Ley 40 horas: el desafío de cómo equilibrar la vida personal y laboral
Un estudio señala que el 50% de los trabajadores en Chile pertenecientes a la Generación X, entre 43 y 58 años, consideraría renunciar a su empleo si éste no les permite disfrutar de su vida personal.
Por CRISTIÁN CARRIÓN N. / Foto (referencial): ARCHIVO
Después de un largo trámite legislativo, finalmente el próximo viernes 26 de este mes se iniciará la implementación de la jornada laboral de 40 horas en nuestro país. Ésta será de forma paulatina, en un plazo máximo de cinco años, iniciando con una reducción de 45 a 44 horas semanales en esta primera etapa.
Esta medida, si bien promete beneficios considerables, también plantea desafíos complejos que, de no abordarse adecuadamente, podrían tener un impacto negativo tanto en las empresas como en sus colaboradores.
Indudablemente, este paso representa un beneficio directo para los trabajadores, con un impacto positivo en su vida personal. Al disponer de menos horas de trabajo, podrán dedicar más tiempo a sus familias, actividades recreativas, metas personales y cuidado de su salud.
En un estudio realizado por Francisco Torres, director de Staffing & Professionals de Randstad, indica que el 50% de los trabajadores en Chile pertenecientes a la Generación X, entre 43 y 58 años, consideraría renunciar a su empleo si éste no les permite disfrutar de su vida personal, algo que era inusual en nuestro país.
Estos antecedentes, tanto la nueva normativa de la reducción de la jornada laboral, como las prioridades de los colaboradores, plantean un gran reto para las empresas; como el poder establecer nuevas dinámicas laborales que vayan en concordancia con lo que piden los trabajadores y al mismo tiempo garantizar la productividad, calidad y continuidad operativa de los servicios, todo en el marco de las nuevas jornadas laborales de 40 horas.
Otros de los desafíos que tienen las empresas está relacionado con los nuevos talentos, con personas que se están integrando al mercado laboral y cuyas expectativas y exigencias para con el empleador son altas, especialmente si se trata de poder priorizar su vida personal y que ésta no se vea afectada por el trabajo.
Ante esta realidad, la flexibilidad adquiere un nuevo significado y una importancia vital.
Ya no se trata sólo de conceder permisos esporádicos a los trabajadores para resolver asuntos personales, sino de ponerse en su lugar, comprender sus preocupaciones, valorar sus habilidades y lograr un equilibrio que favorezca un ambiente laboral positivo y retenga el talento.
Las organizaciones que logren entender este nuevo panorama y puedan traducirlo en formas de trabajo que se ajusten en el marco de la nueva normativa, son las que se mantendrán competitivas, atrayendo y reteniendo a los nuevos talentos que configuran el mercado laboral.
No solamente se debe cumplir con la Ley de 40 horas, sino que también, se debe comprender a la nueva generación de trabajadores, sus formas de pensar y el impacto que han tenido en personas mayores generando cambios que si bien antes eran impensados en nuestro país, hoy son nuestra realidad.
