Prisión preventiva para estudiante agresor en Calama

El joven H. M. L., de 18 años, quedó recluido en la cárcel de Alta Seguridad de Antofagasta. Entre sus planes figuraba atacar a los niños de primero básico para “maximizar bajas”.

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Por El Ágora
Actualizado el 31 de marzo de 2026 - 11:07 pm

El joven intentó suspender la formalización debido a patologías psicológicas, pero la jueza rechazó la solicitud. Foto: X (TWITTER)

El Juzgado de Garantía de Calama dictó este martes prisión preventiva contra el joven de 18 años acusado del homicidio de María Victoria Reyes. El estudiante del Instituto Obispo Silva Lezaeta mató a la inspectora y dejó a otras cuatro personas heridas durante la mañana del pasado viernes.

H. M. L. permanecerá en la cárcel de Alta Seguridad de Antofagasta mientras se desarrolla la investigación, cuyo plazo se fijó en 180 días.

El muchacho enfrenta cargos de homicidio consumado y cuatro de homicidio frustrado y porte de armas. Como agravantes, la Fiscalía argumentó la alevosía y la premeditación.

En la audiencia, el fiscal Eduardo Peña detalló que el imputado tenía previsto atacar a estudiantes de primero básico. Sin embargo, debido a la presencia de varias inspectoras, cambió sus planes y decidió atacar a quien encontrara en su camino.

Antes de asesinar a Reyes, H. M. L. se puso una capucha y antiparras. Y roció con gas pimienta a la fallecida inspectora de 59 años antes de apuñalarla por la espalda.

Peña expuso que, en un cuaderno, el agresor fijó fecha, motivaciones y posibles escenarios tras el ataque.

El acusado estaba engrillado de pies y manos, pues en los últimos días intentó varias veces atentar contra su vida.

Hacia el final de la audiencia, su defensa solicitó formalmente la suspensión del procedimiento, debido a patologías psicológicas acreditadas por certificados médicos. Sin embargo, la jueza Mariana Chiang rechazó la solicitud.

Planes frustrados

La Fiscalía expuso que el atacante desarrolló “violencia escolar planificada”. Para eso utilizó su conocimiento de horarios, espacios y funcionamiento interno del establecimiento para ejecutar la agresión.

El Ministerio Público presentó un cuaderno incautado en la habitación del joven, en el que habría detallado el ataque. Bajo el título “Día de ira” explicó sus motivaciones asociadas al odio y desprecio hacia otras personas.

El estudiante no esperaba sobrevivir e incluso consideró la posibilidad de morir posteriormente durante el encierro.

Lo más escalofriante fue la forma en que detalló sus blancos. El principal era estudiantes de primero básico, a quienes consideraba vulnerables. El joven consignó que eran “un blanco fácil para maximizar bajas”.

Además, enumeró “pros y contras” de su actuar. Entre las ventajas, mencionaba “presenciar el impacto” y obtener “más fama”, mientras que entre las desventajas incluía el arresto, posible cadena perpetua y vergüenza. 

Finalmente, la Fiscalía indicó que algunas de las armas portaban inscripciones vinculadas a ataques masivos ocurridos en el extranjero. Eso refuerza la hipótesis de una acción inspirada en otros ataques de este tipo.