Columna de Miguel Ángel San Martín: Chile en horas trascendentes
El pueblo chileno nuevamente está convocado -dentro de 48 horas-, para dirimir quién será el o la nuevo/a Presidente de la República. Es la segunda vuelta del proceso iniciado el pasado 16 de noviembre y que definió a los dos más votados, entre ocho candidatos, para enfrentarse en el balotaje, este domingo 14.
En vísperas de Navidad, Chile decidirá quién gobernará los próximos cuatro años, a partir del 11 de marzo de 2026 y hasta el 11 de marzo de 2030.
En la papeleta definitiva aparece la militante comunista Jeanette Jara Román, de 51 años de edad, también abogada y administradora pública, ex ministra del Trabajo y Previsión Social, entre marzo del 2022 a abril del 2025, durante el actual gobierno. Fue subsecretaria de Previsión Social, entre el 2016 y el 2018, durante el segundo mandato de la socialista Michelle Bachelet. Ganó la primera vuelta con el 26,85% de los votos.
Enfrente está José Antonio Kast, abogado de 59 años de edad, militante fundador de la Unión Demócrata Independiente (UDI) hasta el 2016. Luego fundó, en 2019, el Partido Republicano, de la extrema derecha chilena. Ex diputado, postula por tercera vez al cargo. Kast obtuvo en esta primera vuelta electoral el segundo lugar con 23,92% de los sufragios,
Un origen muy diferente
Ambos provienen de estratos sociales muy diferentes. Kast es multimillonario, de familia de origen alemán. Es padre de nueve hijos. Jeanette Jara proviene de familia muy humilde y debió trabajar desde muy niña para poder realizar sus estudios. Enviudó en 1996. Casada en segundas nupcias, tuvo un hijo y se divorció en el 2021.
El primero aglutina a las fuerzas de la derecha y la ultra derecha chilena. La segunda, consiguió imponerse en unas elecciones primarias, y ahora representa a un bloque muy amplio de la centro izquierda, que va desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista.
La previa
Las encuestas y los observadores políticos internacionales apuestan por un triunfo del representante de la derecha. Hay varios partidos y movimientos de la centro derecha que le apoyan a regañadientes, porque el candidato se ha declarado abiertamente partidario de la dictadura de Pinochet. Lo ha dicho, por activa o por pasiva, durante la extensa campaña electoral presidencial.
Jeanette Jara, por contra, ha ido escalando posiciones a medida que ha ido transcurriendo la campaña electoral, con un discurso que desmonta la campaña anticomunista, que es muy fuerte en el país desde hace cien años. Aunque sus propuestas representan a un sector progresista muy consistente, la campaña opositora ha utilizado temas sensibles para la población, como es el de la seguridad, manejando cifras y datos falsos que han provocado un alto grado de temor en la población.
Ha habido pocos debates entre ambas candidaturas, especialmente porque la contundencia de los argumentos de la representación del centro izquierdismo, se ha estrellado muchas veces con un silencio cerril del candidato de la derecha, con monosílabos, o con afirmaciones que rápidamente son desmentidas. Por lo mismo, el candidato se ha retraído de participar en este tipo de encuentros.
Dos modelos muy opuestos
Estas circunstancias me llevan a comentar sólo las líneas gruesas de lo que se va a elegir el domingo en Chile, con el único fin de ser lo más objetivo posible.
Por ejemplo, no me cabe la menor duda de que esta confrontación enfrenta dos modelos de sociedad, mediante la gobernabilidad democrática. Dos modelos absolutamente diferentes. Uno, basado en la disminución de la operatividad del Estado, derivando muchos aspectos al sector privado. Es decir, la transformación del Estado en un ente público subsidiario, dispuesto a concurrir en apoyo de la empresa privada, cuando ésta enfrente dificultades de gestión, especialmente en el aspecto económico. Lo que está haciendo Javier Milei, en Argentina, reconocido explícitamente por José Antonio Kast, con gestos de admiración.
El otro modelo de sociedad democrática, representado por Jeanette Jara, se basa en la fortaleza del Estado. Un Estado vigoroso destinado a potenciar y desarrollar políticas públicas. Ejemplos de ese tipo de gestión son muchos beneficios sociales impulsados, justamente, desde el Ministerio del Trabajo del gobierno de Gabriel Boric, por iniciativa de su ministra del Trabajo, Jeanette Jara.
No hay mucho más que hablar. Se trata de dos modelos diametralmente opuestos, por uno de los cuales se debe definir el pueblo chileno. Y debe hacerlo en un régimen de “votación obligatoria”, donde los cerca de 16 millones de electores deben pronunciarse.
No da lo mismo
En ese contexto, aparece la derecha con mayores posibilidades, porque se trata de un sector en que se unen los intereses económicos por sobre cualquier otro, y en esa disyuntiva no se pierden. Aunque habría que valorar cuál es el peso que podrían significar las constantes referencias a la dictadura de Pinochet.
La centro izquierda, a su vez, se une por los aciertos legislativos referidos a políticas sociales, cuyos beneficios deben defender sus seguidores. Sin embargo, pesa en su contra el añejo anticomunismo, aún presente en la conducta y en los temores de una población muy manipulable.
Dentro de 48 horas sabremos cuál es la decisión que adoptan los ciudadanos chilenos, cuestión que también incidirá en la marcha de América Latina, donde Chile siempre ha sido un referente.
