cambiar no sólo de año sino también de sede: desde la Universidad de Galway, en Irlanda, al computador de cada asistente en su propia casa. 

Bajo la idea de un teatro político “del mundo”, este volumen recoge trabajos de una docena de integrantes del grupo ‘Political Performances’, quienes representan lugares desde Finlandia al norte hasta India al sur y desde Chile al oeste hasta China al este. Los casos examinados por los autores/as son tanto históricos como contemporáneos y van precedidos por tres introducciones. 

En la introducción general, Trish Reid (Kingston University, Londres) identifica al neoliberalismo global como circunstancia común de las prácticas artísticas analizadas en los doce capítulos que siguen, las cuales se ofrecen como posibles estrategias de resistencia, aunque sea muy “tentativamente” (p. 8; todas las traducciones del inglés en este artículo son mías). La segunda introducción, escrita por José Ramón Prado-Pérez, revisa la relación entre teatro/performance y activismo, que es el tema de la primera mitad del libro. 

La tercera introducción, de mi autoría, enmarca la segunda parte de la colección, cuyo título traducido al español es ‘(Debates sobre) Teatro político contemporáneo’.

Aunque parezca simple, la pregunta ‘qué es el teatro político’ genera respuestas diversas e incluso contradictorias, particularmente desde el fin de la guerra fría, ese tiempo en que las ideologías fueron declaradas sospechosas. Ahora, habiendo completado ya dos agitadas décadas de un nuevo siglo donde los conflictos ideológicos no han hecho más que acentuarse, pocos niegan el papel que le corresponde al teatro –arte colectivo en su producción y recepción– dentro de la esfera pública. No obstante, la definición de teatro político sigue siendo materia de intensa disputa. 

Para mí, hay dos factores esenciales que determinan cuándo una obra puede considerarse política en la tradición radical con la que se asocia este término: si se concentra en asuntos colectivos en lugar de individuales (aunque muchas veces ‘lo personal es político’, como decía el eslogan del movimiento feminista en los años setenta) y si promueve, directa o indirectamente, cambios hacia una sociedad más justa. 

Mi introducción en World Political Theatre and Performance identifica cuatro ángulos del debate actual en torno a este tema: intención versus eficacia, representación versus presencia, forma versus contenido y presente versus historia. Intentaré resumir estos cuatro puntos, dando también una pequeña muestra de los ejemplos que se exploran en esta sección del volumen.