Columna de Miguel Ángel San Martín: La humanidad vive éxitos y fracasos

La Humanidad está viviendo la contradicción entre el éxito de la ciencia y la tecnología y el fracaso de la guerra ilegal de Israel y Estados Unidos contra Irán.

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Por Miguel Ángel San Martín, desde España
Actualizado el 2 de abril de 2026 - 9:49 am

La primera vez que el hombre llegó a la Luna fue en 1969 / Foto: ARCHIVO

Los éxitos en la conquista de la Luna se miden con lo que ocurra con la Misión Artemis II, lanzada poco después de la medianoche de Estados Unidos, llevando a cuatro astronautas a bordo. Componen la tripulación el comandante Reid Wiseman, la especialista Christina Koch y el piloto Victor Gobler, los tres pertenecientes a la NASA, y el cuarto es Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense.

La misión alcanzará una distancia de 400 mil kilómetros, que es el punto más lejano en el espacio profundo que jamás ha llegado una persona. No alunizarán, sino que orbitarán alrededor de la Luna, pasando por primera vez por la parte oculta del satélite natural de la tierra, donde se presume que exista la riqueza mineral que se busca.

Ésta es la segunda misión del programa Artemis, tras el vuelo no tripulado de 2022. Y precede a las próximas misiones en las que los astronautas esperan pisar la Luna en el 2028. Ahí comenzará a concretarse la idea de establecer la presencia permanente del ser humano, instalando una base y creando las condiciones para la exploración humana posterior del planeta Marte.

De Von Braun a Donald Trump

Un sueño surgido del ingeniero alemán, especialista en cohetes, Werner von Braun, rescatado por Estados Unidos de las SS hitlerianas, quien inició los planos para construir cohetes que llegaran a la Luna.

Y cuando vio que era posible concretar ese sueño, con la euforia del momento, Von Braun llegó a decir: “Si seguimos así, podremos llegar a Marte en 1985”. No fue así, porque decayó el interés de Estados Unidos, porque la Unión Soviética se había quedado muy atrás en esa carrera espacial.

Ahora, con los apetitos dominadores de Donald Trump en el gobierno estadounidense, que ha inventado una nueva carrera espacial con China, ha presionado a los expertos para retomar los viajes tripulados a la Luna.

La paz amenazada

El mundo contempla con expectación este avance científico y tecnológico. Sin embargo, el momento de euforia se empaña por la guerra ilegal e insólita impulsada por Israel y Estados Unidos en contra de Irán. Guerra impulsada por Benjamín Netanyahu para imponerse por la fuerza en un Medio Oriente cargado de riquezas naturales, contagiando a Donald Trump en su afán expansionista. Y ahora no saben cómo salir del atolladero.

El mandatario estadounidense volvió a hablar sobre la situación bélica, diciendo medias verdades y mentiras enteras. Dijo que Estados Unidos da por aniquilada la capacidad militar de Irán. Sin embargo, los iraníes respondieron con el lanzamiento de misiles contra Israel.

A pesar de estas afirmaciones de Trump, los iraníes han continuado lanzando ofensivas muy potentes en diversos frentes y continúan controlando el Estrecho de Ormuz, con lo cual provoca un serio problema económico a nivel global. O sea, Estados Unidos no ha podido hacerse con el control del paso de embarcaciones de carga, especialmente petroleros, aunque Trump siga insistiendo en la capacidad de su enorme poder militar.

Los que ganan con la guerra

Lo que si es verdad es que, cada vez que habla de la guerra y del petróleo, las bolsas internacionales fluctúan en un sentido o en otro, provocando subidas y bajadas en las cuentas acarreando beneficios enormes a quienes “juegan” -bien informados oportunamente- a las inversiones bursátiles.

En resumen, la guerra no la gana nadie, sólo los que manejan la industria militar. La Humanidad, por el contrario, retrocede por estas acciones que violan toda la legislación internacional, se altera la convivencia pacífica por mentes que sólo piensan en su interés particular, y que eliminan los niveles de tolerancia, progreso y paz que hemos ido consiguiendo durante mucho tiempo de convivencia inteligente.

Por todo esto, afirmamos que vivimos tiempos de éxitos y fracasos.