Johanna Watson: “Como país estamos al debe con Cecilia”
La escritora e investigadora de música popular lanzó hace tan sólo unos días el libro “Cecilia, el último baile”. Un texto sobre vivencias y conversaciones acerca de la reconocida cantante que se transformó en una artista ícono para la época. Editado por Tucán Ediciones, se presentó en una repleta cafetería del Teatro Caupolicán donde también se homenajeó a la “Incomparable”.
Por RODRIGO CABRILLANA / Fotos: GENTILEZA
-Johanna, ¿de qué manera se gesta esta publicación? ¿Cuáles fueron tus principales motivaciones?
“Fue bastante orgánico, por un lado, el destacado periodista Patricio Cuevas, editor de Tucán Ediciones, que es dirigida por Cristián Jiménez, se contactó conmigo para invitarme a ser parte de la colección Entrenotas, inaugurada con un libro sobre Patricio Manns. Como la muerte de Cecilia estaba aún fresca, mis emociones estaban a flor de piel, yo todavía estaba muy conectada con Cecilia y su partida. Sentí entonces que tenía algo distinto que escribir y les propuse un libro sobre Cecilia ‘La Incomparable’, donde yo contaría en primera persona mi relación con ella, incluyendo las siete entrevistas que le hice durante los seis años que estuve en contacto con ella”.
-¿Cómo fue tu relación con Cecilia? ¿Alguna anécdota que nos pudieras relatar?
“Fue una relación bonita, de mucho cariño y respeto mutuo, ella me trató siempre con amor, me daba la mano, incluso me decía Johannita. Yo la sentía como una tía o un familiar, de hecho, ella pensaba que algo de eso podía ser cierto, porque al igual que ella, yo también soy Pantoja (es mi segundo apellido) y no sólo eso, mi madre se llama Cecilia Pantoja, igual que ella. Cuando la conocí, fue una de las primeras cosas que le conté, se sorprendió mucho. A veces me mandaba audios y me decía: ‘Hola, soy tu mamá’. Era divertida la Cecilia”.
-¿Por qué su figura es trascendental para la música chilena? ¿De qué manera ejerce una influencia en las nuevas generaciones?
“Como Cecilia era una mujer diferente, salió del molde naturalmente, sin proponerse ser distinta para destacar. Sin embargo, destacó, justamente porque no hacía lo que el resto, ni se proponía llamar la atención con falsas artimañas. Esto es definitorio en su carrera, porque su originalidad fue lo que la hizo identificable, atractiva, incomparable para los jóvenes de la época y para las generaciones que vinimos después. Cecilia tuvo que derribar muchas barreras, luchar contra los prejuicios de la época, los estereotipos en los que las señoritas debían cumplir, luchó contra los estigmas, se puso por sobre el machismo, y tuvo que soportar rumores sobre su vida privada, una existencia que tuvo de dulce y agraz, como la vida de cualquier rockero o rockera. Si bien no todo fue positivo y varias batallas las ‘perdió’, la mayor parte de su vida contó con el reconocimiento del público, con el aplauso cerrado de generaciones de chilenas y chilenos, que logramos ver en ella a una figura trascendental, con influencia directa en artistas chilenas que hoy son reconocidas mundialmente, como es el caso de Mon Laferte”.
-¿Cómo fue el proceso de escribir este nuevo libro? ¿Cuánto tiempo te llevó?
“Me ha pasado con este libro que, de manera consciente, trabajé en él unos ocho meses, pero inconsciente, desde los 13 años o desde que nací, al ser hija de otra Cecilia Pantoja. Pero respondiendo tu pregunta, ocho meses aproximadamente, aunque si le sumo la reedición, podríamos hablar de nueve meses. Algo curioso es que en varias ocasiones que compartí con Cecilia, escribí para que no se me olvidara lo que había vivido, por la emoción que me causaba, sin pensar que más adelante lo redescubriría accidentalmente y lo incluiría en un trabajo literario sobre ella”.
-¿Cómo han sido los comentarios de tus lectores?
“Uy, emocionante. Ha sido extraordinario recibir tanta emoción con el libro, la gente llora, literalmente. La otra vez me entrevistó una periodista que había leído el libro, y lloró de emoción cuando me estaba entrevistando, por algo que relato en uno de los capítulos. Es súper mágico, indescriptible que ocurran estas cosas. Otros me han dicho que después del libro la respetan o quieren más aún. Una de las frases que más se han repetido, es que es un libro hermoso. Ha gustado mucho la cercanía del relato. Muchos me han dado las gracias por retratarla y publicar este trabajo. Hacía falta un libro de Cecilia y espero que se publiquen muchos más. Será una alegría que tenga muchos libros, obras de teatro, series, películas, documentales, danzas, dobles, murales, calles, avenidas, plazas, estatuas y monumentos. Se merece eso y más”.
-¿Quién escribió el prólogo y cómo fue ese proceso?
“Marisol García, la gran y destacada periodista musical chilena aceptó hacer el prólogo de mi libro, lo que me llena de orgullo y gratitud. Marisol es una súper capa, yo la admiro mucho y cuando me dijo que participaría fue un bombazo de noticia para mí. Además, se unía otra mujer a este trabajo, que se trata de homenajear a una mujer, lo prologa una mujer, lo escribe una mujer, y la foto de autora me la hizo otra mujer, la fotógrafa y autora Karolina Guajardo. Hay mucha presencia femenina en el libro y eso me encanta. Para escribir el prólogo, Marisol se leyó el manuscrito muy rápido y comenzó con su trabajo de escritura, su texto es inmejorable, poderoso, sensato y suspicaz. Me honra su presencia en el libro, sus palabras, su sabiduría y sensibilidad son cruciales para adentrarse en este nuevo hijo mío, que acabo de parir. Además, que Marisol haya estado presente en el prelanzamiento del libro fue muy importante, el aporte de ella a la música popular chilena es gigante. Es muy bonito que entre quienes trabajamos y relevamos la cultura chilena nos conozcamos y generemos estos cruces”.

-¿Qué nos podrías contar de su lanzamiento en el Teatro Caupolicán?
“Fue con escándalo, no puedo decir otra palabra. Lo hicimos en el Teatro Caupolicán, emblemático recinto cuna del movimiento de la Nueva Ola y de la época de oro de Cecilia. Aprovecho de agradecer a sus representantes, en especial a José Antonio Aravena, quien nos abrió las puertas del teatro para que pudiéramos lanzar el libro y homenajear ahí a Cecilia ese día, que se conmemoraba el primer aniversario de su partida. Aun así le dimos un sentido alegre, fue una fiesta, celebramos su vida, su voz y su legado. Conversamos, reflexionamos, cantamos y bailamos con diferentes homenajes artísticos tan disímiles entre ellos como Yarela Roldán, que es doble de Cecilia, Ángelo Pierattini, Banda Exuberante, Swing del Mono, Golosa La Orquesta, La Casa Company, Mía Leonne, y la presencia de gente súper importante de la cultura chilena. Invitamos a un panel de la Nueva Ola, asistieron Marisa, Carmen Maureira, Wildo, Jorge Cossio de Los Ramblers, y tuvimos un presentador formidable, don Patricio Aliste, que presentó toda la actividad a la usanza de la época. También estuvimos con el único pariente sanguíneo más directo de Cecilia, su sobrino, el actor Erto Pantoja, que ya se ha hecho presente en tres presentaciones: en el prelanzamiento (Furia del Libro en la Estación Mapocho), Valparaíso, y esta vez en el Caupolicán como expositor. Erto, además, aportó con una carta para su tía para la segunda edición que está ya disponible a través de www.tucanediciones.com y también pueden escribirme a mi instagram por si quieren algún ejemplar firmado (@jowapa). En el panel central estuvimos Patricio Cuevas, y yo, moderados por Julio Osses, y para cerrar la jornada, hubo un panel de disidencias, donde conversaron Alejandra Valle, Mía Leonne, el Che de los Gays y Andrés Caniulef. Fue épico, hicimos un festival de Cecilia en el Caupolicán”.
“Además, decir que se sumó gente a apoyar de muy buena fe, como el productor Rolando Riveros, que consiguió muchas cosas para este evento y se convirtió orgánicamente en un coproductor. Apoyaron Gráfica Popular, Revés Derecho, Bar Victoria, La Gotita de Agua, Radio Futuro, Supermercado 81, Alas de Parra y un montón de personas, amigos y amigas que aportaron con el interés de sumar. Mi pareja Cristóbal González, fue el productor general, y contamos por supuesto con el respaldo de la editorial”.
-¿Es realmente Cecilia una «incomparable»? ¿Por qué?
“Tal vez quienes la miren con los ojos de hoy, puedan ver a una mujer común, o tal vez a una señora con mirada ‘progre’ y nada más. Pero lo cierto es que como decía antes, al ser una mujer tan fuera de molde en una época donde los recatos eran considerados como un valor intransable, sobre todo en la mujer, Cecilia, que no obedecía a esos cánones, destacó igual y su estilo se impuso sobre el resto. Tenía un montón de elementos atractivos y contracorrientes, había cosas que pudieron jugarle en contra, sin embargo, todo esto lo sorteó: era un poco masculina, un poco femenina, era de provincia, era de baja estatura, era mujer en una época que, en palabras de Cecilia ‘se nos consideraba prácticamente como asesoras del hogar y nada más’».
“Además, Cecilia amaba a otras mujeres, se inspiró en esos amores para componer sus primeras canciones, de hecho, la canción que interpretaba Patricio Renán ‘Son Recuerdos’, la compuso pensando en uno de esos amores de juventud”.
“Ella vivió todas estas cosas en los años 50, 60, comienzos de los 70. Luego fue abofeteada por la dictadura, que le cerró las puertas de la televisión y de los medios de comunicación tradicionales durante una década o más. Pasó por la cárcel, salió con lesiones que la acompañaron de por vida, sobrevivió al olvido gracias a sus talentos y a quienes se ocuparon de resituarla. Todo esto la hace incomparable, única e inolvidable. Como país creo que estamos al debe, es necesario sumar voces y seguir aportando con su legado, lo he dicho en varias entrevistas por el libro, yo creo que la voz que nunca calla, que Cecilia es nuestra Frida Kahlo, en el sentido de que podemos hacer que su vida y obra trascienda su existencia y sea reconocida mundialmente como un ícono de libertad”.
