Columna de Miguel Ángel San Martín: Chillán se desangra

Estoy sorprendido, dolorosamente sorprendido por lo que está ocurriendo en el diario y radio La Discusión de Chillán, mi tierra original. A la desaparición de la televisión y de la imprenta, ahora se percibe la lenta agonía del diario y de la radio.

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Por Miguel Ángel San Martín, desde España
Actualizado el 3 de octubre de 2025 - 10:00 am

El edificio que alberga al diario La Discusión. Foto: ARCHIVO

Fueron despedidos sorpresivamente 11 trabajadores del diario La Discusión, de Chillán, incluyendo su director. Y anuncian que dejan ahora la conducción del diario en manos de profesionales de Concepción, ciudad vecina, capital de la región del Biobío.

La medida la adoptan las autoridades de la Universidad de Concepción, contando con el empresariado que la gestiona. También despidieron a una veintena de periodistas, técnicos, diseñadores, camarógrafos y locutores del canal TVU, junto con profesionales del Diario Concepción. Entre ellos, muchos que habían cumplido 30 años en esas empresas.

Sin duda, la medida extrema determinada por la autoridad universitaria penquista deja al descubierto una pésima gestión empresarial y una despreocupación por el significado que tiene, no sólo para los profesionales despedidos y sus familias, sino también para el patrimonio cultural de ambas regiones.

Otello y Beethoven

El diario La Discusión de Chillán es el segundo más antiguo de Chile y el tercero en antigüedad de América del Sur. Ese sólo hecho ya le destaca como un valor patrimonial de importancia fundamental en el desarrollo de la idiosincrasia de los ñublenses. Un hito cultural que deja de pertenecer sólo a una entidad comercial y traspasa los límites patrimoniales de la sociedad. Por lo tanto, es un valor social innegable en la región, que debe protegerse y cautelarse por la autoridad gubernamental.

Quienes decretaron la expulsión de tantos trabajadores, mostrando su interés en hacer desaparecer el periódico, dejaron de lado este aspecto patrimonial-cultural de la relación entre ese medio y la sociedad a la cual ha servido por tantos años. De esa relación surgió la identidad que distingue a los ñublenses, en general. Identidad que fue elemento fundamental en la decisión gubernamental que otorgó el carácter de región a Ñuble.

Muchas veces hemos dicho que Ñuble es “cuna de héroes y talentos”. Y citamos a los padres de la Patria, con Bernardo O’Higgins en primer lugar. Y hablamos de los talentos interpretativos, como el barítono Ramón Vinay, considerado el mejor Otello de la ópera mundial. O el pianista Claudio Arrau, el gran intérprete de Beethoven.

Apoyos solidarios

Pero nos quedamos ahí, sin considerar a los verdaderos héroes cotidianos que crean e interpretan la cultura que nos distingue basados, precisamente, en la información que le proporciona la prensa autóctona regional.

La Discusión ya hizo desaparecer su imprenta y ahora se apresta a hacer lo mismo con el diario y la radio. En sus 155 años de existencia, desde su fundación por parte del abogado Juan Ignacio Montenegro, fue dirigido por tres Premios Nacionales de Periodismo. Enfrentó situaciones importantes -del mundo y de la región- como las guerras mundiales, los golpes de estado de Ibáñez y Pinochet, y otras menores. Ahora le toca enfrentar una mala gestión empresarial y un momento de dudas sobre su futuro.

Sinceramente, creo que llegó la hora de la intervención de las autoridades, locales, regionales y nacionales, para mantener vivo este patrimonio de Ñuble. No se trata de insuflar solamente dinero a una entidad privada mal gestionada, sino que deben surgir iniciativas para mantener en la vía correcta a esta institución, testigo y protagonista de la Historia y del crecimiento de nuestra idiosincrasia regional. Y también es la hora de que las entidades ciudadanas igualmente se suban al carro de los apoyos solidarios para que La Discusión no desaparezca.