Salvador Young: “La novela me interesa por su capacidad de recrear escenas sociales”

Con “Clandestino”, su segunda novela publicada por Hueders, el joven escritor vuelve a poner el humor al servicio de la crítica social.

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Por Rodrigo Cabrillana
Actualizado el 14 de septiembre de 2025 - 6:49 pm

"Clandestino" es la segunda novela de Salvador Young / Foto: ARCHIVO

La literatura siempre ha circulado en la vida de Salvador Young, desde las cartas que escribía de niño a sus primas hasta la influencia de su abuelo y de su hermano.

Con “Lo que una ama” abrió un espacio poco explorado en la narrativa local al retratar la homosexualidad femenina en los años 2000 con humor y sin solemnidad, lo que generó adhesiones y críticas por igual.

Más de una década después, el escritor regresa con “Clandestino”, novela que se adentra en el mundo de las artes escénicas y la vida nocturna de Santiago justo antes del #MeToo, un retrato de una sociedad que adopta modas y discursos con entusiasmo, pero también con ingenuidad.

Con la excusa del lanzamiento de su nuevo libro, Salvador Young conversó con El Ágora sobre sus inicios, sus influencias y su visión crítica de la literatura chilena actual.

Sobre su primera novela, “Lo que una ama”

¿Qué nos puedes contar acerca de “Lo que una ama”, tu novela debut que se presentó en 2013? ¿Cómo fue la respuesta de los lectores y los medios especializados?

“’Lo que una ama’ es mi primera novela y narra un amor entre chicas lesbianas en los años 2000, cuando la homosexualidad femenina seguía siendo un tema invisibilizado. Además, en esa década surgió una generación de lesbianas que se reivindicaban principalmente por su orientación sexual, fuera de un marco político más amplio. El libro busca retratar con humor ese ‘destape’ de los 2000, junto con la experiencia de quienes crecimos en los años 90 en un contexto poco politizado, pero con el acceso a internet y a nuevas tendencias globales gracias a la apertura neoliberal de Chile y a los tratados de libre comercio.

La recepción fue variada. Algunos sectores lo criticaron porque lo había escrito un hombre, y también porque abordaba la homosexualidad femenina desde una perspectiva menos política. Creo que cierta parte del público leyó el libro de manera demasiado literal y perdió el registro humorístico que era clave en mi propuesta.

El regreso con “Clandestino”

¿Qué nos puedes contar acerca de “Clandestino”? ¿Cuándo se presentó al público?

“’Clandestino’ es mi segunda novela, publicada por Hueders y presentada en abril de 2025 en el Centro Cultural de España. Aborda la escena de las artes escénicas en el Santiago de los años 2010, al mismo tiempo que retrata el efervescente Santiago nocturno de esa época. El libro se sitúa justo antes del #MeToo, cuando el feminismo comenzaba a salir de la marginalidad para proyectarse como una corriente transversal. Mi interés fue usar el humor para mostrar cómo la sociedad chilena suele adoptar las nuevas modas y tendencias de manera muy rápida, pero también algo esquemática e ingenua.

Infancia, lecturas y tradición familiar

¿En qué momento nace tu vocación por la literatura? ¿Por qué escoges el formato de la novela para plasmar tu escritura?

“Mi vocación literaria comenzó en el colegio, con mi primer taller en quinto básico. Me encantaba inventar historias, aunque en realidad ya venía escribiendo desde antes: solía enviar cartas a mis primas que vivían en Francia y España, y me esforzaba por mostrarles una rutina más entretenida de la que tenía.

En séptimo básico, después de leer ‘La autopista del sur’, descubrí que la literatura podía confundir y cuestionar lo real, y decidí que esa sería mi pasión. También había un contexto familiar: mi abuelo paterno, Enrique Araya, era escritor, y mi hermano mayor, Rafael Gumucio, también lo es. Podría decirse que la literatura estaba en el aire.

La novela se convirtió en mi formato natural porque me interesa su capacidad de recrear escenas sociales. Siempre he sentido la literatura como una forma de sociabilidad, algo que se reforzó con mi formación en Francia y Bélgica, países donde la novela tiene una fuerte tradición como retrato social y herramienta de crítica. En tercero medio me impresionó Emile Zola y su idea de que la novela podía ser no sólo un arte, sino también una forma de conocimiento científico y de transformación social. Para mí, escribir implica generar conciencia sobre las problemáticas de clase; no entiendo la literatura sólo como un ejercicio estético, sino como una mirada que puede cambiar y mejorar nuestras interacciones sociales.

Referentes literarios

¿Cuáles son tus principales referencias literarias al momento de escribir?

“Soy un apasionado de la literatura francesa: adoro a Molière y la novela de los siglos XIX y XX. En Latinoamérica me fascina la literatura argentina por su diversidad y audacia, por esa libertad para promover diferentes estilos y géneros. De la chilena, mi gran referente es José Donoso, para mí el novelista que mejor retrató la sociedad chilena y sus élites, mostrando sin concesiones sus mezquindades y contradicciones.

Sobre la literatura chilena actual

¿Qué opinas acerca del movimiento actual de la literatura en Chile?

“Es una escena muy profesional, con un gran cuidado en la escritura, pero que a veces se toma demasiado en serio su prestigio. Creo que faltan voces más arriesgadas, con más osadía y menos temor al desorden. Hay mucho talento, pero también cierta homogeneidad y una fuerte orientación hacia las modas.

Proyecciones y difusión de “Clandestino”

¿Qué actividades tienen contempladas próximamente para seguir promocionando “Clandestino”?

“Me gustaría mucho recorrer más provincias y vincularme con la escena de las artes escénicas, que es central en el libro. He intentado moverlo bastante en librerías gracias a mis amigos libreros que me han abierto sus espacios. También quiero seguir participando en conversatorios, como lo hice en la Furia del Libro, y organizar actividades que crucen literatura, humor y novela en las ferias que vienen.