Cables y pérdidas: el otro factor del alza eléctrica

Expertos plantean que la eficiencia no depende sólo de tarifas o generación, sino también del tipo de cableado y el diseño técnico de las instalaciones.

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Por El Ágora
Actualizado el 23 de noviembre de 2025 - 1:19 pm

Utilizar mejor la energía significa cambiar a cables más avanzados / Foto: ARCHIVO

La discusión energética en Chile se ha centrado en los precios, mientras queda sin resolver una pregunta clave: ¿cuánta electricidad se pierde antes de llegar al usuario?

La eficiencia no se limita al consumo o a la tecnología verde; incluye diseño, materiales y decisiones técnicas que determinan si la energía circula de forma óptima o si se disipa sin control, generando costos invisibles que el país no está midiendo.

Del precio inicial al costo operativo

Durante décadas, los proyectos eléctricos se han diseñado bajo el principio de reducir inversión, utilizando calibres mínimos y componentes ajustados al límite. El enfoque actual exige un cambio: pasar del ahorro inicial a la reducción del costo operativo.

Optar por conductores de mayor sección representa un gasto adicional menor frente al ahorro acumulado que generan. Como se enfatiza en el sector, “la eficiencia no sólo está en la fuente de energía o en la tarifa, sino también en el cable que la transporta”.

Instalaciones antiguas: un flanco abierto

Gran parte del cableado domiciliario e industrial no ha sido evaluado en años, lo que aumenta riesgos y pérdidas. Hasta 2020 se permitían conductores de 1,5 mm² en circuitos de enchufes; el Reglamento de Instalaciones de Consumo N°4 elevó el mínimo a 2,5 mm² para reducir pérdidas y mejorar la seguridad.

Esa diferencia técnica, aunque parezca pequeña, implica energía desperdiciada durante toda la vida útil, junto con mayor desgaste en conexiones sometidas a temperatura.

Innovar para reducir pérdidas

El desafío requiere revisar y modernizar instalaciones antiguas, adoptar criterios de diseño basados en costos operativos y promover estándares más altos en aislación, durabilidad y desempeño.

El mercado ofrece cables avanzados, libres de halógenos y con mejores características térmicas, pero su impacto depende del cambio cultural: comprender la eficiencia como inversión estratégica y no como gasto adicional.

Competitividad en clave eléctrica

En un país que busca electrificar procesos y acelerar la descarbonización, cada watt importa.

La eficiencia debe transformarse en un parámetro central para el diseño eléctrico y la competitividad industrial, superando la lógica de mínimos y avanzando hacia instalaciones que reduzcan pérdidas desde el origen hasta el consumo final.