Un gen explica el salto evolutivo del hombre

Investigadores detectaron una mutación que aceleró el metabolismo y favoreció una mayor estatura en los homo sapiens, ligada al consumo de proteína animal.

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Por Cristián Carrión
Actualizado el 7 de junio de 2025 - 7:20 pm

Los científicos comprobaron que la variante del gen ACSF-3 está asociada a una dieta rica en proteínas animales.

Una mutación genética específica habría potenciado la estatura y el metabolismo de los homo sapiens. El estudio reveló un hallazgo que redefine parte de la evolución humana: los rasgos que los diferencian de otros primates.

Los científicos analizaron datos genéticos de más de 450 mil personas. E identificó una variante en el gen ACSF-3, asociada al crecimiento corporal y al gasto energético, ambos relacionados con una dieta rica en proteínas animales.

La investigación fue publicada en Cell Genomics y es liderada por expertos de la Universidad de Fudan, Shanghai (China). Sugiere que la adaptación genética ocurrió en paralelo con el cambio alimenticio de los primeros humanos: cuando la carne ganó protagonismo en su dieta.

Dieta, huesos, genes

La mutación, conocida como rs34590044-A, eleva la expresión del gen ACSF-3 en el hígado humano. Esto incrementa la tasa metabólica y estimula la formación de tejido óseo.

Así se explicaría por qué las personas con la variante tienden a tener mayor estatura y un metabolismo más acelerado, incluso frente a otros homínidos.

Para validar los efectos, los investigadores usaron modelos celulares y animales. Se confirmó que la sobreexpresión del gen, junto a una dieta rica en aminoácidos cárneos, provocaba un aumento de longitud corporal y de ritmo metabólico.

En ratones modificados genéticamente, alimentados con dietas carnívoras, los resultados fueron evidentes: más altura y mayor actividad mitocondrial.

El impacto actual

Más allá del impacto evolutivo, el descubrimiento abre nuevas vías para comprender la relación entre genética, nutrición y enfermedades modernas.

La mutación influiría en la resistencia a la diabetes tipo 2, la obesidad y el síndrome metabólico. Es decir, tres de los principales desafíos de salud pública del siglo XXI.

“Al enfocarnos en la estatura y la tasa metabólica basal en conjunto, logramos identificar una vía genética común. Eso puede tener aplicaciones futuras, tanto en medicina como en nutrición personalizada”, explicó Shaohua Fan, coautor del estudio.

El hallazgo demuestra que nuestra evolución no sólo está escrita en fósiles, sino también en los genes que heredamos. Y que, quizás, comer carne fue más que una decisión alimentaria: fue un impulso hacia lo que hoy somos como especie.