La anticolumna de Ele Eme: ¿Dónde se le baja el volumen al Rafa Araneda?
El animador del Festival de Viña es el último exponente del gritoneo característico de su gremio en décadas pasadas.
En un principio, al empezar la actual versión del Festival de Viña, todos celebramos el gran equilibrio mostrado por la pareja de animadores. Nunca antes dos presentadores mostraron un nivel tan solvente y parecido sobre la Quinta Vergara.
Ella, Karen Doggenweiler, reflejaba en cada sílaba y cada mirada lo pletórica que estaba por llegar a la Quinta Vergara. Él, Rafael Araneda, sembraba en todo momento la confianza de que las riendas del asunto estaban en manos avezadas. No en vano con ésta son nueve las veces en que le ha tocado la responsabilidad de ser anfitrión de la fiesta viñamarina.
Sin embargo, acercándonos al final de la semana festivalera, tanto televidentes como usuarios de redes sociales (que finalmente son la misma cosa) comenzaron a criticar lo gritón del Rafa, un rasgo que no solo lo identificó desde su aparición, en “Revolviéndola” (La Red), sino que fue manifestándose in crescendo hasta la actualidad.
Diálogo de sordos
Estoy seguro de que él lo debe ver como un plus. Si alguien de la organización, para ver su reacción, le planteara que tiene que empezar a usar un megáfono en lugar de un micrófono para ampliar su volumen de voz, él se mostraría dispuesto a cambiar de adminículo. Él creció con los gritos de Mario Kreutzberger en “Sábados Gigantes”, soñando con ser como él. Lo superó en ese aspecto.
Miren, no tengo nada contra el mero hecho de hablar fuerte. Por último, para algo está la tecla del volumen en el control remoto. No me importaría si el Rafa acompañara esta catarata de decibeles con un aceptable dominio del inglés básico, por ejemplo. Digo, ya que anima Viña y en algún minuto debe comunicarse con artistas anglo sobre el escenario. Hizo el loco con integrantes de Incubus y The Cult. Era un diálogo de sordos.
El mismo bochorno vivió en 2013, en el mismo Festival, con Elton John, que le dijo algo al oído, ante lo que obtuvo como única respuesta una cara llena de risa y un “¡Seguimos con Elton John!”. Nunca sabremos qué favor le pidió el intérprete de “Bennie and the jets”. Nuestro monoparlante compatriota lo pasó olímpicamente por el aro. Y eso que el otro es Sir…
Aporte a la odiosidad
No me importaría el griterío del Rafa si tuviera un poco más de tacto al presentar a los artistas. A Edo Caroe lo introdujo de tal manera que yo sentí que iba a resultar una experiencia tan agradable ver su rutina. Dijo “se va a reír de él, de su familia, del jurado, del público, de todos”.
Igual falta de diplomacia tuvo cuando le presentaron a la nueva contratación de Mega, el periodista Luis Ugalde, en el programa “Con gusto a Viña” de ese canal. “Lo bueno es que usted ahora no va a salir segundo”, le dijo, “tocándole la oreja” al recién llegado por su fanatismo futbolístico por Universidad Católica, que tiene fama de perder finales.
Araneda lo ve como “una bromita”, pero es un aporte a la odiosidad. ¿Cuántos hinchas cruzados dejaron de pasarlo en ese preciso segundo? (Oops, no quise decir “segundo”).
