Columna de Sergio Gilbert: El Balón de Oro y un problema de apariencias

La revista France Football, que ha sido la organizadora de esta premiación, hace ya varios años que está en tela de juicio en cuanto a la manera y forma cómo realiza las votaciones y elige a los premiados.

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Por Sergio Gilbert
Actualizado el 31 de octubre de 2024 - 12:38 pm

Rodrigo Hernández, volante del Manchester City y ganador del Balón de Oro 2024 / Foto: AGENCIAS

Nadie que tenga algún conocimiento del futbol actual, puede poner en duda que Rodrigo Hernández -conocido en el ambiente como Rodri- es un dignísimo y justo ganador del último Balón de Oro.

El volante es de esos jugadores que busca un entrenador para que sea algo así como su mariscal de campo, porque el español no sólo cumple a rajatabla con las instrucciones táctico-estratégicos que se le encomienda, sino que, además, es capaz de encontrar los mejores caminos y hallar las soluciones más certeras en todo momento y ante variadas circunstancias de juego. Es un farol que ilumina sin mediar pestañeo.

Rodri pertenece, sin duda, a la raza de mediocampistas centrales que de alguna forma construyó referencialmente su compatriota Sergi Busquets y que hoy tiene réplicas en la mayor parte de los equipos de alto nivel competitivo. Se trata de un volante teóricamente asignado a labores de indexión con la línea defensiva y de recuperación de balones, pero que en realidad termina siendo el primer constructor de la creación ofensiva. Como bien algún día dijo Juan Román Riquelme, “desde que apareció Sergi, resulta que es el 5 (o el 6) y no el 10 el que termina siendo el más talentoso de un equipo y filtrando el pase gol”.

Rodri, sin duda, es el más digno continuador actual de este tipo de mediocampistas. Y en la temporada 2023-2024 -que es el período que se tomó en la designación del Balón de Oro entregado el lunes pasado-, el español fue de lo mejor tanto en los títulos que ganó Manchester City en ese tiempo (Premier League, en dos oportunidades, además de la Champions y el Mundial de Clubes, entre otros) como con la selección española (Liga de Naciones de Europa y la última Eurocopa).

No hay, por tanto, razón alguna para cuestionar los méritos de Rodri. .

Siendo así, ¿por qué la designación causó tanta polémica al punto de hablarse casi como una injusticia?

En esta ocasión, la polémica que se suscitó fue por el aparente “despojo” que sufrió el delantero brasileño de Real Madrid Vinicius Junior y a muchos les quedó la idea de que finalmente el premio se amañó.

¿Es justo pensar eso? ¿Tiene asidero esta sospecha?

Un poco, simplemente porque la revista France Football, que ha sido la organizadora de esta premiación, hace ya varios años que está en tela de juicio en cuanto a la manera y forma cómo realiza las votaciones y elige a los premiados.

En las últimas ediciones ha quedado en evidencia que el premiado no sólo se elige a través de la simple fórmula de la cuenta de voto de los electores (jugadores, entrenadores y periodistas de todo el mundo) sino que lo que finalmente mueve la aguja para uno u otro lado son valoraciones que pretenden ser objetivas y no lo son (analizar, por ejemplo, rendimientos individuales, pero en contextos colectivos) y determinaciones de tipo “político” o de marketing.

En este último punto, a la santidad del premio le ha hecho muy mal el que la UEFA se haya convertido en socio de France Football, porque le ha dado a la entrega de este galardón casi una valoración propia donde, obviamente queda de manifiesto la preferencia por jugadores que levantan la imagen del organismo.

Así se explica que Lionel Messi y Cristiano Ronaldo hayan sido los exclusivos ganadores por un largo tiempo, lo que en oportunidades dejó sin posibilidades de obtener el galardón a jugadores de fuste como Xavi, Iniesta, Lewandwoski, Neymar, Mbappé o Neur, por nombrar sólo algunos, y quienes, obviamente, no tuvieron en su momento, el peso comercial del argentino y del portugués.

Lo peor del tema es que France Football, con esta complicidad con la que actúa, está convirtiéndose en aval de una organización nada seria cuando se trata de obtener ganancias y réditos económicos.

En suma, matando a la gallina de los huevos de oro…