“La memoria infinita”, de Maite Alberdi, gana el Gran Premio en Sundance

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Por El Ágora
Actualizado el 30 de enero de 2023 - 10:09 am

La exitosa cineasta chilena se quedó con el primer lugar de la cita. El documental es de una sensibilidad única y retrata la vida del periodista Augusto Góngora, que tiene alzheimer, y su compañera, la actriz Paulina Urrutia.

Por CAMILA BARACAT / Foto: ARCHIVO

Una gran noticia recibió Maite Alberdi junto al equipo que trabajó en “La memoria infinita”, hermoso documental que nos muestra la memoria desde otra perspectiva, una más íntima, sutil, lejos de andamiajes discursivos.

Desde que el periodista Augusto Góngora recibió el diagnóstico de alzheimer hace casi 10 años, la actriz y pareja del otrora conductor de Hora 24, Paulina Urrutia, consagró su vida al cuidado de su compañero. De alguna manera, el documental hace pensar en la película “Amor”, de Michael Haneke, aunque los acontecimientos son distintos. Hay una poética en la pérdida de la memoria.

El documental reúne tres tipos de materiales: los que registra Alberdi, que siempre está en movimiento cámara en mano, lo que graba en la intimidad Paulina Urrutia y el footage familiar que registraba Góngora de manera privada, práctica bien habitual en los noventa, cuando las familias compraban cámaras para registrar, entre otras cosas, paseos familiares o cumpleaños.

Este triple registro actúa como una amalgama que condensa los tres tiempos, dejando el futuro en condicional, como un manto suspendido en el documental cuyo registro sólo queda en la sugestión.

Como se sabe, Maite Alberdi ha desarrollado un cine muy interesante y algo aparte de las convenciones del medio. Su sensibilidad le ha valido grandes reconocimientos, pero el gran premio del jurado de Sundance debe ser uno de los más prestigiosos en el mundo del cine.

También es interesante el tratamiento que le da a la memoria, palabra a la que, parafraseando a Rodrigo Lira, le han corrido mucha mano. La memoria tiene que ser algo vivo, algo infinito (qué bien puesto el adjetivo en el título del documental), no un taxón para llenarlo de cosas muertas o museificadas.

No sólo por su calidad en tanto obra cinematográfica y documental, “La memoria infinita” se presenta como un gran recurso para tratar la memoria desde otro lugar, más íntima y sensible, ya no desde lo literal o lo panfletario. Se puede.

Al respecto, la directora comenta lo siguiente: “Estoy muy feliz y orgullosa del premio. Esta película es el resultado de muchos años de trabajo. Es una película que cruza memoria personal con una memoria histórica y que nos muestra cómo el cuerpo siempre recuerda el amor”.

Y agrega:

“Me sorprende la buena recepción que tuvo en el público, en la crítica, y que también logramos venderla. La película se va a poder distribuir en todos los territorios y es un gran comienzo, es un gran regalo para nosotros como equipo y para los personajes. Es como un gran aplauso del público para Paulina y Augusto en lo que son hoy y en lo que han sido en su historia pública y personal”.

Finalmente, este tipo de reconocimientos al trabajo de un grupo de personas abre el camino para que otras personas se entreguen a sus trabajos con dedicación y reflexión, buscando la poesía de la vida cotidiana, que está al alcance de la mano.