Se transformó en leyenda: hace 90 años moría John Dillinger

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Por El Ágora
Actualizado el 22 de julio de 2024 - 6:36 pm

El mítico ladrón de bancos de Estados Unidos, que tanto dio a la cultura popular, fue una suerte de Robin Hood de principios del siglo pasado. Falleció el 22 de julio de 1934, en Chicago, abatido a tiros por el FBI al salir de un cine, cuando recién había cumplido 31 años.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

¿Imposible asaltar bancos hoy? Sería interesante ver que todavía hay gente dispuesta a robarles a los ladrones, sobre todo en días donde el ultraliberalismo nacional y mundial recrudece sus modos de tener la sartén por el mango. Hoy, incluso, se habla de “recuperar” lo que se nos quita. De hecho, el saqueo quedó medio establecido desde el terremoto del 2010, cuando los sociólogos se preguntaban cómo es que en un estado de catástrofe la gente corría a robar televisores y otros electrodomésticos de multitiendas.

Hace 90 años murió John Dillinger, el mítico ladrón de bancos de Estados Unidos que tanto dio a la cultura popular, como una suerte de Robin Hood de principios del siglo pasado. No deja de ser curioso que, en un país dedicado al saqueo de otros países, un ladrón de bancos sea ícono de la cultura popular.

La fama le viene no sólo del robo del dinero, sino que por sus métodos, casi siempre limpios, sin civiles involucrados, lo que da cuenta de una ética del ladrón, como bien lo investigó hace años la socióloga Doris Cooper en Chile, con su teoría de los nichos etiológicos de la delincuencia en nuestro país y los códigos éticos que componen la mítica hampa capitalina.

De hecho, esa investigación podría hacerse con los ladrones de corbata que establecen la inequidad social que propicia la delincuencia como un empleo y una economía “alternativa e ilegal”.

Dillinger trabajó con su camarada Baby Face Nelson y su compañera Evelyn “Billie” Frechette, que era cantante, camarera y niñera. La carrera prometeica de Dillinger saltó rápidamente a la fama entre las masas populares de Estados Unidos, sobre todo en el contexto de la Gran Depresión.

Sin embargo, sus inicios en el robo no partieron del nada bien. En 1924, un amigo suyo y delincuente de poca monta le invitó a participar de un asalto. Ambos fueron capturados por la policía y Dillinger, no teniendo dinero para abogado, pasó 8 años y medio en la cárcel, donde destacó como beisbolista. Fue en la cárcel donde aprendió las mañas y estrategias clave para convertirse en leyenda.

Johnny Depp encarnando a Dillinger en la película «Enemigos públicos», dirigida por Michael Mann.

En la prisión del Estado de Indiana conoció a varios de sus colaboradores, como Harrye Pierpont, personaje clave en la mitología de Dillinger. En esa cárcel también conoció a John “Red” Hamilton, otro delincuente cercano al círculo mítico del asaltante de bancos.

Tras su larga estadía en gayola, se dio libertad para comenzar una carrera velocísima de asaltos en 1933. La banda de Dillinger comenzó a recorrer diferentes estados, trasladándose a Florida, y después a Tucson, Arizona, siempre en el frenesí de una serie de asaltos.

En esa misma época volvió a ser capturado por la policía y puesto a disposición de la ley por el asesinato del policía O´Malley, muerto en el robo al Banco Este de Chicago. En esta estadía en la cárcel se produjo uno de los hechos míticos de la carrera de Dillinger: para escaparse, talló una pistola en un material no especificado (una barra de jabón o algún retazo de madera), que utilizó para amedrentar a los guardias de la cárcel, quienes abrieron la celda donde quedaron encerrados mientras el mito escapaba y hacía más grande su figura.

De allí en más, todas las aventuras son archiconocidas , pero las consecuencias culturales en el imaginario estadounidense hicieron de las aventuras una suerte de ética que recaló en varias películas, la primera de las cuales tuvo nombre homónimo, en 1945, dirigida por Max Nosseck y Lawrence Tierney personificando al héroe, además de Edmundo Lowe y Anne Jeffreys.

En 1973 se hizo otra película, que tuvo como protagonista a Warren Oates. Pero no fue sino hasta la película “Enemigos públicos”, protagonizada por Johnny Depp, Christian Bale y Marion Cotillard, que Dillinger encontró el rostro ideal para ser representado, aunque no era tan guapo como el actor.

Otra curiosidad es que una de las mejores bandas de mathcore, The Dillinger Escape Plan, que componen fugas posmodernas estridentes y de riffs voluminosos, escogieron su nombre, justamente, de los planes de escape del asaltante de bancos, haciendo coincidir su música con la pulcritud casi quirúrgica de las huidas de John Dillinger.

Como se ve, la leyenda asaltabancos todavía tiene una gran resonancia popular.