Ley 40 Horas: las complejidades de la segunda etapa

La entrada en vigor del nuevo tramo de la Ley 40 Horas obliga a empresas a rediseñar turnos bajo riesgo de sanciones y fiscalización intensiva.

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Por Cristián Carrión
Actualizado el 14 de abril de 2026 - 4:46 pm

La normativa sigue avanzando para llegar a las 40 horas de trabajo semanal / Foto: ARCHIVO

La cuenta regresiva ya comenzó. A partir del próximo 26 de abril, la Ley 40 Horas entra en su segunda etapa, reduciendo la jornada semanal de 44 a 42 horas. Un ajuste que, más allá del papel, está tensionando la operación de miles de empresas en el país.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, la medida impacta a más de cinco millones de trabajadores, mientras que la Dirección del Trabajo ya ha reforzado sus procesos de fiscalización, con multas que pueden alcanzar hasta 60 UTM por trabajador afectado en caso de incumplimiento.

Turnos bajo presión

El principal desafío no está en reducir horas, sino en sostener la continuidad operativa. Sectores con funcionamiento permanente —como servicios críticos, retail o logística— enfrentan una reconfiguración completa de sus turnos.

Especialistas advierten que el cumplimiento formal no garantiza eficiencia. “Cumplir la norma es una cosa y mantener la productividad es otra muy distinta. Se necesita entender que es un desafío amplio y que debe ser abordado de manera estratégica”, explicó Boris Muñoz, experto en control de asistencia.

Más descanso, pero con condiciones

Desde la perspectiva de los trabajadores, la reducción implica mejoras en calidad de vida, conciliación familiar y prevención del desgaste laboral. Sin embargo, el efecto real dependerá de la implementación.

El riesgo, advierten expertos, es que algunas empresas intenten compensar la baja horaria con mayor carga de trabajo o prácticas que vulneren derechos, lo que abre la puerta a denuncias ante la autoridad laboral.

Tecnología y cumplimiento

El escenario ha transformado herramientas tradicionales en activos clave. El control de asistencia dejó de ser un trámite administrativo para convertirse en un respaldo ante eventuales fiscalizaciones.

Hoy, plataformas digitales con biometría, cálculo automatizado de jornada y trazabilidad en tiempo real aparecen como soluciones para evitar sanciones y asegurar cumplimiento normativo.

“Son soluciones que pueden llegar a transformar el cumplimiento de una obligación legal en una ventaja competitiva, mejorando tanto la resiliencia operativa como el bienestar de los colaboradores”, concluyó Muñoz.

Así, la nueva etapa de la reforma laboral no sólo redefine horarios: instala un cambio estructural en la gestión empresarial, donde eficiencia, cumplimiento y sostenibilidad laboral deberán avanzar en equilibrio.