Pobreza en campamentos se dispara al 66 por ciento
Un informe de Techo-Chile revela que en los campamentos la pobreza alcanza el 66 por ciento, muy por encima del 17,3% a nivel nacional.
La mejora de los indicadores sociales en Chile no llega a todos por igual. Un informe de Techo-Chile evidencia que en los campamentos la pobreza alcanza el 66 por ciento, muy por encima del 17,3% a nivel nacional.
El estudio utiliza la categoría de “tenencia irregular” para aproximarse a la situación de estos asentamientos. Allí, las familias carecen de propiedad formal sobre su vivienda o terreno, reflejando una exclusión más profunda que la mera falta de ingresos.
Mientras el país logró disminuir la pobreza en 3,2 puntos porcentuales entre 2022 y 2024, en campamentos la caída fue marginal. Más preocupante aún es el comportamiento de la pobreza extrema. A nivel nacional bajó, pero en estos sectores subió hasta el 34,9 por ciento.
El informe subraya que el problema va más allá del dinero. De hecho, cerca de un tercio de los hogares en campamentos no está bajo la línea de pobreza. Eso revela que el fenómeno responde a restricciones estructurales: acceso limitado al crédito, falta de suelo urbano disponible y una oferta habitacional insuficiente.
Desafío urgente
Estos factores posicionan a los campamentos como el núcleo más crítico del déficit habitacional, por sobre otras formas de vulnerabilidad como el hacinamiento.
La distribución territorial también evidencia disparidades. Regiones del norte, junto con O’Higgins y La Araucanía, concentran los niveles más altos de pobreza en los campamentos. Y en Arica, la cifra supera el 80% de los hogares.
El escenario se ve influido por dinámicas locales, como migración, empleo estacional y presión sobre el mercado de vivienda.
Techo advierte que el país enfrenta un riesgo mayor si no aborda la brecha. Su director ejecutivo, Gonzalo Rodríguez, sostuvo que “las familias de campamentos se están quedando abajo de los avances en la superación de la pobreza. Esto genera verdaderos bolsones de marginalidad”.
El diagnóstico instala un desafío urgente: evitar que la recuperación social deje atrás a los sectores más vulnerables.
