Columna de Ignacio Figueroa: A los pobres ¡matémoslos a palos!
La frase es de un poema en prosa de Charles Baudelaire donde muestra que golpear a los mendigos causa que el maltratado se rebele, alcanzado la igualdad con el victimario.
El 1° de mayo de 2003, George W. Bush llegó al portaaviones USS Abraham Lincoln en una aeronave disfrazado de piloto. En esa ocasión declaró “misión cumplida” al dar por finiquitados los combates de la invasión estadounidense a Irak. Con posterioridad, la sublevación sunnita llevaría la guerra a su pináculo con la muerte de miles de soldados norteamericanos.
El 16 de abril de 2026, José Antonio Kast, llega al portaaviones estadounidense USS Nimitz recalado en aguas chilenas. Según fuentes gubernamentales, la visita “permitió conocer sus capacidades y fortalecer la cooperación entre Chile y Estados Unidos en defensa y seguridad”.
El acto de sumisión dio a entender que Chile y su presidente estarán a disposición del alineamiento en la hegemonía del país del norte en momentos de conflicto por la unipolaridad versus la multipolaridad.
Pero también, da por ganada la batalla cultural, declarando, simbólicamente, en qué posición se encuentra Chile respecto a China como competidor preponderante de los Estados Unidos.
Al igual que George W. Bush, la anticipación de la victoria parece un esfuerzo precipitado del presidente chileno. La instalación del nuevo gobierno evidenció una serie de errores y una agenda legislativa contraria a amplios sectores de la población.
Un día antes de la visita marcial, Kast había dado su primera cadena mediática nacional para exponer lo que llamó su “Plan de Reconstrucción o Ley Miscelánea”. Allí expuso los lineamientos de su contrarreforma tributaria atada a temas de vivienda para la recuperación de las casas quemadas en Valparaíso, Ñuble y el Biobío.
El amarrar en un paquete diferentes aspectos de la vida social con la idea clásica neoliberal de la rebaja de impuestos a los más adinerados, constituye una clara coerción, así fue entendido por el grueso de la oposición política, pero también por los ciudadanos que ven con resquemor el avance de un gobierno que promete amputar los derechos sociales duramente adquiridos a través de los años post dictatoriales.
Quién no quisiera favorecer a las personas que perdieron sus casas en los incendios; pero, quién de los sectores medios o populares querría bajar los impuestos a las empresas y sus dueños e integrar el sistema impositivo. A eso le llaman alta política o astucia, pero no pasa de ser una burda maniobra chantajista.
Las encuestas -que han sido históricamente usadas por el poder económico para crear climas de opinión-, muestran una caída en el apoyo a Kast, no necesariamente por la contrarreforma, sino que, por una serie de errores que exponen a un Ejecutivo sin capacidad de gobernanza y sin potencial de autocrítica que sirva como remodelador de sus actitudes.
Rápidamente –el gobierno solamente lleva 42 días- un presidente que ganó la elección con un 58% de los votos, pierde su capital político, finalmente, sólo quedarán sus partidarios recalcitrantes que lo apoyarán en toda condición y frente a cualquier eventualidad, o sea, el 23.92% de los votos que obtuvo en primera vuelta presidencial.
Varios hitos causaron escándalo en los votantes circunstanciales de Kast. Primero, el llamado “bencinazo”, donde se traspasó, sin anestesia, al consumidor el total del aumento del precio de los combustibles producto del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. Los efectos de la medida fueron inmediatos, sin embargo, lo peor está por venir, con el incremento en la inflación que afectará al grueso de la población, pero significativamente a quienes gastan todos sus ingresos en la subsistencia.
Es una declaración de guerra social, ya que a los pobres, indirectamente, se les suben los impuestos y a los ricos se les baja directamente.
La misma visita de Kast al portaaviones no es un acto menor, ya que Trump es el principal aliado del presidente chileno y se jactó de haberlo apoyado en su campaña. El mandatario chileno unió su destino político al desquiciado presidente de los Estados Unidos en momentos que éste se encuentra abiertamente debilitado por sus errores al haber atacado a Irán destruyendo de paso la economía mundial.
Hace unos días Chile firmó con los Estados Unidos un acuerdo sobre minerales críticos como cobre, litio y tierras raras, además, de estrechar sus capacidades en temas de seguridad que estarían focalizados en materias de lucha contra el crimen organizado.
Estos acuerdos supeditan la soberanía del país a una alianza que suele ser draconiana con sus socios. Como dijo Henry Kissinger: “Ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser amigo es fatal”.
Podemos ver cómo EEUU presiona al gobierno de Perú para adquirir aviones de combate F-16 en medio del desastre político en esa nación. La compra de estos aviones equipara las fuerzas aéreas de Perú con las chilenas, por lo que es factible, que a Chile se le presione para compras de armamento a pesar de que el propio gobierno ha declarado su administración como de “emergencia”.
Por otra parte, China es el principal socio comercial de Chile, como lo es de la mayoría de los países del mundo. La nueva doctrina Monroe formulada por Trump implica, implícitamente, obligar al menos a morigerar las relaciones con el país asiático, causando un daño económico aún no cuantificable. Nuevamente el ejemplo es Perú, el mega puerto de Chancay, inaugurado en 2024, es cuestionado por los EEUU poniendo en peligro su viabilidad.
Para la limitación del comercio con China se requiere una activa formación de opinión pública, por lo que es esperable una campaña de demonización del país asiático para que el grueso público acepte sacrificar beneficios a cambio de la alianza con el imperialismo estadounidense.
Los grandes temas geopolíticos por lo general quedan fuera del prisma de análisis del ciudadano común, por el trabajo de los medios de comunicación corporativos que buscan invisibilizarlos. La baja en el apoyo al gobierno de Kast viene por errores en ámbitos más prosaicos. El presidente Kast organizó un almuerzo en la casa de gobierno para sus compañeros de universidad usando la infraestructura del Estado. A pesar de los esfuerzos comunicacionales del Ejecutivo los ciudadanos vislumbraron el evento como un “abuso”.
La declaración de patrimonio de los ministros del Gobierno causó escozor en las personas que comprendieron, por fin, que serían gobernados por los más adinerados de la nación.
La principal temática de campaña de Kast fue la seguridad pública y la inmigración irregular. En la primera semana de administración se escenificó la construcción de una zanja en la frontera norte que tendría como objetivo la imposibilidad de su traspaso por los irregulares. Sin embargo, rápidamente se pasó a una agenda de contrarreforma impositiva reflejando que el tema seguridad, solamente fue pragmático para la campaña electoral.
La propia derecha tradicional, desbancada por el liderazgo de Kast, comienza a tener dudas de las capacidades del gobierno de ultraderecha, lo que se refleja en los tratamientos informativos de los medios corporativos que son incapaces de mitigar el enorme impacto de los errores de la administración. La derecha sabe que un gobierno desastroso de los más radicales les afectará en sus propias ambiciones de poder presidencial futuro, además de caldear los ánimos sociales poniendo en riesgo la estabilidad de sus privilegios.
El gobierno ultraderechista comenzó mostrándose completamente activo en sus primeros días, en una formulación simbólica de trabajo 24/7. El posible fracaso en aprobar la Ley Miscelánea llevaría desde la acción a la “prokrastinación”. Un gobierno que tendría que dejar de lado sus convicciones ideológicas para lograr solamente la administración del Estado durante cuatro años.
En la literatura clásica existen recetas extremas de la lucha contra las clases populares, pero desde el punto de vista de la sátira. “A los pobres ¡matémoslos a palos!” es un poema en prosa de Charles Baudelaire donde muestra que golpear a los mendigos causa que el maltratado se rebele, alcanzado la igualdad con el victimario: “Sólo es el igual de otro quien lo demuestra, y sólo es digno de la libertad el que sabe conquistarla”.
Jonathan Swift escribió en 1729 “Una modesta proposición”, donde menciona, de forma sardónica, que los pobres irlandeses vendan a sus hijos como alimento a los ricos para aliviar la hambruna y la pobreza.
Hasta ahora en el Chile del ultraderechista Kast, lo mostrado por el Gobierno solamente llega a ser una sarcástica parodia de lo anunciado con rimbombantes anuncios y eslógans durante la campaña electoral.
