Columna de José Antonio Lizana: Los culpables del desastre de la Sub 20 en un Mundial regalado

Tristemente, está selección es hija del caos, la desorganización y el descalabro dirigencial. No le carguemos todo a los jugadores y al entrenador, porque el gran responsable de los fracasos del fútbol chileno tiene nombre y apellido: Pablo Milad.

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Por José Antonio Lizana
Actualizado el 8 de octubre de 2025 - 12:54 pm

La Roja fracasó en el Sudamericano y ahora en el Mundial / Foto: AGENCIAS

No sé si ésta es la peor selección sub 20 de todos los tiempos, pero yo creo que anda cerca. Lo digo porque en el Sudamericano, no quedó en posiciones de clasificación. Es decir, participamos en esta magna cita, sólo porque la FIFA nos dio este torneo como premio de consuelo, por el desaire de dejarnos fuera como sede del Mundial 2030.

Bueno, y ni siquiera aprovechamos el regalo, porque nos tocó un grupo de alumnos porros, donde otros dos llegaron arrastrando para pasar de curso. Así, con tres puntos y con menos tarjetas amarillas, pasamos a octavos de final, aunque ese triunfo épico ante Nueva Zelanda, parecía esperanzador.

Asimismo, Nicolás Córdova se enredó con todos y no se concentró en resolver los yerros de su equipo. Sus conceptos fueron errados, con eso de las distintas métricas y el equipo competitivo. ¿A qué jugaba Chile? ¿Qué teoría se puede sostener si no hay un peso ofensivo? ¿Se vieron reflejados dos años de trabajo? ¿Por qué un muchacho de cuarenta años se muestra tan pasivo y no va variando su esquema táctico en la medida de cómo se le van presentando los partidos? ¿Es muy novel o es esto todo lo que puede dar? ¿No tendrá más habilidades como coordinador que entrenador?

El mínimo aceptable para este equipo, eran los octavos de final, pero no jugando de esta forma. Saltar la valla de México era casi imposible, porque de antemano ya ganaban por velocidad y concreción.

Los grandes responsables

Tristemente, está selección es hija del caos, la desorganización y el descalabro dirigencial. No le carguemos todo a los jugadores y al entrenador, porque el gran responsable de los fracasos del fútbol chileno tiene nombre y apellido: Pablo Milad. Él se ríe de todo esto y dejará un legado ensombrecedor para los próximos años. Su gestión ha sido nefasta y no manifiesta ningún tipo de autocrítica. Mientras más se le dé como bombo al técnico de turno, más libre queda de culpa.

Pero, no, acá no hubo inversión, preparación y proyección para este evento. Esto fue como mandar al club de barrio a jugar el Mundial e hizo lo que pudo con lo que tenía.

Alguna vez fue distinto

Hace treinta y ocho años, fuimos cuartos del mundo, con jugadores que verdaderamente compitieron ante potencias como Yugoslavia, Italia, Alemania Federal y Alemania Democrática y los jugadores alternaban en un torneo muy poderoso de primera división de dos ruedas.

En la actual colusión, el jugador joven hace dos partidos buenos y ya lo están vendiendo al mercado internacional, donde sucumben porque no tienen el rodaje necesario.

Se necesita un cambio

Ya nos resignamos a que quedamos afuera del Mundial Adulto de 2026 y que Gareca nos eliminó al finalizar la primera rueda de las clasificatorias.

Entonces, ¿nos vamos a resignar a perder a otra generación joven? ¿A qué ningún jugador suba a la selección adulta? ¿Está todo perdido o saliendo Milad se arregla todo esto? ¿No hay dirigentes como Marcelo Salas, que quieran recuperar a este alicaído fútbol chileno? ¿Qué podemos esperar para el futuro? ¿Todo o nada?