Las lecciones de Mr. Ferguson
Un hincha entendido y observador opinó sobre cómo están actuando los entrenadores de nuestro fútbol y no resistí la tentación de publicarlo porque es bueno que reflexionemos juntos sobre algunos vicios que se están extendiendo al borde de la cancha.
Por GERARDO SILVA
Tuve la oportunidad de leer un comentario de un hincha del fútbol, que me sorprendió y me hizo sentido. Me identifiqué y, por lo mismo, quiero compartir con ustedes para que todos juntos reflexionemos.
Así comenzó su relato:
“Mí pregunta es: ¿alguno de éstos, de la nueva camada de entrenadores, habrá visto alguna vez un partido de fútbol en que jugaba el Manchester United, ese que dirigió el señor Ferguson por veinte y algo más de años?
¿Alguien, alguna vez, vio a este señor del fútbol al borde del campo de juego corriendo por su área técnica, para darles instrucciones a viva voz al jugador que pasaba por la banda donde estaba la banca del United?
Felizmente, tuve el privilegio de ver por televisión cientos de partidos y muchos momentos distintos del juego, y siempre lo vi sentado como en la tercera fila de las butacas, masticando su chicle, con la intención quizás de calmar su ansiedad. ¡No se le movía ni un sólo pelo!
Las indicaciones o contraindicaciones, en el entretiempo y en el camarín; una que otra indicación durante el juego y de manera muy prudente, sensata y disciplinada. No obstante, aprovechaba para observar y darle la mejor lectura al juego ajeno y modificar aspectos del propio para mejorar su performance. Todo esto, mayoritariamente en el entretiempo, en los 15 minutos de descanso. CLASE se llama eso.
Pero acá, en Chile, aparecieron los imitadores de técnicos que hacen totalmente lo contrario. Hoy se toman nuestras canchas pseudos entrenadores a los que pareciera que les pagan un bono aparte del sueldo por dar instrucciones al borde del campo de juego. Y lo hacen como desaforados para hostigar, acosar y presionar a sus futbolistas.
Todos son estilos emulados de pésimos referentes: unos sentados sobre el cooler de las bebidas energéticas, otros en cuclillas. Y muchos que en cada jugada que concluye mal se dan vuelta hacia el banco de suplentes y explican la maniobra con la clara intención de inculpar a alguno de sus futbolistas, acusando incumplimiento y desobediencia al sistema; sólo con la idea preconcebida de que todo el mundo se dé cuenta de que el que dirige prácticamente no tiene responsabilidad en las cosas negativas que suceden en la cancha.
Si los resultados son positivos, se acercan un poco más al campo de juego para que los camarógrafos no tengan dificultad para tomar sus mejores imágenes. Mientras tanto, nosotros, los que estamos viviendo el partido sentados y obligados frente al televisor, tenemos que escuchar y soportar toda esa verborrea de instrucciones del entrenador al borde del campo de juego por el micrófono ambiente. No tenemos alternativa. Más encima, como si esto fuera poco, soportar al comentarista de turno que le celebra y muchas veces aplaude al `profesor` las explicaciones, justificaciones y acusaciones que emite desde el borde. Como es lógico, también debemos observar cómo asienten a su jefe con sus cabecitas los futbolistas que le acompañan en el banco. Realmente, un espectáculo impresentable (TNT creó una sección especial para mostrar con lujo de detalle todas estas ridiculeces).
Claramente, somos tercermundistas en el tema del fútbol. ¿Tendremos alguna vez la posibilidad de ver un espectáculo decente, limpiecito en todo el sentido de la palabra, sin comentarios fuera de lugar y con la camiseta de hincha puesta?
Yo creo que estamos muy, pero muy lejos. ¡Ojalá me equivoque!”,
Hasta ahí el relato
Todo esto es un extracto de un comentario de un hincha del fútbol con nombre y apellido, el señor Rubén Estrada Cartes. Dicho sea de paso, lo contacté y le pedí su autorización para ocupar su opinión en esta columna. Me pareció interesante que el hincha se manifieste y quiero agradecer la oportunidad que nos da este señor para reflexionar. Su sinceridad y honradez para decir lo que siente es digno de admiración.
No me atrevo a decir cuánto de razón tiene. Creo que no es cuantificable: para algunos, él tendrá la razón; para otros, estará totalmente equivocado. Lo cierto es que me pareció interesante realizar este ejercicio con nuestros lectores.
En algunas cosas estoy bastante de acuerdo, principalmente en el circo mediático en el que hemos convertido el banquillo de suplentes. Partido a partido observamos tarjetas amarillas o rojas, lo que claramente obedece a faltas a la disciplina de manera reiterada por parte de los cuerpos técnicos. En este aspecto Rubén tiene razón.
En cuanto a los imitadores, también las muestras son evidentes. En Chile los modelos de juego, los sistemas y las metodologías de entrenamiento son aprendidas en la universalidad del fútbol (Inaf); no obstante, los estilos de cada uno de los entrenadores deben ser auténticos, singulares, únicos. Se hace desagradable ver en un partido de fútbol imitaciones mal logradas: ¡yo soy! o ¡yo me llamo!, como en los programas televisivos.
Deseo darle crédito a este hincha del fútbol que, sin intención quizás, desnuda los males arraigados en nuestro fútbol desde hace un tiempo. Soy sincero: me gustó la opinión de este hincha entendido y observador que nos permite reflexionar y lo comparto con la única intención de que todos seamos más observadores y saquemos nuestras propias conclusiones. Y, a la vez, seamos más analíticos con las propuesta tácticas, y un montón de decisiones que se toman en ese sector del campo de juego y que son demasiado importantes para el crecimiento de nuestro fútbol.
